Han sido unidos con paz
a través del Espíritu; esfuércense
por continuar de esta manera.
Efesios 43 (NCV)
Más que todo, dejen que el amor guíe sus vidas,
porque entonces la iglesia entera
se mantendrá unida en perfecta armonía.
Colosenses 314 (LB)
Es su trabajo proteger la unidad de su iglesia.
La unidad de la iglesia es tan importante que el Nuevo Testamento le pone más énfasis
a esto que al cielo o al infierno. Dios desea profundamente que experimentemos unidad y
armonía unos con otros.
La unidad es el alma de la comunión. Si la destruye, le arranca el corazón al Cuerpo de
Cristo. Es la esencia, el centro de cómo Dios quiere que experimentemos la vida juntos en su
iglesia. El modelo supremo de la unidad para nosotros es la Trinidad. El Padre, el Hijo y el
Espíritu Santo están completamente unificados como uno. Dios es el ejemplo supremo del
amor que se sacrifica, de la concentración humilde en otros y de la armonía perfecta.
Al igual que todo padre de familia, nuestro Padre celestial se deleita en ver que sus
hijos se llevan bien entre sí. En los momentos finales antes de su arresto, Jesús oró apasionadamente
por nuestra unidad. 1 Nuestra unidad era lo que más ocupaba su mente durante
esas horas de agonía. Eso demuestra qué tan importante es este tema.
No hay nada más valioso para Dios en esta tierra que Su iglesia. El pagó el precio más
alto por ella y la quiere protegida, especialmente del daño destructor que es causado por la
división, el conflicto y la falta de armonía. Si es parte de la familia de Dios, es su responsabilidad proteger la unidad de su grupo y de su congregación. Jesús le ha dado la comisión de
hacer todo lo posible para preservar la unidad del grupo, proteger el grupo y promover la
armonía en su familia eclesial y entre todos los creyentes. La Biblia dice, "Esfuércense por mantener
la unidad del Espíritu a través del vínculo de paz." 2 ¿Cómo debemos de hacer esto? La Biblia
nos da consejos prácticos.
Concéntrese en lo que tiene en común con otros, no en las diferencias. Pablo nos dice,
"Concentrémonos en las cosas que producen la armonía y el crecimiento de nuestro carácter." 3
Como creyentes tenemos en común a un Señor, un cuerpo, un propósito, un Padre, un Espíritu,
una esperanza, una fe, un bautismo y un amor. 4 Compartimos la misma salvación, la
misma vida y el mismo futuro – estos son factores de mucha más importancia que cualquier
diferencia que podríamos enumerar. Estos son los asuntos en que deberíamos de concentrarnos,
no en nuestras diferencias.
Tenemos que recordar que fue Dios el que escogió darnos diferentes personalidades,
historias, razas y preferencias. Por tanto deberíamos de valorar y deleitarnos de esas diferencias
y no meramente tolerarlas. Lo que Dios quiere es la unidad, no la uniformidad. Pero por
el bien de la unidad, nunca debemos de dejar que las diferencias nos dividan. Tenemos que
mantenernos concentrados en lo que más importa – aprender a amarnos los unos a otros como
Cristo nos ha amado y cumplir los cinco propósitos que Dios tiene para cada uno de nosotros
y para Su iglesia.
En general, el conflicto es una señal que el enfoque se ha movido a asuntos menos importantes,
a cosas que la Biblia llama "cuestiones necias." 5 Cuando nos enfocamos en personalidades,
preferencias, interpretaciones, estilos o métodos, siempre ocurre la división. Pero si
nos concentramos en amarnos los unos a los otros y en cumplir los propósitos de Dios, lo que
resulta es la armonía. Pablo suplicó por esto: "Dejen que haya verdadera armonía para que no
haya divisiones en la iglesia. Les suplico que tengan la misma mente, unidos en pensamiento y propósito."
6
Sea realista con sus expectaciones. Una vez que descubre lo que Dios quiere que sea
la comunión genuina, es fácil sentirse desanimado por el casmo que hay en su iglesia entre lo
ideal y lo actual. Sin embargo, tenemos que amar apasionadamente a la iglesia a pesar de sus
imperfecciones. Anhelar el ideal mientras se critica negativamente lo actual es evidencia de
inmadurez. Por otro lado, conformarse con lo actual sin tratar de alcanzar el ideal es complacencia.
La madurez es vivir con esta tensión.
Otros creyentes lo van a desilusionar y a decepcionar, pero esta no es una excusa para
dejar de tener comunión con ellos. Ellos son su familia, aún cuando ellos actúen como si no lo
fuesen y no puede así por así abandonarlos. Al contrario, Dios nos dice, "Sean pacientes los
unos con los otros, siendo tolerantes unos con otros de sus fallas porque se aman." 7
La gente se desilusiona con la iglesia por muchas razones entendibles. La lista podría
ser bastante larga: conflicto, heridas, hipocresía, negligencia, mezquindad, legalismo y otros
pecados. En lugar de asombrarnos y sorprendernos, tenemos que recordar que la iglesia está
formada de verdaderos pecadores, incluyéndonos a nosotros mismos. Porque somos pecadores,
nos herimos los unos a los otros, a veces intencionalmente y algunas veces sin querer. Pero
en vez de dejar la iglesia, necesitamos quedarnos y resolver las cosas si es de algún modo.
La reconciliación, y no que salgamos corriendo, es el camino a un carácter más robusto y a
una comunión más profunda.
Separarse de su iglesia cuando ve la primera señal de decepción o desilusión es una
marca de inmadurez. Dios tiene cosas que quiere enseñarle a usted y a otros también. Después
de todo, no hay iglesia perfecta donde se pueda escapar. Cada iglesia tiene su propio
conjunto de debilidades y problemas. Pronto se sentirá otra vez desilusionado.
Groucho Marx tenía la fama de decir que no le gustaría pertenecer a ningún club que
lo aceptara como socio. Si una iglesia tiene que ser perfecta para que lo satisfaga, esa misma
perfección lo excluiría a usted de su membresía, ¡porque usted no es perfecto!
Dietrich Bonhoeffer, un pastor alemán que sufrió martirio por resistir a los nazis, escribió
un libro clásico sobre la comunión, Life Together [La Vida Juntos]. En este libro, él sugiere
que la desilusión con nuestra iglesia local es una buena cosa porque destruye las expectaciones
falsas de perfección. Cuanto más pronto abandonemos la ilusión que una iglesia tiene
que ser perfecta para que la amemos, más pronto dejaremos de fingir y empezaremos a admitir
que todos somos imperfectos y también necesitados de la gracia. Este es el comienzo de la
comunidad genuina.
Toda iglesia podría poner un rótulo que dice, "Ninguna persona perfecta necesita venir
aquí. Este lugar es solamente para aquellos que admiten que son pecadores, que necesitan
gracia y que quieren crecer."
Bonhoeffer dijo, "Quien prefiere su propio sueño de comunidad más que la comunidad
cristiana misma se convierte en un destructor de la comunidad cristiana... Debemos de
dar gracias a Dios diariamente por la comunidad cristiana a la que pertenecemos, aún cuando
no estemos teniendo una gran experiencia o no hayan riquezas que descubrir sino que
más bien haya mucha debilidad, poca fe y dificultades; y si, al contrario, nos estamos quejando
de que todo es anímico y trivial entonces estamos impidiendo que Dios haga crecer nuestra
comunidad." 8
Escoja alentar en vez de criticar. Siempre es más fácil quedarse sentado y criticar a los
que están sirviendo que participar y hacer una contribución. Dios nos advierte repetidamente
que no nos critiquemos, no nos comparemos y que no nos juzguemos. 9 Cuando critica lo que
otro creyente está haciendo en fe y con convicción sincera, está interfiriendo en los asuntos deDios: "¿Qué derecho tienes de criticar al siervo de otro? Sólo su Señor puede decidir si lo que está
haciendo es correcto." 10
Pablo agrega que no debemos de tomar la postura de juzgar o de actuar como si somos
superiores a otros creyentes cuyas condiciones son diferentes a las nuestras: "¿Por qué entonces
criticas las acciones de tu hermano? ¿Por qué tratar de hacerlo que se vea inferior? Todos seremos
juzgados un día, no por las normas de otros – ni por ni siquiera las mías – sino por las normas de Cristo."
11
Cuando me pongo a juzgar a otro creyente, al instante ocurren cuatro cosas: pierdo mi
comunión con Dios, expongo mi propio orgullo e inseguridad, me pongo en la posición de
ser juzgado por Dios y daño la comunión de la iglesia. Un espíritu de crítica es un vicio costoso.
La Biblia llama a Satanás "el acusador de nuestros hermanos." 12 El trabajo de Satanás es
acusar, quejarse y criticar a los miembros de la familia de Dios. Cada vez que hacemos lo
mismo, estamos siendo embaucados en hacer el trabajo de Satanás en su lugar. Recuerde,
otros cristianos, no importa cuanto esté en desacuerdo con ellos, no son el verdadero enemigo.
El tiempo que pasamos comparando o criticando a otros cristianos es tiempo que debería
de haber sido usado para edificar la unidad de nuestra comunidad. La Biblia dice, "Acordemos
en usar todas nuestras energías para llevarnos bien entre nosotros. Ayuden a otros con palabras alentadoras;
no los desanimen con sus críticas negativas." 13
Rehúse escuchar chismes. Chismosear es divulgar información cuando usted no es
parte del problema ni parte de la solución. Usted sabe que decir chismes es malo pero tampoco
debería de oírlos, si es que quiere proteger su iglesia. Escuchar chismes es como aceptar
mercancía robada y eso lo hace igualmente culpable del crimen.
Cuando alguien quiera contarle un chisme tenga el valor de decir, "Hágame el favor
de parar. No necesito saber esto. ¿Ha hablado directamente con esa persona?" Las personas
que le cuentan chismes a usted también contarán chismes acerca de usted. No se puede confiar
en ellas. Si se pone a oír chismes, Dios dice que usted es una persona que causa problemas. 14
"El malhechor escucha a los malhechores." 15 "Estos son los que dividen iglesias, pensando sólo en ellos
mismos." 16
Es triste que en el rebaño de Dios las peores heridas vienen de otras ovejas, no de los
lobos. Pablo advirtió acerca de "cristianos caníbales" que "se devoran unos a otros" y que destruyen
la comunidad. 17 La Biblia dice que esta clase de malhechores debería de ser evitada.
"Un chismoso revela secretos; por lo tanto, no te asocies con un cuentista." 18 La manera más rápida
de acabar un conflicto en la iglesia o en un grupo es confrontar amorosamente a aquellos que
andan diciendo chismes e insistir que dejen de hacerlo. Salomón señaló, "El fuego se apaga por
falta de leña y las tensiones desaparecen cuando el chisme se acaba." 19
Practique el método de Dios para resolver conflictos. Además de los principios mencionados
en el capítulo anterior, Jesús dio a la iglesia un simple proceso de tres pasos: "Si un
compañero creyente te hiere, ve y díselo – resuélvanlo entre los dos. Si te escucha, te has ganado un
amigo. Si rehúsa escucharte, llévate contigo a uno o dos para que la presencia de los testigos mantenga
todo en la verdad e inténtalo otra vez. Y si aún así no te escucha, díselo a la iglesia." 20
Durante un conflicto, es tentador quejarse a una tercera persona en lugar de decir la
verdad valientemente en amor a la persona con la que se está disgustada. Esto pone las cosas
peor. Es mejor que se vaya directamente a la persona con la que tiene el problema.
Confrontar en privado es siempre el primer paso y lo debería de tomar tan pronto como
sea posible. Si no es capaz de resolver las cosas entre los dos, el siguiente paso es traer a
uno o dos testigos que ayuden a confirmar el problema y a reconciliar la relación. ¿Qué debería
de hacer si la persona persiste en su obstinación? Jesús dice que presente el problema a la
iglesia. Si la persona todavía rehúsa, aún después de esto, debería de tratar a la persona como
un no creyente. 21
Apoye a su pastor y a sus líderes. No hay líderes perfectos, pero Dios le da a los líderes
la responsabilidad y la autoridad de mantener la unidad de la iglesia. Durante conflictos
interpersonales hacer eso es un trabajo que nadie agradece. Muy a menudo, los pastores tienen
la desagradable tarea de servir de mediadores entre miembros que están heridos, son
conflictivos o son inmaduros. Se les da también la imposible tarea de tratar de hacer a todos
felices, ¡algo que ni siquiera Jesús podría hacer!
La Biblia es clara acerca de cómo hemos de relacionarnos con aquellos que nos sirven:
"Respondan a sus líderes pastorales. Escuchen sus consejos. Ellos están alertas a la condición de sus
vidas y trabajan bajo la supervisión estricta de Dios. Contribuyan al gozo de su liderazgo, no a su pesadez.
¿Por qué les gustaría hacer todo más difícil para ellos?" 22
Un día los pastores estarán ante Dios y rendirán cuentas de qué tan bien velaron por
usted. "Ellos velan por ustedes como hombres que tienen que rendir cuentas." 23 Pero usted también
es responsable. Usted rendirá cuentas a Dios de qué tan bien siguió a sus líderes.
La Biblia le da a los pastores instrucciones muy específicas sobre cómo deben tratar a
las personas que causan divisiones en la comunidad. Ellos deben evitar argüir, deben de enseñar
delicadamente a la oposición mientras oran que cambien, deben advertir a los que son
argumentativos, deben rogar que haya armonía y unidad, deben reprender a los que son
irrespetuosos con el liderazgo y deben remover de la iglesia a las personas que causan divisiones
si ignoran dos amonestaciones. 24
Protegemos la comunidad cuando honramos a aquellos que nos sirven por medio del
liderazgo. Los pastores y los ancianos necesitan nuestras oraciones, nuestro aliento, nuestro
aprecio y nuestro amor. Se nos ordena: "Honren a aquellos líderes que trabajan muy duro por ustedes, que han sido dados la responsabilidad de exhortarlos y guiarlos en su obediencia. ¡Cólmenlos con
aprecio y amor!" 25
Lo reto a que acepte su responsabilidad de proteger y promover la unidad de su iglesia.
Ponga todo de su parte en ello, y Dios quedará complacido. No siempre será fácil. Algunas
veces tendrá que hacer lo que más le conviene al Cuerpo, no a usted, demostrando así su
preferencia por otros. Esta es una de las razones por la que Dios nos pone en una familia
eclesial – para aprender a no ser egoístas. Cuando estamos en comunidad aprendemos a decir
"nosotros" en lugar de "yo", y "nuestro" en lugar de "mío". Dios dice, "No piensen sólo en su
propio bien. Piensen en otros cristianos y en qué es lo mejor para ellos." 26
Dios bendice a las iglesias que son unidas. En la iglesia Saddleback cada miembro firma
un pacto que incluye una promesa de proteger la unidad de nuestra congregación. Como
resultado, nuestra iglesia nunca ha tenido un conflicto que la divida. Y de igual importancia
es que, como la iglesia es una comunidad amorosa y unida, ¡mucha gente quiere ser parte de
ella! En los últimos siete años la iglesia ha bautizado a más de 9100 nuevos creyentes. Cuando
Dios tiene un montón de bebés creyentes que quiere dar a luz, El busca la iglesia incubadora
más cálida que pueda encontrar.
¿Qué está haciendo personalmente para que su familia eclesial sea más cálida y amorosa?
Hay muchas personas en su ciudad que están buscando amor y un lugar donde pertenecer.
La verdad es que todos necesitamos y queremos ser amados, y cuando la gente encuentra
una iglesia donde los miembros genuinamente se aman y se cuidan unos a otros, se tendría
que poner candados a las puertas para que la gente se mantenga alejada.
Día Veintiuno
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Es mi responsabilidad proteger la unidad de mi iglesia.
Un Versículo Para Recordar: "Concentrémonos en las cosas que producen armonía y el crecimiento
de nuestro carácter." Romanos 1419 (Ph)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Qué estoy haciendo personalmente para proteger la unidad
de mi familia eclesial en este momento?
Notas
1. Juan 17: 20-23.
2. Efesios 4: 3 (NIV).
3. Romanos 14: 19 (Ph).
4. Romanos 10: 12; 12: 4-5; 1 Corintios 1: 10; 8: 6; 12: 13; Efesios
4: 4; 5: 5 Filipenses 2: 2.
5. Romanos 14: 1; 2 Timoteo 2:23.
6. 1 Corintios 1: 10 (NLT).
7. Efesios 4: 2 (NLT).
8. Dietrich Bonhoeffer, Life Together [La Vida Juntos] (New York:
HarperCollins, 1954).
9. Romanos 14: 13; Santiago 4: 11; Efesios 4: 29; Mateo 5: 9; Santiago
5: 9.
10. Romanos 14: 4 (CEV).
11. Romanos 14: 10 (Ph).
12. Apocalipsis 12:10.
13. Romanos 14: 19 (Msg).
14. Proverbios 17: 4; 16:28; 26: 20; 25: 9; 20:19.
15. Proverbios 17: 4 (CEV).
16. Judas 1: 19 (Msg).
17. Gálatas 5: 15 (Amp).
18. Proverbios 20: 19 (NRSV).
19. Proverbios 26: 20 (LB).
20. Mateo 18: 15-17a (Msg).
21. Mateo 18: 17; 1 Corintios 5: 5.
22. Hebreos 13: 17 (Msg).
23. Hebreos 13:17 (NIV).
24. 2 Timoteo 2: 14, 23-26; Filipenses 4: 2; Tito 2: 15-3: 2, 10-11.
25. 1 Tesalonicenses 5: 12-13a (Msg).
26. 1 Corintios 10: 24 (NLT).
lunes, 11 de octubre de 2010
Semana 20: Restaurando La Comunión Rota
[Dios] ha restaurado nuestra relación
con él a través de Cristo y nos ha dado
este ministerio de restaurar relaciones.
2 Corintios 518 (GWT)
Siempre vale la pena restaurar las relaciones.
Porque si de lo que se trata la vida es aprender a cómo amar, Dios quiere que valoremos
las relaciones y que hagamos el esfuerzo de mantenerlas en vez de descartarlas cuando
haya un rompimiento, una herida o un conflicto. De hecho, la Biblia nos dice que Dios nos ha
dado el ministerio de restaurar relaciones. 1 Por esta razón, gran parte del Nuevo Testamento
es dedicado a enseñarnos a cómo llevarnos bien con otros. Pablo escribió, "Si han sacado algo
del todo de seguir a Cristo, si su amor ha hecho alguna diferencia en sus vidas, si estar en una comunidad
del Espíritu significa algo para ustedes... Pónganse de acuerdo entre ustedes, ámense, sean amigos
desde lo más profundo." 2 Pablo enseñó que nuestra habilidad de llevarnos bien con otros es
una marca de la madurez espiritual. 3
Ya que Cristo quiere que su familia sea conocida por el amor que nos tenemos, 4 la
comunión rota es un testimonio deshonroso a los no creyentes. Por eso es que Pablo sentía
mucha vergüenza que los miembros de la iglesia en Corinto se estaban dividiendo en facciones
pleitistas e incluso se estaban citando a corte. El escribió, "¡Deberían de tener vergüenza! Estoy
seguro que tiene que haber al menos una persona sabia en la comunidad de ustedes que pueda resolver
una disputa entre cristianos." 5 El estaba asombrado que no había nadie con suficiente
madurez para resolver el conflicto pacíficamente. En la misma carta él dijo, "Pondré esto con
toda la convicción que puedo: tienen que llevarse bien entre ustedes." 6
Si quiere la bendición de Dios en su vida y si quiere ser conocido como un hijo de
Dios, tiene que aprender a ser un forjador de paz. Jesús dijo, "Dios bendice a aquellos que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios." 7 Note que Jesús no dijo, "Benditos sean los
que aman la paz"; todos queremos paz. Tampoco dijo, "Benditos son los que están en paz,"
los que nunca son perturbados por nada. Jesús dijo, "Benditos son aquellos que trabajan por
la paz" – aquellos que activamente buscan cómo resolver conflictos. Los forjadores de paz son
raros porque forjar la paz es un trabajo difícil.
Debido a que fue formado para ser parte de la familia de Dios y que el segundo propósito
de su vida en la tierra es aprender a cómo amar y relacionarse con otros, una de las
habilidades más importantes que puede desarrollar es cómo hacer la paz. Desdichadamente,
la mayoría de nosotros nunca fuimos enseñados a cómo resolver conflictos.
Forjar la paz no es evitar el conflicto. Huir de un problema, pretender que no existe o
tener miedo de hablar de él es en realidad cobardía. Jesús, el Príncipe de la Paz, nunca le tuvo
miedo al conflicto. En ocasiones lo provocaba por el bien de todos. A veces necesitamos evitar
el conflicto, a veces necesitamos crearlo y a veces necesitamos resolverlo. Por eso es que tenemos
que pedir continuamente por la dirección del Espíritu Santo.
Forjar la paz tampoco es apaciguar. Que siempre cedamos, que nos dejemos pisotear y
que permitamos que otros nos arrollen no es lo que Jesús tenía en mente. El rehusó ceder en
muchos asuntos, manteniendo su posición en la presencia de una oposición malvada.
Cómo Restaurar una Relación
Como creyentes, Dios "nos ha llamado a reconciliar nuestras relaciones los unos con los
otros." 8 Aquí tiene siete pasos bíblicos para restaurar la comunión:
Hable con Dios antes de hablar con la persona. Discuta el problema con Dios. Si primero
ora acerca de conflicto en lugar de ir y contárselo como chisme a un amigo, a menudo
descubrirá que Dios o bien cambia su corazón o bien cambia a la otra persona sin su ayuda.
Todas las relaciones serían más placenteras si tan solo orara más por ellas.
Así como David hizo con sus salmos, así usted use la oración para desahogarse verticalmente.
Dígale a Dios sus frustraciones. Ruegue a Dios. El nunca se sorprende o se molesta de
su enojo, su herida, su inseguridad o de cualquier otra emoción. Por tanto dígale exactamente
cómo se siente.
La mayoría de los conflictos tienen su raíz en necesidades que no han sido satisfechas.
Algunas de estas necesidades sólo pueden ser satisfechas por Dios. Cuando tiene la expectación
de que alguien – un amigo, un cónyuge, su jefe o un miembro de su familia – satisfaga
una necesidad que sólo Dios puede satisfacer, se está exponiendo a la desilusión y a la amargura.
Nadie puede satisfacer todas sus necesidades excepto Dios.
El apóstol Santiago apuntó que muchos de nuestros conflictos son causados por la falta
de oración: "¿Qué causa enemistades y riñas entre ustedes?... quieren algo y no lo obtienen... No
tienen porque no se lo piden a Dios." 9 En lugar de depender de Dios, dependemos de otros para
hacernos felices y después nos enojamos cuando nos fallan. Dios dice, "¿Por qué no vienes a
mí primero?"
Siempre tome la iniciativa. No importa si usted fue el que ofendió o el que fue ofendido:
la expectación de Dios es que usted tome el primer paso. No espere que la otra persona
lo haga. Usted vaya primero. Restaurar la comunión rota es tan importante que Jesús mandó
que tuviera prioridad antes de la adoración del grupo. El dijo, "Si entras a tu lugar de adoración
y cuando estás a punto de hacer una ofrenda, de pronto recuerdas un rencor que un amigo tiene contra
ti, abandona tu ofrenda, sal inmediatamente, visita a este amigo y haz lo que se debe hacer. Entonces, y
solamente entonces, regresa y arregla tus cosas con Dios." 10
Cuando la comunión está lastimada o rota planee una conferencia de paz inmediatamente.
No lo prorrogue, no haga excusas y no prometa que lo hará algún día. Ponga en su
agenda que tendrá una reunión cara a cara lo más pronto posible. La demora sólo profundiza
el resentimiento y pone las cosas peor. Cuando hay un conflicto, el tiempo no sana nada; sólo
causa que la herida se infecte más.
Tomar acción de inmediato también le reduce su daño espiritual. La Biblia dice que el
pecado, incluyendo el conflicto que no ha sido resuelto, bloquea nuestra comunión con Dios
y no permite que nuestras oraciones sean contestadas, 11 aparte de hacernos sentir miserables.
A Job le recordaron sus amigos, "Estar extremadamente preocupado con el resentimiento es una
tontería, es una insensatez" y "Solo te estás haciendo daño a ti mismo con tu enojo."12
El éxito de una conferencia de paz muchas veces depende de escoger el lugar correcto
y la hora oportuna. No se reúnan cuando uno de los dos está cansado o apresurado o cuando
pueden ser interrumpidos. El mejor momento es cuando ambos se sienten en un óptimo estado
de ánimo.
Simpatice con los sentimientos del otro. Use sus oídos más que su boca. Antes de
atentar resolver cualquier desacuerdo, primero tiene que oír los sentimientos de la persona.
Pablo aconsejó, "Estén en vigía por los intereses de otros, no sólo por los suyos propios." 13 La frase
"estén en vigía" es el vocablo griego skopos, que es de donde provienen las palabras telescopio
y microscopio. Significa ¡ponga cuidadosa atención! Concéntrese en los sentimientos del otro,
no en los hechos. Comience con la simpatía, no con las soluciones.
Al principio no trate de evitar hablar acerca de cómo se siente la otra persona. Solo escuche
y déjela desahogarse emocionalmente sin usted ponerse a la defensiva. Asienta con su
cabeza que usted comprende aunque no esté de acuerdo. Los sentimientos no son siempre infalibles
o lógicos. De hecho, el resentimiento nos hace actuar y pensar irracionalmente. David admitió, "Cuando mis pensamientos eran amargos y mis sentimientos estaban heridos, era tan estúpido
como un animal." 14 Todos actuamos como bestias cuando estamos heridos.
En contraste, la Biblia dice, "La sabiduría de un hombre le da paciencia; su gloria es pasar
por alto una ofensa." 15 La paciencia viene de la sabiduría y la sabiduría viene de oír la perspectiva
de otros. Lo que está diciendo al ponerse a escuchar es: "Valoro tu opinión, nuestra relación
me interesa y eres importante para mí." El dicho popular es verdadero: A las personas
no les importa lo que sabemos, hasta que sepan que nos importan.
Para restaurar la comunión "tenemos que cargar 'la carga' de ser considerados con las dudas
y temores de otros... Complazcamos al otro y no a nosotros mismos y hagamos lo que es para su bien." 16
Es un sacrificio absorber pacientemente el enojo de otros, especialmente si es sin razón. Pero
recuerde, esto es lo que Jesús hizo por usted. El aguantó el enojo malicioso y sin fundamento
para salvarle: "Cristo no trató de complacerse... como dice la Escritura: Los insultos de aquellos
que te insultan caen sobre mí." 17
Confiese su parte en el conflicto. Si quiere en serio restaurar una relación, debería de
empezar con admitir sus propios errores o pecados. Jesús dijo que esta es la manera de ver
más claras las cosas: "Primero sácate la viga de tu propio ojo; tal vez después verás lo suficientemente
bien como para sacar la astilla del ojo de tu amigo." 18
Ya que todos tenemos un punto ciego, puede que necesite pedirle a una tercera persona
que le ayude a evaluar sus propias acciones antes de reunirse con la persona con quien
tiene el conflicto. También pídale a Dios que le muestre cuánto del problema es su culpa.
Pregunte, "¿Soy yo el problema? ¿Estoy siendo irrazonable, insensitivo o muy sensitivo?" La
Biblia dice, "Si declaramos que estamos libre de pecado, solamente nos estamos engañando a nosotros
mismos." 19
La confesión es una herramienta poderosa para la reconciliación. La manera en que
manejamos un conflicto muchas veces produce una herida mayor que el problema original.
Cuando empieza a admitir humildemente sus errores, neutraliza el enojo de la otra persona y
desarma su ataque porque probablemente ella esperaba que usted estuviera a la defensiva.
No se excuse ni eche la culpa; simplemente acepte cualquier papel que haya jugado en el conflicto.
Acepte su responsabilidad por sus errores y pida perdón.
Ataque el problema, no la persona. No puede resolver el problema si está obsesionado
con echar la culpa. Tiene que escoger entre los dos. La Biblia dice, "Una respuesta amable
neutraliza el enojo; pero una lengua cortante prende un carácter incendiario." 20 Nunca podrá comunicar
su punto de vista si es cortante, por tanto escoja sus palabras sabiamente. Una respuesta
suave es siempre mejor que una respuesta sarcástica.
Para resolver conflictos, cómo lo dice es tan importante como qué dice. Si lo dice ofensivamente,
será recibido defensivamente. Dios nos dice, "Una persona sabia y madura es conocida por su comprensión. Cuanto más placenteras sus palabras, más persuasiva es." 21 Ser fastidioso nunca
funciona. Nunca será persuasivo si es abrasivo.
Durante la Guerra Fría, los EE.UU. y la Unión Soviética acordaron que algunas armas
eran tan destructivas que nunca iban a ser usadas. Hoy, las armas químicas y biológicas han
sido prohibidas y los arsenales de armamento nuclear están siendo reducidos y destruidos.
Por el bien de la comunión, tiene que destruir su arsenal de armas nucleares relacionales, tales
como acusar, menospreciar, comparar, usar nombres ofensivos, insultar, hablar condescendientemente
y ser sarcástico. Pablo lo resume de esta manera: "No usen palabras dañinas sino
que solo palabras constructivas, el tipo de palabras que edifican y que proveen lo que se necesita, para
que lo que digan le haga el bien a los que les escuchan." 22
Coopere en lo más que pueda. Pablo dijo, "Hagan todo lo posible de su parte para vivir en
paz con todos." 23 La paz siempre tiene un precio. A veces nos cuesta nuestro orgullo; frecuentemente
nos cuesta nuestro egocentrismo. Por el bien de la comunión, haga lo mejor que
pueda para llegar a un arreglo, ajustarse a otros y mostrar preferencia por las necesidades del
otro. 24 Una paráfrasis de la séptima bienaventuranza de Jesús dice, "Eres bendito cuando puedes
mostrarle a otros cómo cooperar en vez de competir o pelear. Entonces es cuando descubres quién
eres en realidad y cuál es tu lugar en la familia de Dios." 25
Enfatice la reconciliación, no la resolución. No es realista esperar que todos estén de
acuerdo con todo. La reconciliación lo enfoca en la relación mientras que la resolución lo enfoca
en el problema. Cuando nos enfocamos en la reconciliación, el problema pierde su importancia
y muchas veces se hace irrelevante.
Podemos reestablecer una relación aún cuando somos incapaces de resolver nuestras
diferencias. Muchas veces los cristianos tienen desacuerdos legítimos y verdaderos y opiniones
diferentes, pero podemos tener diferentes puntos de vista sin ser pleitistas. Un mismo diamante
se ve diferente desde diferentes ángulos. La expectación de Dios es que haya unidad,
no uniformidad, y podemos caminar juntos sin necesidad de que veamos cada asunto de la
misma manera.
Como resultado de lo que ha leído en este capítulo, ¿a quién necesita contactar? No se
dilate un segundo. Haga una pausa en este momento y háblele a Dios acerca de esta persona.
Después tome el teléfono y comience el proceso. Estos siete pasos son simples pero no son fáciles.
Mucho esfuerzo es necesario para restaurar una relación. Por eso es que Pedro nos instó
urgentemente, "Trabajen duro por vivir en paz con otros." 26 Porque cuando trabaja por la paz,
está haciendo lo que Dios haría. Por eso es que a los que hacen la paz, Dios los llama sus
hijos. 27
Día Veinte
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Siempre vale la pena restaurar las relaciones.
Un Versículo Para Recordar: "Hagan todo lo posible de su parte para vivir en paz con todos." Romanos
1218 (TEV)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Con quien necesito hoy restaurar una relación rota?
Notas
1. 2 Corintios 5: 18 (GWT).
2. Filipenses 2: 1-2 (Msg).
3. Romanos 15: 5 (Msg).
4. Juan 13:35.
5. 1 Corintios 6: 5 (TEV).
6. 1 Corintios 1: 10 (Msg).
7. Mateo 5: 9 (NLT).
8.2 Corintios 5: 18 (Msg).
9. Santiago 4: 1-2 (NIV).
10. Mateo 5: 23-24 (Msg).
11. 1 Pedro 3: 7; Proverbios 28: 9.
12. Job 5: 2 (TEV); 18: 4 (TEV).
13. Filipenses 2: 4 (TEV).
14. Salmo 73: 21-22 (TEV).
15. Proverbios 19:11 (NIV).
16. Romanos 15: 2 (LB).
17. Romanos 15: 3 (NJB).
18. Mateo 7: 5 (NLT).
19. 1 Juan 1: 8 (Msg).
20. Proverbios 15: 1 (Msg).
21. Proverbios 16: 21 (TEV).
22. Efesios 4: 29 (TEV).
23. Romanos 12: 18 (TEV).
24. Romanos 12: 10; Filipenses 2: 3.
25. Mateo 5: 9 (Msg).
26. 1 Pedro 3:11 (NLT).
27. Mateo 5: 9.
con él a través de Cristo y nos ha dado
este ministerio de restaurar relaciones.
2 Corintios 518 (GWT)
Siempre vale la pena restaurar las relaciones.
Porque si de lo que se trata la vida es aprender a cómo amar, Dios quiere que valoremos
las relaciones y que hagamos el esfuerzo de mantenerlas en vez de descartarlas cuando
haya un rompimiento, una herida o un conflicto. De hecho, la Biblia nos dice que Dios nos ha
dado el ministerio de restaurar relaciones. 1 Por esta razón, gran parte del Nuevo Testamento
es dedicado a enseñarnos a cómo llevarnos bien con otros. Pablo escribió, "Si han sacado algo
del todo de seguir a Cristo, si su amor ha hecho alguna diferencia en sus vidas, si estar en una comunidad
del Espíritu significa algo para ustedes... Pónganse de acuerdo entre ustedes, ámense, sean amigos
desde lo más profundo." 2 Pablo enseñó que nuestra habilidad de llevarnos bien con otros es
una marca de la madurez espiritual. 3
Ya que Cristo quiere que su familia sea conocida por el amor que nos tenemos, 4 la
comunión rota es un testimonio deshonroso a los no creyentes. Por eso es que Pablo sentía
mucha vergüenza que los miembros de la iglesia en Corinto se estaban dividiendo en facciones
pleitistas e incluso se estaban citando a corte. El escribió, "¡Deberían de tener vergüenza! Estoy
seguro que tiene que haber al menos una persona sabia en la comunidad de ustedes que pueda resolver
una disputa entre cristianos." 5 El estaba asombrado que no había nadie con suficiente
madurez para resolver el conflicto pacíficamente. En la misma carta él dijo, "Pondré esto con
toda la convicción que puedo: tienen que llevarse bien entre ustedes." 6
Si quiere la bendición de Dios en su vida y si quiere ser conocido como un hijo de
Dios, tiene que aprender a ser un forjador de paz. Jesús dijo, "Dios bendice a aquellos que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios." 7 Note que Jesús no dijo, "Benditos sean los
que aman la paz"; todos queremos paz. Tampoco dijo, "Benditos son los que están en paz,"
los que nunca son perturbados por nada. Jesús dijo, "Benditos son aquellos que trabajan por
la paz" – aquellos que activamente buscan cómo resolver conflictos. Los forjadores de paz son
raros porque forjar la paz es un trabajo difícil.
Debido a que fue formado para ser parte de la familia de Dios y que el segundo propósito
de su vida en la tierra es aprender a cómo amar y relacionarse con otros, una de las
habilidades más importantes que puede desarrollar es cómo hacer la paz. Desdichadamente,
la mayoría de nosotros nunca fuimos enseñados a cómo resolver conflictos.
Forjar la paz no es evitar el conflicto. Huir de un problema, pretender que no existe o
tener miedo de hablar de él es en realidad cobardía. Jesús, el Príncipe de la Paz, nunca le tuvo
miedo al conflicto. En ocasiones lo provocaba por el bien de todos. A veces necesitamos evitar
el conflicto, a veces necesitamos crearlo y a veces necesitamos resolverlo. Por eso es que tenemos
que pedir continuamente por la dirección del Espíritu Santo.
Forjar la paz tampoco es apaciguar. Que siempre cedamos, que nos dejemos pisotear y
que permitamos que otros nos arrollen no es lo que Jesús tenía en mente. El rehusó ceder en
muchos asuntos, manteniendo su posición en la presencia de una oposición malvada.
Cómo Restaurar una Relación
Como creyentes, Dios "nos ha llamado a reconciliar nuestras relaciones los unos con los
otros." 8 Aquí tiene siete pasos bíblicos para restaurar la comunión:
Hable con Dios antes de hablar con la persona. Discuta el problema con Dios. Si primero
ora acerca de conflicto en lugar de ir y contárselo como chisme a un amigo, a menudo
descubrirá que Dios o bien cambia su corazón o bien cambia a la otra persona sin su ayuda.
Todas las relaciones serían más placenteras si tan solo orara más por ellas.
Así como David hizo con sus salmos, así usted use la oración para desahogarse verticalmente.
Dígale a Dios sus frustraciones. Ruegue a Dios. El nunca se sorprende o se molesta de
su enojo, su herida, su inseguridad o de cualquier otra emoción. Por tanto dígale exactamente
cómo se siente.
La mayoría de los conflictos tienen su raíz en necesidades que no han sido satisfechas.
Algunas de estas necesidades sólo pueden ser satisfechas por Dios. Cuando tiene la expectación
de que alguien – un amigo, un cónyuge, su jefe o un miembro de su familia – satisfaga
una necesidad que sólo Dios puede satisfacer, se está exponiendo a la desilusión y a la amargura.
Nadie puede satisfacer todas sus necesidades excepto Dios.
El apóstol Santiago apuntó que muchos de nuestros conflictos son causados por la falta
de oración: "¿Qué causa enemistades y riñas entre ustedes?... quieren algo y no lo obtienen... No
tienen porque no se lo piden a Dios." 9 En lugar de depender de Dios, dependemos de otros para
hacernos felices y después nos enojamos cuando nos fallan. Dios dice, "¿Por qué no vienes a
mí primero?"
Siempre tome la iniciativa. No importa si usted fue el que ofendió o el que fue ofendido:
la expectación de Dios es que usted tome el primer paso. No espere que la otra persona
lo haga. Usted vaya primero. Restaurar la comunión rota es tan importante que Jesús mandó
que tuviera prioridad antes de la adoración del grupo. El dijo, "Si entras a tu lugar de adoración
y cuando estás a punto de hacer una ofrenda, de pronto recuerdas un rencor que un amigo tiene contra
ti, abandona tu ofrenda, sal inmediatamente, visita a este amigo y haz lo que se debe hacer. Entonces, y
solamente entonces, regresa y arregla tus cosas con Dios." 10
Cuando la comunión está lastimada o rota planee una conferencia de paz inmediatamente.
No lo prorrogue, no haga excusas y no prometa que lo hará algún día. Ponga en su
agenda que tendrá una reunión cara a cara lo más pronto posible. La demora sólo profundiza
el resentimiento y pone las cosas peor. Cuando hay un conflicto, el tiempo no sana nada; sólo
causa que la herida se infecte más.
Tomar acción de inmediato también le reduce su daño espiritual. La Biblia dice que el
pecado, incluyendo el conflicto que no ha sido resuelto, bloquea nuestra comunión con Dios
y no permite que nuestras oraciones sean contestadas, 11 aparte de hacernos sentir miserables.
A Job le recordaron sus amigos, "Estar extremadamente preocupado con el resentimiento es una
tontería, es una insensatez" y "Solo te estás haciendo daño a ti mismo con tu enojo."12
El éxito de una conferencia de paz muchas veces depende de escoger el lugar correcto
y la hora oportuna. No se reúnan cuando uno de los dos está cansado o apresurado o cuando
pueden ser interrumpidos. El mejor momento es cuando ambos se sienten en un óptimo estado
de ánimo.
Simpatice con los sentimientos del otro. Use sus oídos más que su boca. Antes de
atentar resolver cualquier desacuerdo, primero tiene que oír los sentimientos de la persona.
Pablo aconsejó, "Estén en vigía por los intereses de otros, no sólo por los suyos propios." 13 La frase
"estén en vigía" es el vocablo griego skopos, que es de donde provienen las palabras telescopio
y microscopio. Significa ¡ponga cuidadosa atención! Concéntrese en los sentimientos del otro,
no en los hechos. Comience con la simpatía, no con las soluciones.
Al principio no trate de evitar hablar acerca de cómo se siente la otra persona. Solo escuche
y déjela desahogarse emocionalmente sin usted ponerse a la defensiva. Asienta con su
cabeza que usted comprende aunque no esté de acuerdo. Los sentimientos no son siempre infalibles
o lógicos. De hecho, el resentimiento nos hace actuar y pensar irracionalmente. David admitió, "Cuando mis pensamientos eran amargos y mis sentimientos estaban heridos, era tan estúpido
como un animal." 14 Todos actuamos como bestias cuando estamos heridos.
En contraste, la Biblia dice, "La sabiduría de un hombre le da paciencia; su gloria es pasar
por alto una ofensa." 15 La paciencia viene de la sabiduría y la sabiduría viene de oír la perspectiva
de otros. Lo que está diciendo al ponerse a escuchar es: "Valoro tu opinión, nuestra relación
me interesa y eres importante para mí." El dicho popular es verdadero: A las personas
no les importa lo que sabemos, hasta que sepan que nos importan.
Para restaurar la comunión "tenemos que cargar 'la carga' de ser considerados con las dudas
y temores de otros... Complazcamos al otro y no a nosotros mismos y hagamos lo que es para su bien." 16
Es un sacrificio absorber pacientemente el enojo de otros, especialmente si es sin razón. Pero
recuerde, esto es lo que Jesús hizo por usted. El aguantó el enojo malicioso y sin fundamento
para salvarle: "Cristo no trató de complacerse... como dice la Escritura: Los insultos de aquellos
que te insultan caen sobre mí." 17
Confiese su parte en el conflicto. Si quiere en serio restaurar una relación, debería de
empezar con admitir sus propios errores o pecados. Jesús dijo que esta es la manera de ver
más claras las cosas: "Primero sácate la viga de tu propio ojo; tal vez después verás lo suficientemente
bien como para sacar la astilla del ojo de tu amigo." 18
Ya que todos tenemos un punto ciego, puede que necesite pedirle a una tercera persona
que le ayude a evaluar sus propias acciones antes de reunirse con la persona con quien
tiene el conflicto. También pídale a Dios que le muestre cuánto del problema es su culpa.
Pregunte, "¿Soy yo el problema? ¿Estoy siendo irrazonable, insensitivo o muy sensitivo?" La
Biblia dice, "Si declaramos que estamos libre de pecado, solamente nos estamos engañando a nosotros
mismos." 19
La confesión es una herramienta poderosa para la reconciliación. La manera en que
manejamos un conflicto muchas veces produce una herida mayor que el problema original.
Cuando empieza a admitir humildemente sus errores, neutraliza el enojo de la otra persona y
desarma su ataque porque probablemente ella esperaba que usted estuviera a la defensiva.
No se excuse ni eche la culpa; simplemente acepte cualquier papel que haya jugado en el conflicto.
Acepte su responsabilidad por sus errores y pida perdón.
Ataque el problema, no la persona. No puede resolver el problema si está obsesionado
con echar la culpa. Tiene que escoger entre los dos. La Biblia dice, "Una respuesta amable
neutraliza el enojo; pero una lengua cortante prende un carácter incendiario." 20 Nunca podrá comunicar
su punto de vista si es cortante, por tanto escoja sus palabras sabiamente. Una respuesta
suave es siempre mejor que una respuesta sarcástica.
Para resolver conflictos, cómo lo dice es tan importante como qué dice. Si lo dice ofensivamente,
será recibido defensivamente. Dios nos dice, "Una persona sabia y madura es conocida por su comprensión. Cuanto más placenteras sus palabras, más persuasiva es." 21 Ser fastidioso nunca
funciona. Nunca será persuasivo si es abrasivo.
Durante la Guerra Fría, los EE.UU. y la Unión Soviética acordaron que algunas armas
eran tan destructivas que nunca iban a ser usadas. Hoy, las armas químicas y biológicas han
sido prohibidas y los arsenales de armamento nuclear están siendo reducidos y destruidos.
Por el bien de la comunión, tiene que destruir su arsenal de armas nucleares relacionales, tales
como acusar, menospreciar, comparar, usar nombres ofensivos, insultar, hablar condescendientemente
y ser sarcástico. Pablo lo resume de esta manera: "No usen palabras dañinas sino
que solo palabras constructivas, el tipo de palabras que edifican y que proveen lo que se necesita, para
que lo que digan le haga el bien a los que les escuchan." 22
Coopere en lo más que pueda. Pablo dijo, "Hagan todo lo posible de su parte para vivir en
paz con todos." 23 La paz siempre tiene un precio. A veces nos cuesta nuestro orgullo; frecuentemente
nos cuesta nuestro egocentrismo. Por el bien de la comunión, haga lo mejor que
pueda para llegar a un arreglo, ajustarse a otros y mostrar preferencia por las necesidades del
otro. 24 Una paráfrasis de la séptima bienaventuranza de Jesús dice, "Eres bendito cuando puedes
mostrarle a otros cómo cooperar en vez de competir o pelear. Entonces es cuando descubres quién
eres en realidad y cuál es tu lugar en la familia de Dios." 25
Enfatice la reconciliación, no la resolución. No es realista esperar que todos estén de
acuerdo con todo. La reconciliación lo enfoca en la relación mientras que la resolución lo enfoca
en el problema. Cuando nos enfocamos en la reconciliación, el problema pierde su importancia
y muchas veces se hace irrelevante.
Podemos reestablecer una relación aún cuando somos incapaces de resolver nuestras
diferencias. Muchas veces los cristianos tienen desacuerdos legítimos y verdaderos y opiniones
diferentes, pero podemos tener diferentes puntos de vista sin ser pleitistas. Un mismo diamante
se ve diferente desde diferentes ángulos. La expectación de Dios es que haya unidad,
no uniformidad, y podemos caminar juntos sin necesidad de que veamos cada asunto de la
misma manera.
Como resultado de lo que ha leído en este capítulo, ¿a quién necesita contactar? No se
dilate un segundo. Haga una pausa en este momento y háblele a Dios acerca de esta persona.
Después tome el teléfono y comience el proceso. Estos siete pasos son simples pero no son fáciles.
Mucho esfuerzo es necesario para restaurar una relación. Por eso es que Pedro nos instó
urgentemente, "Trabajen duro por vivir en paz con otros." 26 Porque cuando trabaja por la paz,
está haciendo lo que Dios haría. Por eso es que a los que hacen la paz, Dios los llama sus
hijos. 27
Día Veinte
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Siempre vale la pena restaurar las relaciones.
Un Versículo Para Recordar: "Hagan todo lo posible de su parte para vivir en paz con todos." Romanos
1218 (TEV)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Con quien necesito hoy restaurar una relación rota?
Notas
1. 2 Corintios 5: 18 (GWT).
2. Filipenses 2: 1-2 (Msg).
3. Romanos 15: 5 (Msg).
4. Juan 13:35.
5. 1 Corintios 6: 5 (TEV).
6. 1 Corintios 1: 10 (Msg).
7. Mateo 5: 9 (NLT).
8.2 Corintios 5: 18 (Msg).
9. Santiago 4: 1-2 (NIV).
10. Mateo 5: 23-24 (Msg).
11. 1 Pedro 3: 7; Proverbios 28: 9.
12. Job 5: 2 (TEV); 18: 4 (TEV).
13. Filipenses 2: 4 (TEV).
14. Salmo 73: 21-22 (TEV).
15. Proverbios 19:11 (NIV).
16. Romanos 15: 2 (LB).
17. Romanos 15: 3 (NJB).
18. Mateo 7: 5 (NLT).
19. 1 Juan 1: 8 (Msg).
20. Proverbios 15: 1 (Msg).
21. Proverbios 16: 21 (TEV).
22. Efesios 4: 29 (TEV).
23. Romanos 12: 18 (TEV).
24. Romanos 12: 10; Filipenses 2: 3.
25. Mateo 5: 9 (Msg).
26. 1 Pedro 3:11 (NLT).
27. Mateo 5: 9.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Semana 19: Cultivando El Sentido De Comunidad
Pueden desarrollar una comunidad saludable y robusta
que vive correctamente con Dios y disfrutar de sus resultados,
solamente si hacen el trabajo duro de llevarse bien entre ustedes,
tratándose entre sí con dignidad y honor.
Santiago 318 (Msg)
Se comprometieron a la enseñanza de los apóstoles,
a compartir la vida, a las comidas comunitarias y a las oraciones.
Hechos 242 (Msg)
Para tener comunidad se requiere compromiso.
Sólo el Espíritu Santo puede crear la comunión genuina entre creyentes, pero El la cultiva
por medio de las decisiones y los compromisos que hacemos. Pablo señala esta dualidad
de responsabilidades cuando dice, "Han sido unidos en paz a través del Espíritu; esfuércense por
continuar juntos de esta manera." 1 El poder de Dios y nuestro esfuerzo son necesarios para
producir una comunidad cristiana amorosa.
Desdichadamente, muchas personas crecen en familias que tienen relaciones enfermizas,
y por tanto no tienen las habilidades relacionales necesarias para la comunión genuina.
Tienen que ser enseñados cómo llevarse bien con otros y cómo relacionarse con otros en la
familia de Dios. Dichosamente, el Nuevo Testamento está lleno de instrucciones acerca de
cómo compartir la vida juntos. Pablo escribió, "Les escribo estas cosas a ustedes... para que sepan
cómo vivir en la familia de Dios. Esta familia es la iglesia." 2
Si está cansado de la comunión superficial y le gustaría cultivar la comunión genuina
y hacer de su grupo, o de su clase de escuela dominical, o de su iglesia una comunidad amorosa
necesitará tomar unas decisiones difíciles y tomarse algunos riesgos.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la sinceridad. Tendrá que tener
suficiente cariño como para confrontar amorosamente a otros con la verdad, aún cuando sería
preferible pasar por alto un problema o ignorar un asunto. Aunque es mucho más fácil
permanecer callado cuando otros a nuestro alrededor se están haciendo daño o le están
haciendo daño a otros con un pecado habitual, esta no es la cosa amorosa que se debe hacer.
La mayoría de las personas no tienen a nadie en sus vidas que les tengan suficiente amor como
para decirles la verdad (aún cuando esta sea dolorosa), y por tanto continúan en sus
comportamientos autodestructivos. Muy a menudo sabemos qué es lo que se necesita que se
le diga a alguien, pero nuestros temores nos impiden hacerlo. Muchos grupos han sido saboteados
por el miedo: nadie en el grupo tuvo el valor de hablar cuando la vida de uno de sus
miembros se estaba destruyendo.
La Biblia nos manda que hablemos la verdad en amor 3 porque no podemos tener comunidad
sin la franqueza. Salomón dijo, "Una respuesta sincera es una señal de la verdadera
amistad." 4 Algunas veces esto significa tener el cariño suficiente como para confrontar a alguien
que está pecando o que está siendo tentado a pecar. Pablo dice, "Hermanos y hermanas,
si alguien en su grupo hace algo malo, ustedes los que son espirituales deberían de ir a esa persona y
con mucho cuidado ayudarle a que se componga otra vez." 5
Muchas iglesias y muchos grupos permanecen superficiales porque le tienen miedo al
conflicto. Cuando surge un asunto que puede causar tensión o incomodidad, inmediatamente
es pasado por alto para preservar un falso sentido de paz. Don "No Perturbes la Paz" se pone
en acción, trata de calmar los ánimos de todos, el asunto nunca es resuelto y todos viven
con una frustración subyacente. Todos están conscientes del problema pero nadie lo menciona
abiertamente. Esto crea un ambiente enfermizo de secretos que genera los chismes. La solución
de Pablo fue muy directa: "No más mentiras, no más falsas impresiones. Díganle la verdad a
su vecino. Después de todo, en el Cuerpo de Cristo todos estamos conectados entre sí. Cuando se mienten
unos a otros, se mienten a ustedes mismos." 6
La comunión genuina, ya sea en un matrimonio, en una amistad o en su iglesia depende
de la franqueza. De hecho, el túnel del conflicto es el conducto a la intimidad en cualquier
relación. Hasta que le importe lo suficiente como para confrontar y resolver las barreras
subyacentes, nunca profundizará su intimidad con otros. Cuando un conflicto es manejado
correctamente, la intimidad con otros se profundiza al encarar y resolver las diferencias. La
Biblia dice, "Al final, las personas aprecian más la franqueza que la adulación." 7
La franqueza no es una licencia para decir lo que quiera, dondequiera y cuando quiera.
No es rudeza. La Biblia nos dice que hay un momento correcto y una manera correcta de
hacer todo. 8 Decir palabras sin pensarlas deja heridas que perduran. Dios dice que nosotros
que estamos en la iglesia nos hablemos entre nosotros como miembros amorosos de la familia:
"Nunca uses palabras duras cuando corrijas a alguien mayor, sino que háblale como si fuera tu padre. Háblale a los más jóvenes como si fueran tus hermanos, a las mujeres mayores como si fueran tu
madre y a las mujeres más jóvenes como si fueran tus hermanas." 9
Es triste, pero miles de grupos han sido destruidos por la falta de sinceridad. Pablo tuvo
que regañar a la iglesia en Corinto por su pasivo código de silencio ya que permitieron la
inmoralidad en su congregación. Como nadie tuvo el valor de confrontarla, él dijo, "No pueden
simplemente ignorar el problema y esperar que se desaparezca por sí solo. Sáquenlo a la luz y resuélvanlo...
Mejor un poco de devastación y vergüenza que perdición eterna... Lo consideran algo pequeño,
cuando eso es lo que menos es... no deberían de actuar como si todo está bien cuando uno de sus
compañeros cristianos es promiscuo o estafador, indiferente con Dios o rudo con sus amigos, se emborracha
o se hace avaricioso y depredador. No pueden simplemente estar de acuerdo con esto, tratándolo
como si fuera comportamiento aceptable. No soy responsable de lo que hagan los que están fuera de la
iglesia, pero, ¿no tenemos alguna responsabilidad por aquellos dentro de nuestra comunidad de creyentes?
10
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la humildad. Creerse importante,
el esnobismo y el orgullo obstinado destruyen la comunión más rápido que cualquier cosa. El
orgullo edifica paredes entre personas; la humildad construye puentes. La humildad es el
aceite que suaviza y calma las relaciones. Por eso es que la Biblia dice, "Vístanse con la humildad
cuando se traten entre sí." 11 La ropa apropiada para la comunión es la actitud humilde.
El resto del versículo dice, "... porque Dios se opone a los orgullosos, pero le da gracia a los
humildes." 12 Esta es la otra razón por la que necesitamos ser humildes: el orgullo bloquea la
gracia de Dios en nuestras vidas, la cual tenemos que tener para crecer, cambiar, sanarnos y
ayudar a otros. Recibimos la gracia de Dios cuando humildemente admitimos que la necesitamos.
La Biblia dice que cuando somos orgullosos, ¡estamos viviendo en oposición a Dios!
Esa es una manera de vivir necia y peligrosa.
Puede desarrollar la humildad de maneras muy prácticas: admitiendo sus debilidades,
siendo paciente con las debilidades de otros, aceptando la corrección y dejando que otros
sean el centro de atención. Pablo aconsejó, "Vivan en armonía entre ustedes. No traten de actuar
como si fueran importantes sino que disfruten de la compañía de la gente ordinaria. ¡Y no se crean que
lo saben todo!" 13 A los cristianos en Filipos les escribió, "Den más honor a otros que a ustedes
mismos. No estén interesados solamente en sus propias vidas, sino que interésense en las vidas de
otros." 14
La humildad no es pensar menos de usted mismo, es pensar menos en usted mismo.
La humildad es pensar más en otros. Las personas humildes están tan concentradas en servir
a otros que no piensan en sí mismas.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la cortesía. La cortesía es respetar
nuestras diferencias, ser considerado con los sentimientos de otros y ser paciente con las personas
que nos irritan. La Biblia dice, "Tenemos que cargar 'la carga' de ser considerados con las dudas y temores de otros." 15 Pablo dijo a Tito, "El pueblo de Dios debería de tener un gran corazón y
ser cortés." 16
En cada iglesia y en cada grupo hay al menos una persona "difícil", generalmente más
de una. Estas personas pueden tener necesidades emocionales especiales, profundas inseguridades,
manierismos irritantes o pocas habilidades sociales. Podría catalogar a ésta persona
como un N.E.G. -- "Necesita Extra Gracia."
Dios puso a estas personas entre nosotros tanto para nuestro beneficio como para el de
ellos. Son una oportunidad para crecer y para poner a prueba la comunión: ¿vamos a amarlos
como hermanos y hermanas y tratarlos con dignidad?
En una familia, la aceptación no está basada en qué tan inteligente se es o qué tan talentoso.
Está basada en el hecho de que nos pertenecemos los unos a los otros. Defendemos y
protegemos a los de la familia. Puede que un miembro de la familia sea un poquito diferente,
pero es uno de nosotros. Asimismo, la Biblia dice, "Sean dedicados los unos a los otros como en
una familia amorosa. Distínganse en que se respetan mutuamente." 12
La verdad es que todos tenemos nuestras propias manías y hábitos que molestan a
otros. Pero el sentido de comunidad no tiene nada que ver con la compatibilidad. La base de
nuestra comunión es nuestra relación con Dios: somos familia.
Una clave para ser cortés es entender el pasado de las personas. Descubra la historia
de ellas. Cuando sepa por lo que han pasado, será más comprensivo. En vez de pensar cuánto
les falta, piense en cuánto han avanzado a pesar de sus heridas.
Otra clave para ser cortés es no minimizar las dudas de las otras personas. Sólo porque
usted no le tiene miedo a algo, eso no lo hace un sentimiento inválido. La comunidad genuina
ocurre cuando las personas saben que tienen toda la seguridad que necesitan para que
puedan compartir sus dudas y sus temores sin ser juzgados.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la confidencialidad. Sólo en el
ambiente seguro de la aceptación cálida y la confidencialidad segura es que las personas se
abrirán y compartirán sus heridas, sus necesidades y sus errores más profundos. La confidencialidad
no significa guardar silencio mientras un hermano o hermana está pecando. Significa
que lo que es compartido en su grupo necesita quedarse en su grupo, y el grupo necesita
ver qué puede hacer acerca de ello, no chismear con otros lo compartido.
Dios odia el chisme, especialmente cuando tratamos de pasarlo como una "petición de
oración" por otros. Dios dice, "El chisme es propagado por personas malas; ellas crean problemas y
rompen amistades." 18 El chisme siempre causa heridas y divisiones y destruye la comunión, y
Dios es muy franco que hemos de confrontar a aquellos que causan divisiones entre cristianos.
19 Si los confronta acerca de sus acciones divisivas, puede que se enojen y que dejen su
grupo o su iglesia, pero el sentido de comunidad de la iglesia es más importante que cualquier
individuo.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la frecuencia. Tiene que tener contacto
frecuente y habitual con su grupo para que pueda edificar la comunión genuina. Las
relaciones toman tiempo. La Biblia nos dice, "No rompamos el hábito de reunirnos, como algunos
lo están haciendo. Al contrario, animémonos los unos a los otros." 20 Hemos de desarrollar el hábito
de reunirnos. Un hábito es algo que se hace con frecuencia y no de vez en cuando. Tiene que
pasar tiempo con las personas – mucho tiempo – para formar relaciones profundas. Por esto
es que la comunión es muy superficial en muchas iglesias; no pasamos suficiente tiempo juntos,
y el tiempo que pasamos es usualmente escuchando hablar a una persona.
La comunidad no se edifica sobre la conveniencia ("nos reuniremos cuando tenga ganas")
sino sobre la convicción que la necesito para mi salud espiritual. Si quiere cultivar la
comunión genuina, tendrá que reunirse aún cuando no siente ganas porque cree que es importante.
¡Lo primeros cristianos se reunían todos los días! "Adoraban juntos asiduamente en el
Templo cada día, se reunían en grupos en hogares para tener comunión y compartían sus alimentos
con gran gozo y agradecimiento." 21 La comunión requiere una inversión de tiempo.
Si es miembro de un grupo o una clase, lo insto a que haga un pacto de grupo que incluya
las nueve características de la comunión bíblica: compartiremos nuestros verdaderos
sentimientos (autenticidad), nos daremos ánimo los unos a los otros (mutualidad), nos apoyaremos
unos a otros (simpatía), nos perdonaremos unos a otros (misericordia), hablaremos
la verdad en amor (sinceridad), admitiremos nuestras debilidades (humildad), respetaremos
nuestras diferencias (cortesía), no diremos chismes (confidencialidad) y tendremos al grupo
como una prioridad (frecuencia).
Cuando mira la lista de características, es obvio por qué la comunión genuina es muy
rara. Significa poner a un lado nuestro egocentrismo e independencia para que seamos interdependientes.
Pero los beneficios de compartir la vida juntos superan grandemente los costos
y nos prepara para el cielo.
Día Diecinueve
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Estar en comunidad requiere compromiso.
Un Versículo Para Recordar: "Entendemos qué es el amor cuando nos damos cuenta que Cristo dio
su vida por nosotros. Esto significa que tenemos que dar nuestras vidas por otros creyentes." 1 Juan
316 (GWT)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Cómo puedo ayudar a cultivar las características de la comunidad
genuina en mi grupo y en mi iglesia?
Notas
1. Efesios 4: 3 (NCV).
2. 1 Timoteo 3: 14-15 (NCV).
3. Efesios 4:15.
4. Proverbios 24: 26 (TEV).
5. Gálatas 6: 1-2 (NCV).
6. Efesios 4: 25 (Msg).
7. Proverbios 28: 23 (NLT).
8. Eclesiastés 8: 6 (TEV).
9. 1 Timoteo 5: 1-2 (GWT).
10. 1 Corintios 5: 3-12 (Msg).
11. 1 Pedro 5: 5b (NIV).
12. 1 Pedro 5: 5c (NIV).
13. Romanos 12: 16 (NIV).
14. Filipenses 2: 3-4 (NCV).
15. Romanos 15: 2 (LB).
16. Tito 3: 2 (Msg).
17. Romanos 12: 10 (GWT).
18. Proverbios 16: 28 (TEV).
19. Tito 3: 10 (NIV).
20. Hebreos 10: 25 (TEV).
21. Hechos 2: 46 (LB).
que vive correctamente con Dios y disfrutar de sus resultados,
solamente si hacen el trabajo duro de llevarse bien entre ustedes,
tratándose entre sí con dignidad y honor.
Santiago 318 (Msg)
Se comprometieron a la enseñanza de los apóstoles,
a compartir la vida, a las comidas comunitarias y a las oraciones.
Hechos 242 (Msg)
Para tener comunidad se requiere compromiso.
Sólo el Espíritu Santo puede crear la comunión genuina entre creyentes, pero El la cultiva
por medio de las decisiones y los compromisos que hacemos. Pablo señala esta dualidad
de responsabilidades cuando dice, "Han sido unidos en paz a través del Espíritu; esfuércense por
continuar juntos de esta manera." 1 El poder de Dios y nuestro esfuerzo son necesarios para
producir una comunidad cristiana amorosa.
Desdichadamente, muchas personas crecen en familias que tienen relaciones enfermizas,
y por tanto no tienen las habilidades relacionales necesarias para la comunión genuina.
Tienen que ser enseñados cómo llevarse bien con otros y cómo relacionarse con otros en la
familia de Dios. Dichosamente, el Nuevo Testamento está lleno de instrucciones acerca de
cómo compartir la vida juntos. Pablo escribió, "Les escribo estas cosas a ustedes... para que sepan
cómo vivir en la familia de Dios. Esta familia es la iglesia." 2
Si está cansado de la comunión superficial y le gustaría cultivar la comunión genuina
y hacer de su grupo, o de su clase de escuela dominical, o de su iglesia una comunidad amorosa
necesitará tomar unas decisiones difíciles y tomarse algunos riesgos.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la sinceridad. Tendrá que tener
suficiente cariño como para confrontar amorosamente a otros con la verdad, aún cuando sería
preferible pasar por alto un problema o ignorar un asunto. Aunque es mucho más fácil
permanecer callado cuando otros a nuestro alrededor se están haciendo daño o le están
haciendo daño a otros con un pecado habitual, esta no es la cosa amorosa que se debe hacer.
La mayoría de las personas no tienen a nadie en sus vidas que les tengan suficiente amor como
para decirles la verdad (aún cuando esta sea dolorosa), y por tanto continúan en sus
comportamientos autodestructivos. Muy a menudo sabemos qué es lo que se necesita que se
le diga a alguien, pero nuestros temores nos impiden hacerlo. Muchos grupos han sido saboteados
por el miedo: nadie en el grupo tuvo el valor de hablar cuando la vida de uno de sus
miembros se estaba destruyendo.
La Biblia nos manda que hablemos la verdad en amor 3 porque no podemos tener comunidad
sin la franqueza. Salomón dijo, "Una respuesta sincera es una señal de la verdadera
amistad." 4 Algunas veces esto significa tener el cariño suficiente como para confrontar a alguien
que está pecando o que está siendo tentado a pecar. Pablo dice, "Hermanos y hermanas,
si alguien en su grupo hace algo malo, ustedes los que son espirituales deberían de ir a esa persona y
con mucho cuidado ayudarle a que se componga otra vez." 5
Muchas iglesias y muchos grupos permanecen superficiales porque le tienen miedo al
conflicto. Cuando surge un asunto que puede causar tensión o incomodidad, inmediatamente
es pasado por alto para preservar un falso sentido de paz. Don "No Perturbes la Paz" se pone
en acción, trata de calmar los ánimos de todos, el asunto nunca es resuelto y todos viven
con una frustración subyacente. Todos están conscientes del problema pero nadie lo menciona
abiertamente. Esto crea un ambiente enfermizo de secretos que genera los chismes. La solución
de Pablo fue muy directa: "No más mentiras, no más falsas impresiones. Díganle la verdad a
su vecino. Después de todo, en el Cuerpo de Cristo todos estamos conectados entre sí. Cuando se mienten
unos a otros, se mienten a ustedes mismos." 6
La comunión genuina, ya sea en un matrimonio, en una amistad o en su iglesia depende
de la franqueza. De hecho, el túnel del conflicto es el conducto a la intimidad en cualquier
relación. Hasta que le importe lo suficiente como para confrontar y resolver las barreras
subyacentes, nunca profundizará su intimidad con otros. Cuando un conflicto es manejado
correctamente, la intimidad con otros se profundiza al encarar y resolver las diferencias. La
Biblia dice, "Al final, las personas aprecian más la franqueza que la adulación." 7
La franqueza no es una licencia para decir lo que quiera, dondequiera y cuando quiera.
No es rudeza. La Biblia nos dice que hay un momento correcto y una manera correcta de
hacer todo. 8 Decir palabras sin pensarlas deja heridas que perduran. Dios dice que nosotros
que estamos en la iglesia nos hablemos entre nosotros como miembros amorosos de la familia:
"Nunca uses palabras duras cuando corrijas a alguien mayor, sino que háblale como si fuera tu padre. Háblale a los más jóvenes como si fueran tus hermanos, a las mujeres mayores como si fueran tu
madre y a las mujeres más jóvenes como si fueran tus hermanas." 9
Es triste, pero miles de grupos han sido destruidos por la falta de sinceridad. Pablo tuvo
que regañar a la iglesia en Corinto por su pasivo código de silencio ya que permitieron la
inmoralidad en su congregación. Como nadie tuvo el valor de confrontarla, él dijo, "No pueden
simplemente ignorar el problema y esperar que se desaparezca por sí solo. Sáquenlo a la luz y resuélvanlo...
Mejor un poco de devastación y vergüenza que perdición eterna... Lo consideran algo pequeño,
cuando eso es lo que menos es... no deberían de actuar como si todo está bien cuando uno de sus
compañeros cristianos es promiscuo o estafador, indiferente con Dios o rudo con sus amigos, se emborracha
o se hace avaricioso y depredador. No pueden simplemente estar de acuerdo con esto, tratándolo
como si fuera comportamiento aceptable. No soy responsable de lo que hagan los que están fuera de la
iglesia, pero, ¿no tenemos alguna responsabilidad por aquellos dentro de nuestra comunidad de creyentes?
10
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la humildad. Creerse importante,
el esnobismo y el orgullo obstinado destruyen la comunión más rápido que cualquier cosa. El
orgullo edifica paredes entre personas; la humildad construye puentes. La humildad es el
aceite que suaviza y calma las relaciones. Por eso es que la Biblia dice, "Vístanse con la humildad
cuando se traten entre sí." 11 La ropa apropiada para la comunión es la actitud humilde.
El resto del versículo dice, "... porque Dios se opone a los orgullosos, pero le da gracia a los
humildes." 12 Esta es la otra razón por la que necesitamos ser humildes: el orgullo bloquea la
gracia de Dios en nuestras vidas, la cual tenemos que tener para crecer, cambiar, sanarnos y
ayudar a otros. Recibimos la gracia de Dios cuando humildemente admitimos que la necesitamos.
La Biblia dice que cuando somos orgullosos, ¡estamos viviendo en oposición a Dios!
Esa es una manera de vivir necia y peligrosa.
Puede desarrollar la humildad de maneras muy prácticas: admitiendo sus debilidades,
siendo paciente con las debilidades de otros, aceptando la corrección y dejando que otros
sean el centro de atención. Pablo aconsejó, "Vivan en armonía entre ustedes. No traten de actuar
como si fueran importantes sino que disfruten de la compañía de la gente ordinaria. ¡Y no se crean que
lo saben todo!" 13 A los cristianos en Filipos les escribió, "Den más honor a otros que a ustedes
mismos. No estén interesados solamente en sus propias vidas, sino que interésense en las vidas de
otros." 14
La humildad no es pensar menos de usted mismo, es pensar menos en usted mismo.
La humildad es pensar más en otros. Las personas humildes están tan concentradas en servir
a otros que no piensan en sí mismas.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la cortesía. La cortesía es respetar
nuestras diferencias, ser considerado con los sentimientos de otros y ser paciente con las personas
que nos irritan. La Biblia dice, "Tenemos que cargar 'la carga' de ser considerados con las dudas y temores de otros." 15 Pablo dijo a Tito, "El pueblo de Dios debería de tener un gran corazón y
ser cortés." 16
En cada iglesia y en cada grupo hay al menos una persona "difícil", generalmente más
de una. Estas personas pueden tener necesidades emocionales especiales, profundas inseguridades,
manierismos irritantes o pocas habilidades sociales. Podría catalogar a ésta persona
como un N.E.G. -- "Necesita Extra Gracia."
Dios puso a estas personas entre nosotros tanto para nuestro beneficio como para el de
ellos. Son una oportunidad para crecer y para poner a prueba la comunión: ¿vamos a amarlos
como hermanos y hermanas y tratarlos con dignidad?
En una familia, la aceptación no está basada en qué tan inteligente se es o qué tan talentoso.
Está basada en el hecho de que nos pertenecemos los unos a los otros. Defendemos y
protegemos a los de la familia. Puede que un miembro de la familia sea un poquito diferente,
pero es uno de nosotros. Asimismo, la Biblia dice, "Sean dedicados los unos a los otros como en
una familia amorosa. Distínganse en que se respetan mutuamente." 12
La verdad es que todos tenemos nuestras propias manías y hábitos que molestan a
otros. Pero el sentido de comunidad no tiene nada que ver con la compatibilidad. La base de
nuestra comunión es nuestra relación con Dios: somos familia.
Una clave para ser cortés es entender el pasado de las personas. Descubra la historia
de ellas. Cuando sepa por lo que han pasado, será más comprensivo. En vez de pensar cuánto
les falta, piense en cuánto han avanzado a pesar de sus heridas.
Otra clave para ser cortés es no minimizar las dudas de las otras personas. Sólo porque
usted no le tiene miedo a algo, eso no lo hace un sentimiento inválido. La comunidad genuina
ocurre cuando las personas saben que tienen toda la seguridad que necesitan para que
puedan compartir sus dudas y sus temores sin ser juzgados.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la confidencialidad. Sólo en el
ambiente seguro de la aceptación cálida y la confidencialidad segura es que las personas se
abrirán y compartirán sus heridas, sus necesidades y sus errores más profundos. La confidencialidad
no significa guardar silencio mientras un hermano o hermana está pecando. Significa
que lo que es compartido en su grupo necesita quedarse en su grupo, y el grupo necesita
ver qué puede hacer acerca de ello, no chismear con otros lo compartido.
Dios odia el chisme, especialmente cuando tratamos de pasarlo como una "petición de
oración" por otros. Dios dice, "El chisme es propagado por personas malas; ellas crean problemas y
rompen amistades." 18 El chisme siempre causa heridas y divisiones y destruye la comunión, y
Dios es muy franco que hemos de confrontar a aquellos que causan divisiones entre cristianos.
19 Si los confronta acerca de sus acciones divisivas, puede que se enojen y que dejen su
grupo o su iglesia, pero el sentido de comunidad de la iglesia es más importante que cualquier
individuo.
Para cultivar el sentido de comunidad se requiere la frecuencia. Tiene que tener contacto
frecuente y habitual con su grupo para que pueda edificar la comunión genuina. Las
relaciones toman tiempo. La Biblia nos dice, "No rompamos el hábito de reunirnos, como algunos
lo están haciendo. Al contrario, animémonos los unos a los otros." 20 Hemos de desarrollar el hábito
de reunirnos. Un hábito es algo que se hace con frecuencia y no de vez en cuando. Tiene que
pasar tiempo con las personas – mucho tiempo – para formar relaciones profundas. Por esto
es que la comunión es muy superficial en muchas iglesias; no pasamos suficiente tiempo juntos,
y el tiempo que pasamos es usualmente escuchando hablar a una persona.
La comunidad no se edifica sobre la conveniencia ("nos reuniremos cuando tenga ganas")
sino sobre la convicción que la necesito para mi salud espiritual. Si quiere cultivar la
comunión genuina, tendrá que reunirse aún cuando no siente ganas porque cree que es importante.
¡Lo primeros cristianos se reunían todos los días! "Adoraban juntos asiduamente en el
Templo cada día, se reunían en grupos en hogares para tener comunión y compartían sus alimentos
con gran gozo y agradecimiento." 21 La comunión requiere una inversión de tiempo.
Si es miembro de un grupo o una clase, lo insto a que haga un pacto de grupo que incluya
las nueve características de la comunión bíblica: compartiremos nuestros verdaderos
sentimientos (autenticidad), nos daremos ánimo los unos a los otros (mutualidad), nos apoyaremos
unos a otros (simpatía), nos perdonaremos unos a otros (misericordia), hablaremos
la verdad en amor (sinceridad), admitiremos nuestras debilidades (humildad), respetaremos
nuestras diferencias (cortesía), no diremos chismes (confidencialidad) y tendremos al grupo
como una prioridad (frecuencia).
Cuando mira la lista de características, es obvio por qué la comunión genuina es muy
rara. Significa poner a un lado nuestro egocentrismo e independencia para que seamos interdependientes.
Pero los beneficios de compartir la vida juntos superan grandemente los costos
y nos prepara para el cielo.
Día Diecinueve
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Estar en comunidad requiere compromiso.
Un Versículo Para Recordar: "Entendemos qué es el amor cuando nos damos cuenta que Cristo dio
su vida por nosotros. Esto significa que tenemos que dar nuestras vidas por otros creyentes." 1 Juan
316 (GWT)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Cómo puedo ayudar a cultivar las características de la comunidad
genuina en mi grupo y en mi iglesia?
Notas
1. Efesios 4: 3 (NCV).
2. 1 Timoteo 3: 14-15 (NCV).
3. Efesios 4:15.
4. Proverbios 24: 26 (TEV).
5. Gálatas 6: 1-2 (NCV).
6. Efesios 4: 25 (Msg).
7. Proverbios 28: 23 (NLT).
8. Eclesiastés 8: 6 (TEV).
9. 1 Timoteo 5: 1-2 (GWT).
10. 1 Corintios 5: 3-12 (Msg).
11. 1 Pedro 5: 5b (NIV).
12. 1 Pedro 5: 5c (NIV).
13. Romanos 12: 16 (NIV).
14. Filipenses 2: 3-4 (NCV).
15. Romanos 15: 2 (LB).
16. Tito 3: 2 (Msg).
17. Romanos 12: 10 (GWT).
18. Proverbios 16: 28 (TEV).
19. Tito 3: 10 (NIV).
20. Hebreos 10: 25 (TEV).
21. Hechos 2: 46 (LB).
sábado, 4 de septiembre de 2010
Semana 18: Experimentando La Vida Juntos
Cada uno de ustedes es parte del cuerpo de Cristo,
y fueron escogidos para vivir juntos en paz.
Colosenses 315 (CEV)
¡Qué maravilloso y que placentero es
que el pueblo de Dios conviva en armonía!
Salmo 1331 (TEV)
La vida está supuesta a ser compartida.
La intención de Dios para nosotros es que experimentemos la vida juntos. La Biblia
llama esta actividad de compartir experiencias comunión. Sin embargo, en el día de hoy, esta
palabra ha perdido casi todo su significado bíblico. Por "comunión" hoy se entiende generalmente
que significa conversación casual, socializar, comer y tener diversión juntos. Sólo porque
asistimos a una iglesia o porque nos quedamos después de la reunión de adoración para
tomar un refrigerio, no quiere decir que estamos teniendo comunión con otros.
La verdadera comunión es más que sólo asistir a las reuniones de adoración. Es experimentar
la vida juntos. Esto incluye amar desinteresadamente, compartir sinceramente, servir
prácticamente, dar sacrificadamente, consolar comprensivamente y todos los otros mandamientos
de "... unos a otros" que se encuentran en el Nuevo Testamento.
En lo que concierne a la comunión, el tamaño es importante: cuanto más pequeño, mejor.
Se puede adorar en una multitud, pero no se puede tener comunión en ella. Una vez que un
grupo tiene más de diez personas, alguien dejará de participar – generalmente la persona
más callada – y unos cuantos dominarán el grupo.
Jesús hizo su ministerio en el contexto de un grupo pequeño de discípulos. El podía
haber escogido más, pero él sabía que si todos habían de participar, doce es aproximadamente el número máximo que se puede tener en un grupo.
El Cuerpo de Cristo, como el cuerpo de usted, es en realidad una colección de muchas
células pequeñas. La vida del Cuerpo de Cristo, como el cuerpo de usted, está contenida en
las células. Por esta razón, todo cristiano necesita estar envuelto en un grupo dentro de su
iglesia, ya sea un grupo hogareño, una clase de la escuela dominical, o un grupo de estudio
bíblico. Aquí es donde ocurre la verdadera comunidad, no en las grandes reuniones. Si se
imagina a su iglesia como un barco, los grupos serían los botes salvavidas.
Dios ha hecho una increíble promesa con respecto a los grupos de creyentes: "Porque
donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." 1 Desdichadamente,
aún cuando sea parte de un grupo no hay garantía de que experimentará la comunidad verdadera.
Muchas clases de la escuela dominical y otros grupos están atascados en la superficialidad
y no tienen idea de lo que significa experimentar la comunión genuina. ¿Cuál es la
diferencia entre la comunión genuina y la superficial?
En la comunión genuina, las personas experimentan autenticidad. La comunión auténtica
no es tener conversación superficial e inconsecuente. Es compartir genuinamente, de
corazón a corazón, y a veces desde lo más profundo de nuestro ser. Esto ocurre cuando las
personas comparten sinceramente acerca de quiénes son y qué está pasando en sus vidas.
Comparten sus heridas, revelan sus sentimientos, confiesan sus fracasos, exponen sus dudas,
admiten sus temores, reconocen sus debilidades y piden ayuda y oración.
La autenticidad es exactamente lo opuesto a lo que encuentra en algunas iglesias. En
lugar de encontrar un ambiente de autenticidad y humildad, lo que hay es orgullo, hipocresía,
politiquería y una cortesía superficial con conversación trivial. Las personas se ponen
máscaras, no bajan su guardia y actúan como si todo en sus vidas estuviera de maravillas. Estas
actitudes son mortales a la comunión genuina.
Es solamente a medida que nos hacemos más abiertos con nuestras vidas que experimentamos
la comunión genuina. La Biblia dice, "Si vivimos en la luz, así como Dios está en la
luz, podemos compartir en comunión los unos con los otros... Si decimos que no tenemos pecado, nos
estamos engañando a nosotros mismos." 2 El mundo piensa que la intimidad ocurre en la oscuridad,
pero Dios dice que ocurre en la luz. Usamos la oscuridad para esconder nuestras heridas,
nuestras faltas, nuestros temores, nuestros fracasos y nuestros defectos. Pero en la luz,
los sacamos y los exponemos y admitimos en realidad quiénes somos.
Es de esperarse que para ser auténtico se necesita valor y humildad. Significa encarar
nuestros temores a ser expuestos, ser rechazados y ser heridos una vez más. ¿Por qué alguien
se tomaría un riesgo tan grande? Porque es la única manera de crecer y de mantenerse emocionalmente
en buena salud. La Biblia dice, "Hagan de esto una práctica común: confiésense sus
pecados unos a otros y oren unos por otros para que puedan vivir juntos – sanados y en buena salud." 3
Solamente crecemos cuando nos arriesgamos y el mayor riesgo es ser sincero con nosotros
mismos y con otros.
En la comunión genuina, las personas experimentan mutualidad. La mutualidad es
el arte de dar y recibir. Es depender el uno del otro. La Biblia dice, "La manera en que Dios diseñó
nuestros cuerpos es un modelo para entender nuestras vidas unidas como iglesia: cada parte es
dependiente de las otras." 4 La mutualidad es el corazón de la comunión: es edificar relaciones
recíprocas, compartir responsabilidades y ayudarnos los unos a los otros. Pablo dijo, "Quiero
que nos ayudemos los unos a los otros con la fe que tenemos. La fe de ustedes me ayudará y mi fe les
ayudará." 5
Todos nosotros somos más consistentes en nuestra fe cuando otros caminan con nosotros
y nos dan aliento. La Biblia ordena el mutuo rendir de cuentas, el mutuo dar de aliento,
el mutuo servicio y la mutua honra. 6 Más de cincuenta veces se nos manda en el Nuevo Testamento
que hagamos diferentes tareas "los unos a los otros" y "los unos por los otros." La Biblia
dice, "Hagan el esfuerzo posible de hacer lo que conduce a la paz y a la edificación mutua." 7
Usted no es responsable por todos en el cuerpo de Cristo, pero es responsable a todos
ellos. La expectación de Dios es que haga todo lo posible para ayudarles.
En la comunión genuina, las personas experimentan simpatía. La simpatía no es dar
consejos ni ofrecer ayuda rapidita y cosmética; la simpatía es identificarse y compartir en el
dolor de otros. La simpatía dice, "Entiendo lo que estás pasando, y lo que sientes no es raro ni
es una locura." Hoy algunos llaman esto "empatía," pero la palabra bíblica es "simpatía." La
Biblia dice, "Como pueblo santo... tengan simpatía y sean bondadosos, humildes, mansos y pacientes."
8
Hay diferentes niveles de comunión y cada uno es apropiado en su tiempo. Los niveles
más simples de comunión son la comunión de compartir y la comunión de estudiar la Palabra
de Dios. Un nivel más profundo es la comunión de servir, como cuando ministra junto con
otros en viajes misioneros o en proyectos de caridad. El nivel más profundo, el nivel más intenso,
es el de la comunión del sufrimiento, 9 que ocurre cuando nos identificamos mutuamente
en el dolor y la pena y nos ayudamos mutuamente a sobrellevar las cargas. Los cristianos que
entienden mejor este nivel de comunión son aquellos que en el mundo son perseguidos,
odiados y muchas veces mueren como mártires por su fe.
La Biblia nos ordena: "Compartan sus dificultades y problemas los unos con los otros y así de
esta manera obedezcan la ley de Cristo." 10 Es en los tiempos de profundas crisis, dolor y duda
que nos necesitamos los unos a los otros. Cuando las circunstancias nos aplastan hasta el
punto que nuestra fe flaquea, entonces es cuando más necesitamos amigos creyentes. Necesitamos
un grupo de amigos que tenga fe en Dios por nosotros y que nos sostenga. En un grupo,
el Cuerpo de Cristo es real y tangible aún cuando Dios parezca lejano. Esto es lo que Job
necesitaba desesperadamente durante su sufrimiento. El sollozó, "Un hombre desesperado debe ría de tener la devoción de sus amigos, aún cuando él abandone el temor del Todopoderoso." 11
En la comunión genuina, las personas experimentan misericordia. La comunión es
un lugar de gracia, donde no somos acusados por nuestros errores sino que somos perdonados.
La comunión ocurre cuando la misericordia gana sobre la justicia.
Todos necesitamos misericordia porque todos tropezamos y caemos y necesitamos
ayuda para ponernos en el camino otra vez. Necesitamos ofrecernos misericordia unos a
otros y estar dispuestos a recibirla unos de otros. Dios dice, "Cuando las personas pequen, deberían
de perdonarlas y consolarlas para que no se den por vencidas en desesperación." 12
No puede tener comunión con otros sin perdonar. Dios dice, "No guarden rencor," 13
porque la amargura y el resentimiento siempre destruyen la comunión. Porque somos personas
imperfectas y pecadoras, inevitablemente nos vamos a herir unos a otros cuando estamos
juntos por un largo tiempo. Algunas veces nos herimos unos a otros intencionalmente y a veces
sin intenciones, pero de una manera u otra, se necesitan cantidades masivas de misericordia
y de gracia para crear y mantener la comunión. La Biblia dice, "Tienen que aceptar que van
a cometer faltas unos contra otros y tienen que perdonar a la persona que los ofende. Recuerden, el Señor
los perdonó, por tanto tienen que perdonar a otros." 14
La misericordia de Dios para con nosotros es la motivación para demostrar misericordia
a otros. Recuerde, nunca se le pedirá que perdone a otra persona más de lo que Dios ya le
ha perdonado a usted. Cuando es herido por alguien, tiene que tomar una decisión: ¿Usará
sus energías y sus emociones para la represalia o para la reconciliación? No puede hacer ambas.
Muchas personas son renuentes a mostrar misericordia porque no entienden la diferencia
entre la confianza y el perdón. El perdón es dejar ir el pasado. La confianza tiene que
ver con el comportamiento que se verá en el futuro.
El perdón tiene que ser inmediato, ya sea que la persona lo pida o no. La confianza
tiene que ser reconstruida con el tiempo. Necesita ver consistentemente buen comportamiento.
Si una persona lo hiere repetidamente, Dios lo manda a que perdone instantáneamente,
pero no espera que confíe en ella inmediatamente y no espera que continúe dejándola que le
hiera. La persona tiene que probar que ha cambiado con el tiempo. El mejor lugar para restaurar
la confianza es dentro del contexto de apoyo de un grupo que nos ofrece aliento y al
que nos hacemos responsables.
Hay muchos otros beneficios que experimentará al hacerse parte de un grupo comprometido
a la comunión genuina. Es una parte esencial de su vida cristiana que no puede
pasar por alto. Por más de 2000 años los cristianos se han reunido asiduamente para experimentar
la comunión. Si nunca ha sido parte de un grupo o de una clase con estas cualidades,
en realidad no sabe de lo que se está perdiendo.
En el próximo capítulo veremos qué se necesita para crear esta clase de comunidad
con otros creyentes, pero espero que este capítulo le haya dado hambre de experimentar la autenticidad, la mutualidad, la simpatía y la misericordia de la comunión genuina. Usted fue
creado para estar en comunidad.
Día Dieciocho
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Necesito a otros en mi vida.
Un Versículo Para Recordar: "Compartan sus dificultades y problemas los unos con los otros, y así
de esta manera obedezcan la ley de Cristo." Gálatas 62 (NLT)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Qué paso puedo tomar hoy para conectarme con otros creyentes
a un nivel más genuino, a un nivel de corazón a corazón?
Notas
1. Mateo 18: 20 (NASB).
2. 1 Juan 1: 7-8 (NCV).
3. Santiago 5: 16a (Msg).
4. 1 Corintios 12:25 (Msg).
5. Romanos 1: 12 (NCV).
6. Romanos 12:10 (NRSV).
7. Romanos 14:19 (NIV).
8. Colosenses 3: 12 (GWT).
9. Filipenses 3: 10; Hebreos 10: 33-24.
10. Gálatas 6: 2 (NLT).
11. Job 6:14 (NIV).
12. 2 Corintios 2: 7 (CEV).
13. Colosenses 3: 13 (LB).
14. Colosenses 3:13 (NLT).
y fueron escogidos para vivir juntos en paz.
Colosenses 315 (CEV)
¡Qué maravilloso y que placentero es
que el pueblo de Dios conviva en armonía!
Salmo 1331 (TEV)
La vida está supuesta a ser compartida.
La intención de Dios para nosotros es que experimentemos la vida juntos. La Biblia
llama esta actividad de compartir experiencias comunión. Sin embargo, en el día de hoy, esta
palabra ha perdido casi todo su significado bíblico. Por "comunión" hoy se entiende generalmente
que significa conversación casual, socializar, comer y tener diversión juntos. Sólo porque
asistimos a una iglesia o porque nos quedamos después de la reunión de adoración para
tomar un refrigerio, no quiere decir que estamos teniendo comunión con otros.
La verdadera comunión es más que sólo asistir a las reuniones de adoración. Es experimentar
la vida juntos. Esto incluye amar desinteresadamente, compartir sinceramente, servir
prácticamente, dar sacrificadamente, consolar comprensivamente y todos los otros mandamientos
de "... unos a otros" que se encuentran en el Nuevo Testamento.
En lo que concierne a la comunión, el tamaño es importante: cuanto más pequeño, mejor.
Se puede adorar en una multitud, pero no se puede tener comunión en ella. Una vez que un
grupo tiene más de diez personas, alguien dejará de participar – generalmente la persona
más callada – y unos cuantos dominarán el grupo.
Jesús hizo su ministerio en el contexto de un grupo pequeño de discípulos. El podía
haber escogido más, pero él sabía que si todos habían de participar, doce es aproximadamente el número máximo que se puede tener en un grupo.
El Cuerpo de Cristo, como el cuerpo de usted, es en realidad una colección de muchas
células pequeñas. La vida del Cuerpo de Cristo, como el cuerpo de usted, está contenida en
las células. Por esta razón, todo cristiano necesita estar envuelto en un grupo dentro de su
iglesia, ya sea un grupo hogareño, una clase de la escuela dominical, o un grupo de estudio
bíblico. Aquí es donde ocurre la verdadera comunidad, no en las grandes reuniones. Si se
imagina a su iglesia como un barco, los grupos serían los botes salvavidas.
Dios ha hecho una increíble promesa con respecto a los grupos de creyentes: "Porque
donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos." 1 Desdichadamente,
aún cuando sea parte de un grupo no hay garantía de que experimentará la comunidad verdadera.
Muchas clases de la escuela dominical y otros grupos están atascados en la superficialidad
y no tienen idea de lo que significa experimentar la comunión genuina. ¿Cuál es la
diferencia entre la comunión genuina y la superficial?
En la comunión genuina, las personas experimentan autenticidad. La comunión auténtica
no es tener conversación superficial e inconsecuente. Es compartir genuinamente, de
corazón a corazón, y a veces desde lo más profundo de nuestro ser. Esto ocurre cuando las
personas comparten sinceramente acerca de quiénes son y qué está pasando en sus vidas.
Comparten sus heridas, revelan sus sentimientos, confiesan sus fracasos, exponen sus dudas,
admiten sus temores, reconocen sus debilidades y piden ayuda y oración.
La autenticidad es exactamente lo opuesto a lo que encuentra en algunas iglesias. En
lugar de encontrar un ambiente de autenticidad y humildad, lo que hay es orgullo, hipocresía,
politiquería y una cortesía superficial con conversación trivial. Las personas se ponen
máscaras, no bajan su guardia y actúan como si todo en sus vidas estuviera de maravillas. Estas
actitudes son mortales a la comunión genuina.
Es solamente a medida que nos hacemos más abiertos con nuestras vidas que experimentamos
la comunión genuina. La Biblia dice, "Si vivimos en la luz, así como Dios está en la
luz, podemos compartir en comunión los unos con los otros... Si decimos que no tenemos pecado, nos
estamos engañando a nosotros mismos." 2 El mundo piensa que la intimidad ocurre en la oscuridad,
pero Dios dice que ocurre en la luz. Usamos la oscuridad para esconder nuestras heridas,
nuestras faltas, nuestros temores, nuestros fracasos y nuestros defectos. Pero en la luz,
los sacamos y los exponemos y admitimos en realidad quiénes somos.
Es de esperarse que para ser auténtico se necesita valor y humildad. Significa encarar
nuestros temores a ser expuestos, ser rechazados y ser heridos una vez más. ¿Por qué alguien
se tomaría un riesgo tan grande? Porque es la única manera de crecer y de mantenerse emocionalmente
en buena salud. La Biblia dice, "Hagan de esto una práctica común: confiésense sus
pecados unos a otros y oren unos por otros para que puedan vivir juntos – sanados y en buena salud." 3
Solamente crecemos cuando nos arriesgamos y el mayor riesgo es ser sincero con nosotros
mismos y con otros.
En la comunión genuina, las personas experimentan mutualidad. La mutualidad es
el arte de dar y recibir. Es depender el uno del otro. La Biblia dice, "La manera en que Dios diseñó
nuestros cuerpos es un modelo para entender nuestras vidas unidas como iglesia: cada parte es
dependiente de las otras." 4 La mutualidad es el corazón de la comunión: es edificar relaciones
recíprocas, compartir responsabilidades y ayudarnos los unos a los otros. Pablo dijo, "Quiero
que nos ayudemos los unos a los otros con la fe que tenemos. La fe de ustedes me ayudará y mi fe les
ayudará." 5
Todos nosotros somos más consistentes en nuestra fe cuando otros caminan con nosotros
y nos dan aliento. La Biblia ordena el mutuo rendir de cuentas, el mutuo dar de aliento,
el mutuo servicio y la mutua honra. 6 Más de cincuenta veces se nos manda en el Nuevo Testamento
que hagamos diferentes tareas "los unos a los otros" y "los unos por los otros." La Biblia
dice, "Hagan el esfuerzo posible de hacer lo que conduce a la paz y a la edificación mutua." 7
Usted no es responsable por todos en el cuerpo de Cristo, pero es responsable a todos
ellos. La expectación de Dios es que haga todo lo posible para ayudarles.
En la comunión genuina, las personas experimentan simpatía. La simpatía no es dar
consejos ni ofrecer ayuda rapidita y cosmética; la simpatía es identificarse y compartir en el
dolor de otros. La simpatía dice, "Entiendo lo que estás pasando, y lo que sientes no es raro ni
es una locura." Hoy algunos llaman esto "empatía," pero la palabra bíblica es "simpatía." La
Biblia dice, "Como pueblo santo... tengan simpatía y sean bondadosos, humildes, mansos y pacientes."
8
Hay diferentes niveles de comunión y cada uno es apropiado en su tiempo. Los niveles
más simples de comunión son la comunión de compartir y la comunión de estudiar la Palabra
de Dios. Un nivel más profundo es la comunión de servir, como cuando ministra junto con
otros en viajes misioneros o en proyectos de caridad. El nivel más profundo, el nivel más intenso,
es el de la comunión del sufrimiento, 9 que ocurre cuando nos identificamos mutuamente
en el dolor y la pena y nos ayudamos mutuamente a sobrellevar las cargas. Los cristianos que
entienden mejor este nivel de comunión son aquellos que en el mundo son perseguidos,
odiados y muchas veces mueren como mártires por su fe.
La Biblia nos ordena: "Compartan sus dificultades y problemas los unos con los otros y así de
esta manera obedezcan la ley de Cristo." 10 Es en los tiempos de profundas crisis, dolor y duda
que nos necesitamos los unos a los otros. Cuando las circunstancias nos aplastan hasta el
punto que nuestra fe flaquea, entonces es cuando más necesitamos amigos creyentes. Necesitamos
un grupo de amigos que tenga fe en Dios por nosotros y que nos sostenga. En un grupo,
el Cuerpo de Cristo es real y tangible aún cuando Dios parezca lejano. Esto es lo que Job
necesitaba desesperadamente durante su sufrimiento. El sollozó, "Un hombre desesperado debe ría de tener la devoción de sus amigos, aún cuando él abandone el temor del Todopoderoso." 11
En la comunión genuina, las personas experimentan misericordia. La comunión es
un lugar de gracia, donde no somos acusados por nuestros errores sino que somos perdonados.
La comunión ocurre cuando la misericordia gana sobre la justicia.
Todos necesitamos misericordia porque todos tropezamos y caemos y necesitamos
ayuda para ponernos en el camino otra vez. Necesitamos ofrecernos misericordia unos a
otros y estar dispuestos a recibirla unos de otros. Dios dice, "Cuando las personas pequen, deberían
de perdonarlas y consolarlas para que no se den por vencidas en desesperación." 12
No puede tener comunión con otros sin perdonar. Dios dice, "No guarden rencor," 13
porque la amargura y el resentimiento siempre destruyen la comunión. Porque somos personas
imperfectas y pecadoras, inevitablemente nos vamos a herir unos a otros cuando estamos
juntos por un largo tiempo. Algunas veces nos herimos unos a otros intencionalmente y a veces
sin intenciones, pero de una manera u otra, se necesitan cantidades masivas de misericordia
y de gracia para crear y mantener la comunión. La Biblia dice, "Tienen que aceptar que van
a cometer faltas unos contra otros y tienen que perdonar a la persona que los ofende. Recuerden, el Señor
los perdonó, por tanto tienen que perdonar a otros." 14
La misericordia de Dios para con nosotros es la motivación para demostrar misericordia
a otros. Recuerde, nunca se le pedirá que perdone a otra persona más de lo que Dios ya le
ha perdonado a usted. Cuando es herido por alguien, tiene que tomar una decisión: ¿Usará
sus energías y sus emociones para la represalia o para la reconciliación? No puede hacer ambas.
Muchas personas son renuentes a mostrar misericordia porque no entienden la diferencia
entre la confianza y el perdón. El perdón es dejar ir el pasado. La confianza tiene que
ver con el comportamiento que se verá en el futuro.
El perdón tiene que ser inmediato, ya sea que la persona lo pida o no. La confianza
tiene que ser reconstruida con el tiempo. Necesita ver consistentemente buen comportamiento.
Si una persona lo hiere repetidamente, Dios lo manda a que perdone instantáneamente,
pero no espera que confíe en ella inmediatamente y no espera que continúe dejándola que le
hiera. La persona tiene que probar que ha cambiado con el tiempo. El mejor lugar para restaurar
la confianza es dentro del contexto de apoyo de un grupo que nos ofrece aliento y al
que nos hacemos responsables.
Hay muchos otros beneficios que experimentará al hacerse parte de un grupo comprometido
a la comunión genuina. Es una parte esencial de su vida cristiana que no puede
pasar por alto. Por más de 2000 años los cristianos se han reunido asiduamente para experimentar
la comunión. Si nunca ha sido parte de un grupo o de una clase con estas cualidades,
en realidad no sabe de lo que se está perdiendo.
En el próximo capítulo veremos qué se necesita para crear esta clase de comunidad
con otros creyentes, pero espero que este capítulo le haya dado hambre de experimentar la autenticidad, la mutualidad, la simpatía y la misericordia de la comunión genuina. Usted fue
creado para estar en comunidad.
Día Dieciocho
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Necesito a otros en mi vida.
Un Versículo Para Recordar: "Compartan sus dificultades y problemas los unos con los otros, y así
de esta manera obedezcan la ley de Cristo." Gálatas 62 (NLT)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Qué paso puedo tomar hoy para conectarme con otros creyentes
a un nivel más genuino, a un nivel de corazón a corazón?
Notas
1. Mateo 18: 20 (NASB).
2. 1 Juan 1: 7-8 (NCV).
3. Santiago 5: 16a (Msg).
4. 1 Corintios 12:25 (Msg).
5. Romanos 1: 12 (NCV).
6. Romanos 12:10 (NRSV).
7. Romanos 14:19 (NIV).
8. Colosenses 3: 12 (GWT).
9. Filipenses 3: 10; Hebreos 10: 33-24.
10. Gálatas 6: 2 (NLT).
11. Job 6:14 (NIV).
12. 2 Corintios 2: 7 (CEV).
13. Colosenses 3: 13 (LB).
14. Colosenses 3:13 (NLT).
jueves, 5 de agosto de 2010
Semana 17: El Lugar Donde Pertenece
Ustedes son miembros de la propia familia de Dios,
son ciudadanos de la nación de Dios, y ustedes pertenecen
al hogar de Dios junto con todos los cristianos.
Efesios 219 (LB)
La familia de Dios es la iglesia del Dios vivo,
el pilar y el fundamento de la verdad.
1 Timoteo 315b (GWT)
Está llamado a pertenecer, no sólo a creer.
Aún en el ambiente perfecto e inmaculado del jardín del Edén, Dios dijo, "No es bueno
que el hombre esté solo." 1 Fuimos creados para vivir en comunidad, fuimos moldeados para la
comunión y fuimos formados para estar en una familia, y ninguno de nosotros puede llevar a
cabo los propósitos de Dios por sí solo.
La Biblia no dice nada de santos solitarios o de ermitaños espirituales aislados de otros
creyentes y privados de la comunión. La Biblia dice que somos puestos juntos, unidos juntos,
edificados juntos, miembros juntos, herederos juntos, y seremos arrebatados juntos. 2 Ya no está solo.
Aunque su relación con Cristo es personal, Dios nunca tuvo la intención de que fuera
privada. En la familia de Dios, está conectado con cada creyente y nos perteneceremos los
unos a los otros por toda la eternidad. La Biblia dice, "En Cristo, nosotros que somos muchos, formamos
un cuerpo y cada miembro pertenece al resto de los otros." 3
Seguir a Cristo incluye pertenecer, no sólo creer. Somos miembros de su Cuerpo – la
iglesia. C.S. Lewis señaló que la palabra membresía es de origen cristiano, pero el mundo le ha
quitado su significado original. Las tiendas ofrecen descuentos a sus "miembros" y los publicistas
usan los nombres de los miembros para mandarles anuncios por correo. En la iglesia, la membresía a menudo es reducida a simplemente a agregar su nombre a una lista, sin condiciones
ni expectaciones.
Para Pablo, ser un "miembro" de la iglesia significaba ser un órgano vital de un cuerpo
viviente, una parte indispensable e interconectada del Cuerpo de Cristo. 4 Necesitamos recuperar
y practicar el significado bíblico de la membresía. La iglesia es un cuerpo, no un edificio;
es un organismo, no una organización.
Para que los órganos de su cuerpo realicen su propósito, tienen que estar conectados a
su cuerpo. Lo mismo es verdad de usted como parte del Cuerpo de Cristo. Fue creado para
un papel específico, pero no realizará este segundo propósito de su vida si no está conectado
a una iglesia local viva. Usted descubre su papel en la vida por medio de su relación con
otros. La Biblia nos dice, "Cada parte recibe su importancia del cuerpo como un todo, no viceversa.
El cuerpo del que estamos hablando es el cuerpo de Cristo, formado de personas elegidas. Cada uno de
nosotros encuentra su significado y su función como parte de su cuerpo. Pero si somos como un dedo
cortado de la mano o del pie, entonces no serviríamos de mucho, ¿qué no?" 5
Si un órgano de su cuerpo fuera cortado de alguna manera, se desangraría y moriría.
No podría existir por su cuenta, ni usted tampoco. Si está desconectado y cortado de la esencia
de vida de un cuerpo local, su vida espiritual se marchitará y eventualmente dejará de
existir. 6 Por eso es que el primer síntoma de la declinación espiritual es la asistencia inconsistente
a las reuniones de adoración y a otras reuniones de creyentes. Cuando somos negligentes
con la comunión, todo lo demás se comienza a deteriorar también.
La membresía en la familia de Dios no es inconsecuente ni algo que puede ser casualmente
ignorado. La iglesia es la agenda de Dios para el mundo. Jesús dijo, "Edificaré mi iglesia,
y todos los poderes del infierno no podrán conquistarla." 7 La iglesia y su papel en ella van a existir
más tiempo que este universo. La persona que dice, "No necesito la iglesia," es o bien arrogante
o bien ignorante. La iglesia es tan importante que Jesús murió por ella en la cruz. "Cristo
amó a la iglesia y dio su vida por ella." 8
La Biblia llama a la iglesia "la esposa de Cristo" y "el cuerpo de Cristo." 9 No puedo concebir
decirle a Jesús, "Te amo, pero no me gusta tu esposa," o, "Te acepto pero rechazo tu
cuerpo." Pero eso es lo que hacemos cuando descartamos o denigramos o nos quejamos de la
iglesia. Sin embargo, Dios nos ordena que amemos la iglesia tanto como Jesús la ama. La Biblia
dice, "Amen a su familia espiritual." 10 Desdichadamente, muchos cristianos usan la iglesia
pero no la aman.
Su Congregación Local
Salve por unas pocas excepciones importantes que se refieren a todos los creyentes a lo
largo de la historia, casi cada vez que la palabra iglesia es usada en la Biblia, se refiere a una congregación local visible. El Nuevo Testamento asume la membresía a una congregación local.
Los únicos cristianos que no eran miembros de una congregación local eran aquellos que
estaban bajo la disciplina de la iglesia porque habían sido removidos de la comunidad debido
a algún horrendo pecado público. 11
La Biblia dice que un cristiano que no tiene una congregación a la que pertenece es
como un órgano sin cuerpo, una oveja sin rebaño o un niño sin familia. No es un estado natural.
La Biblia dice, "Ustedes pertenecen al hogar de Dios junto con todos los cristianos." 12
La cultura de hoy con su individualismo independiente ha creado muchos huérfanos
espirituales – creyentes que como conejos saltan de una iglesia a otra sin ninguna identidad,
responsabilidad o compromiso. Muchos creen que uno puede ser un "buen cristiano" sin
hacerse parte (o sin ni siquiera asistir) a una iglesia local, pero Dios no estaría en lo absoluto
de acuerdo con eso. La Biblia ofrece muchas razones convincentes del porqué deberíamos de
estar comprometidos y activos en una congregación local.
Por Qué Necesita Una Familia Eclesial
Una familia eclesial lo identifica como un creyente genuino. No puede declarar ser
un seguidor de Cristo si no está comprometido con algún grupo específico de discípulos. Jesús
dijo, "El amor que se tienen los unos por los otros probará al mundo que son mis discípulos." 13
Cuando nos reunimos en amor como una familia eclesial, a pesar de tener diferentes
pasados y experiencias personales, raza y posición social, le estamos dando un poderoso testimonio
al mundo. 14 Usted no puede ser el Cuerpo de Cristo por sí solo. Necesita a otros para
expresar eso. Juntos, no separados, somos su Cuerpo. 15
Una familia eclesial lo saca del aislamiento egocentrista. La iglesia local es el salón
de clase donde aprendemos a cómo llevarnos bien en la familia de Dios. Es un laboratorio para
practicar el amor generoso y comprensivo. Como miembro participante aprende a preocuparse
por otros y a compartir las experiencias de otros. "Si una parte del cuerpo sufre, las otras
partes del cuerpo sufren con ella. O si una parte de nuestro cuerpo recibe honor, las otras partes comparten
su honor." 16 Sólo por medio de un contacto frecuente con creyentes imperfectos es que
podemos aprender la comunión genuina y experimentar la verdad del Nuevo Testamento de
estar conectados los unos con los otros y de depender los unos de los otros. 17
La comunión bíblica significa estar tan comprometidos los unos con los otros como estamos
comprometidos con Cristo. La expectación que Dios tiene de nosotros es que demos
nuestras vidas los unos por los otros. Muchos cristianos que se saben Juan 316 no conocen 1
Juan 316:"Jesucristo dio su vida por nosotros. Y nosotros deberíamos de dar nuestras vidas por nuestros
hermanos." 18 Esta clase de amor que se sacrifica es el que Dios espera que usted demuestre a otros creyentes – estar dispuesto a amarlos de la misma manera que Jesús lo ama a usted.
Una familia eclesial le ayuda a desarrollar su músculo espiritual. Nunca llegará a la
madurez si solamente asiste a las reuniones de adoración y es un espectador pasivo. Sólo la
participación en la vida plena de una congregación local le hará desarrollar sus músculos espirituales.
La Biblia dice, "A medida que cada parte hace su propio trabajo especial, le ayuda a las
otras partes a crecer, de manera que el cuerpo es saludable y lleno de amor." 19
El Nuevo Testamento usa más de cincuenta veces la frase "unos a otros" o "uno a otro."
Se nos manda que nos amemos los unos a los otros, que oremos los unos por los otros, que nos
demos aliento los unos a los otros, que nos exhortemos los unos a los otros, que nos saludemos
los unos a los otros, que nos sirvamos los unos a los otros, que nos enseñemos los unos a los
otros, que nos aceptemos los unos a los otros, que nos honremos los unos a los otros, que nos
ayudemos a llevar las cargas los unos a los otros, que nos perdonemos los unos a los otros, que
nos sometamos los unos a los otros, que seamos devotos los unos a los otros y muchas otras actividades
mutuas. ¡Esto es lo que significa la membresía bíblica! Estas son sus "responsabilidades
de familia" que Dios espera que lleve a cabo por medio de una congregación local. ¿Con
quién está haciendo estas cosas?
Puede parecer más fácil ser santo cuando no hay nadie a su alrededor que pueda frustrar
sus preferencias, pero es una santidad falsa que no ha sido puesta a prueba. El aislamiento
produce el engaño; si no hay nadie que nos rete, es fácil engañarnos a nosotros mismos y
pensar que somos maduros. La verdadera madurez se manifiesta en las relaciones.
Necesitamos más que la Biblia para crecer; necesitamos a otros creyentes. Crecemos
más rápido y nos hacemos más fuertes al aprender de otros y al ser responsables a otros.
Cuando otros comparten lo que Dios les está enseñando, nosotros también aprendemos y
crecemos.
El Cuerpo de Cristo lo necesita a usted. Dios tiene un papel único para usted que
quiere que juegue en Su familia. Esto es llamado su "ministerio" y Dios le ha dado dones para
hacer esta tarea: "Un don espiritual es dado a cada uno de nosotros como un recurso para ayudar a la
iglesia entera." 20
Su congregación local es el lugar que Dios diseñó para que descubra, desarrolle y use
sus dones. También puede tener un ministerio más allá de los límites de su iglesia, pero eso
es en adición a su servicio en un cuerpo local. Jesús no ha prometido edificar su ministerio; él
ha prometido edificar Su iglesia.
Usted compartirá en la misión de Cristo en el mundo. Cuando Jesús caminó sobre la
tierra, Dios trabajó a través del cuerpo físico de Cristo; hoy, El usa su cuerpo espiritual. La
iglesia es el instrumento de Dios en la tierra. No sólo hemos de modelar el amor de Dios al
amarnos los unos a los otros; también hemos de llevar su amor juntos al resto del mundo. Este es un privilegio increíble que se nos ha dado juntos. Como miembros del cuerpo de Cristo,
nosotros somos sus manos, sus pies, sus ojos y su corazón. El trabaja por medio de nosotros en
el mundo. Cada uno de nosotros tiene una contribución que hacer. Pablo nos dice, "El crea a
cada uno de nosotros por medio de Cristo Jesús para que nos unamos al trabajo que él hace, la buena
obra que él nos ha preparado para que la hagamos, obra que más vale que estemos haciendo." 21
Una familia eclesial le ayudará a prevenir los relapsos. Ninguno de nosotros es inmune
a la tentación. Dada la situación opotuna, usted y yo somos capaces de cualquier pecado.
22 Dios sabe esto y El nos ha dado como individuos la responsabilidad de cuidarnos los
unos a los otros. La Biblia dice, "Exhórtense los unos a los otros diariamente... para que ninguno de
ustedes sea endurecido por el engaño del pecado." 23 "No te entrometas en mi vida" no es una frase
cristiana. Somos llamados y se nos ha mandado a que estemos involucrados en las vidas de
otros. Si conoce a alguien que está flaqueando espiritualmente en este momento, es su responsabilidad
buscar a esa persona y traerla de nuevo a la congregación. Santiago nos dice,
"Si conocen a personas que se han extraviado de la verdad de Dios, no las abandonen. Vayan tras ellas.
Tráiganlas para atrás." 24
Un beneficio adicional relacionado con la iglesia local es que también le provee la protección
espiritual de líderes piadosos. Dios da a líderes pastorales la responsabilidad de velar,
proteger, defender y cuidar del bienestar espiritual de su rebaño. 25 Se nos dice que "el trabajo
de ellos es velar por las almas de ustedes, y ellos saben que a Dios han de dar cuentas de esto." 26
A Satanás le gustan los creyentes que están separados, que están desconectados de la
vida del Cuerpo, que están aislados de la familia de Dios y que no son responsables a ningún
líder espiritual, porque él sabe que no tienen ni defensas ni poder contra sus tácticas.
Todo Está En La Iglesia
En mi libro Una Iglesia con Propósito, explico cómo ser parte de una iglesia saludable es
esencial para vivir una vida saludable. Espero que se lea también ese libro porque le ayudará
a entender cómo Dios diseñó Su iglesia específicamente para ayudarle a realizar los cinco
propósitos que El tiene para su vida. El creó la iglesia para satisfacer sus cinco necesidades
más profundas: un propósito para el cual vivir su vida, unas personas con quién vivir su vida,
unos principios para cómo vivir su vida, una profesión que vivir con su vida y el poder
para que pueda vivir su vida. No hay ninguna otra parte en la tierra donde pueda encontrar
estos cinco beneficios juntos en un solo lugar.
Los propósitos de Dios para Su iglesia son idénticos a los cinco propósitos que tiene
para usted. La adoración le ayuda a enfocarse en Dios; la comunión le ayuda a enfrentarse con
los problemas de la vida; el discipulado le ayuda a fortalecer su fe; el ministerio le ayuda a encontrar sus talentos; el evangelismo le ayuda a cumplir su misión. ¡No hay nada en la tierra como la
iglesia!
Su Decisión
Cuando nace un bebé, automáticamente se hace parte de la familia universal de los seres
humanos. Pero este bebé también necesita ser miembro de una familia específica para recibir
nutrición y cuidado, y así pueda crecer sano y fuerte. Lo mismo es verdad de usted espiritualmente.
Cuando nació de nuevo, automáticamente se hizo parte de la familia universal
de Dios, pero también necesita ser miembro de una expresión local de la familia de Dios.
La diferencia entre ser alguien que asiste a la iglesia y ser alguien que es miembro es el
compromiso. Los asistentes son como espectadores sentados en las graderías; los miembros
se envuelven en el ministerio. Los asistentes son consumidores; los miembros son contribuidores.
Los asistentes quieren los beneficios de una iglesia sin compartir las responsabilidades.
Son como las parejas que quieren vivir juntos sin el compromiso del matrimonio.
¿Por qué es importante unirse a una familia eclesial local? Porque prueba que está
comprometido con sus hermanos y hermanas espirituales en concreto no solo en teoría. Dios
quiere que ame a personas reales, no a personas ideales. Puede pasarse toda una vida buscando
la iglesia perfecta, pero nunca la encontrará. Usted es llamado a amar pecadores imperfectos,
así como Dios los ama.
En Hechos, los cristianos en Jerusalén fueron muy específicos en su compromiso de
unos con otros. Estaban dedicados a la comunión con otros. La Biblia dice, "Se comprometieron
a la enseñanza de los apóstoles, a compartir la vida, a las comidas comunitarias y a las oraciones." 27
Hoy Dios tiene la expectación de que usted también se comprometa a las mismas cosas.
La vida cristiana es más que un compromiso que hace sólo con Cristo. Incluye un
compromiso con otros cristianos. Los cristianos en Macedonia entendieron esto. Pablo dijo,
"Primero se entregaron al Señor, y después, por la voluntad de Dios, se entregaron a nosotros también."
28 Una vez que se ha convertido en un hijo de Dios, unirse a la membresía de una iglesia
local es el siguiente paso natural. Se hace cristiano cuando se compromete con Cristo, pero se
hace miembro de una iglesia cuando se compromete a un grupo específico de creyentes. La
primera decisión trae con ella la salvación; la segunda trae con ella la comunión.
Día Diecisiete
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Soy llamado a pertenecer, no sólo a creer.
Un Versículo Para Recordar: "En Cristo, nosotros que somos muchos, formamos un cuerpo y cada
miembro pertenece al resto de los otros." Romanos 125 (NIV)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Demuestra mi nivel de envolvimiento en mi iglesia local mi
amor y mi compromiso a la familia de Dios?
Notas
1. Génesis 2: 18.
2. 1 Corintios 12: 12; Efesios 2: 21, 22; 3: 6; 4: 16; Colosenses 2:
19; 1 Tesalonicenses 4: 17.
3. Romanos 12: 5 (NIV).
4. Romanos 12: 4-5; 1 Corintios 6: 15; 12: 12-27.
5. Romanos 12: 4-5 (Msg).
6. Efesios 4:16.
7. Mateo 16: 18 (NLT).
8. Efesios 5: 25 (GWT).
9. 2 Corintios 11: 2; Efesios 5:27; Apocalipsis 19: 7.
10. 1 Pedro 2:17b (Msg).
11. 1 Corintios 5: 1-13; Gálatas 6: 1-5.
12. Efesios 2: 19b (LB).
13. Juan 13: 35 (NLT).
14. Gálatas 3: 28 (Msg); ver también Juan 17: 21.
15. 1 Corintios 12: 27 (NCV).
16. 1 Corintios 12:26 (NCV).
17. Efesios 4: 16;Romanos 12: 4-5; Colosenses 2: 19, 1 Corintios
12: 25.
18. 1 Juan 3: 16 (NIV).
19. Efesios 4: 16b (NLT).
20. 1 Corintios 12: 7 (NLT).
21. Efesios 2: 10 (Msg).
22. 1 Corintios 10:12; Jeremías 17: 9; 1 Timoteo 1: 19.
23. Hebreos 3: 13 (NIV).
24. Santiago 5: 19 (Msg).
25. Hechos 20: 28-29; 1 Pedro 5: 1-4; Hebreos 13: 7, 17.
26. Hebreos 13: 17 (NLT).
27. Hechos 2: 42 (Msg).
28. 2 Corintios 8: 5 (TEV).
son ciudadanos de la nación de Dios, y ustedes pertenecen
al hogar de Dios junto con todos los cristianos.
Efesios 219 (LB)
La familia de Dios es la iglesia del Dios vivo,
el pilar y el fundamento de la verdad.
1 Timoteo 315b (GWT)
Está llamado a pertenecer, no sólo a creer.
Aún en el ambiente perfecto e inmaculado del jardín del Edén, Dios dijo, "No es bueno
que el hombre esté solo." 1 Fuimos creados para vivir en comunidad, fuimos moldeados para la
comunión y fuimos formados para estar en una familia, y ninguno de nosotros puede llevar a
cabo los propósitos de Dios por sí solo.
La Biblia no dice nada de santos solitarios o de ermitaños espirituales aislados de otros
creyentes y privados de la comunión. La Biblia dice que somos puestos juntos, unidos juntos,
edificados juntos, miembros juntos, herederos juntos, y seremos arrebatados juntos. 2 Ya no está solo.
Aunque su relación con Cristo es personal, Dios nunca tuvo la intención de que fuera
privada. En la familia de Dios, está conectado con cada creyente y nos perteneceremos los
unos a los otros por toda la eternidad. La Biblia dice, "En Cristo, nosotros que somos muchos, formamos
un cuerpo y cada miembro pertenece al resto de los otros." 3
Seguir a Cristo incluye pertenecer, no sólo creer. Somos miembros de su Cuerpo – la
iglesia. C.S. Lewis señaló que la palabra membresía es de origen cristiano, pero el mundo le ha
quitado su significado original. Las tiendas ofrecen descuentos a sus "miembros" y los publicistas
usan los nombres de los miembros para mandarles anuncios por correo. En la iglesia, la membresía a menudo es reducida a simplemente a agregar su nombre a una lista, sin condiciones
ni expectaciones.
Para Pablo, ser un "miembro" de la iglesia significaba ser un órgano vital de un cuerpo
viviente, una parte indispensable e interconectada del Cuerpo de Cristo. 4 Necesitamos recuperar
y practicar el significado bíblico de la membresía. La iglesia es un cuerpo, no un edificio;
es un organismo, no una organización.
Para que los órganos de su cuerpo realicen su propósito, tienen que estar conectados a
su cuerpo. Lo mismo es verdad de usted como parte del Cuerpo de Cristo. Fue creado para
un papel específico, pero no realizará este segundo propósito de su vida si no está conectado
a una iglesia local viva. Usted descubre su papel en la vida por medio de su relación con
otros. La Biblia nos dice, "Cada parte recibe su importancia del cuerpo como un todo, no viceversa.
El cuerpo del que estamos hablando es el cuerpo de Cristo, formado de personas elegidas. Cada uno de
nosotros encuentra su significado y su función como parte de su cuerpo. Pero si somos como un dedo
cortado de la mano o del pie, entonces no serviríamos de mucho, ¿qué no?" 5
Si un órgano de su cuerpo fuera cortado de alguna manera, se desangraría y moriría.
No podría existir por su cuenta, ni usted tampoco. Si está desconectado y cortado de la esencia
de vida de un cuerpo local, su vida espiritual se marchitará y eventualmente dejará de
existir. 6 Por eso es que el primer síntoma de la declinación espiritual es la asistencia inconsistente
a las reuniones de adoración y a otras reuniones de creyentes. Cuando somos negligentes
con la comunión, todo lo demás se comienza a deteriorar también.
La membresía en la familia de Dios no es inconsecuente ni algo que puede ser casualmente
ignorado. La iglesia es la agenda de Dios para el mundo. Jesús dijo, "Edificaré mi iglesia,
y todos los poderes del infierno no podrán conquistarla." 7 La iglesia y su papel en ella van a existir
más tiempo que este universo. La persona que dice, "No necesito la iglesia," es o bien arrogante
o bien ignorante. La iglesia es tan importante que Jesús murió por ella en la cruz. "Cristo
amó a la iglesia y dio su vida por ella." 8
La Biblia llama a la iglesia "la esposa de Cristo" y "el cuerpo de Cristo." 9 No puedo concebir
decirle a Jesús, "Te amo, pero no me gusta tu esposa," o, "Te acepto pero rechazo tu
cuerpo." Pero eso es lo que hacemos cuando descartamos o denigramos o nos quejamos de la
iglesia. Sin embargo, Dios nos ordena que amemos la iglesia tanto como Jesús la ama. La Biblia
dice, "Amen a su familia espiritual." 10 Desdichadamente, muchos cristianos usan la iglesia
pero no la aman.
Su Congregación Local
Salve por unas pocas excepciones importantes que se refieren a todos los creyentes a lo
largo de la historia, casi cada vez que la palabra iglesia es usada en la Biblia, se refiere a una congregación local visible. El Nuevo Testamento asume la membresía a una congregación local.
Los únicos cristianos que no eran miembros de una congregación local eran aquellos que
estaban bajo la disciplina de la iglesia porque habían sido removidos de la comunidad debido
a algún horrendo pecado público. 11
La Biblia dice que un cristiano que no tiene una congregación a la que pertenece es
como un órgano sin cuerpo, una oveja sin rebaño o un niño sin familia. No es un estado natural.
La Biblia dice, "Ustedes pertenecen al hogar de Dios junto con todos los cristianos." 12
La cultura de hoy con su individualismo independiente ha creado muchos huérfanos
espirituales – creyentes que como conejos saltan de una iglesia a otra sin ninguna identidad,
responsabilidad o compromiso. Muchos creen que uno puede ser un "buen cristiano" sin
hacerse parte (o sin ni siquiera asistir) a una iglesia local, pero Dios no estaría en lo absoluto
de acuerdo con eso. La Biblia ofrece muchas razones convincentes del porqué deberíamos de
estar comprometidos y activos en una congregación local.
Por Qué Necesita Una Familia Eclesial
Una familia eclesial lo identifica como un creyente genuino. No puede declarar ser
un seguidor de Cristo si no está comprometido con algún grupo específico de discípulos. Jesús
dijo, "El amor que se tienen los unos por los otros probará al mundo que son mis discípulos." 13
Cuando nos reunimos en amor como una familia eclesial, a pesar de tener diferentes
pasados y experiencias personales, raza y posición social, le estamos dando un poderoso testimonio
al mundo. 14 Usted no puede ser el Cuerpo de Cristo por sí solo. Necesita a otros para
expresar eso. Juntos, no separados, somos su Cuerpo. 15
Una familia eclesial lo saca del aislamiento egocentrista. La iglesia local es el salón
de clase donde aprendemos a cómo llevarnos bien en la familia de Dios. Es un laboratorio para
practicar el amor generoso y comprensivo. Como miembro participante aprende a preocuparse
por otros y a compartir las experiencias de otros. "Si una parte del cuerpo sufre, las otras
partes del cuerpo sufren con ella. O si una parte de nuestro cuerpo recibe honor, las otras partes comparten
su honor." 16 Sólo por medio de un contacto frecuente con creyentes imperfectos es que
podemos aprender la comunión genuina y experimentar la verdad del Nuevo Testamento de
estar conectados los unos con los otros y de depender los unos de los otros. 17
La comunión bíblica significa estar tan comprometidos los unos con los otros como estamos
comprometidos con Cristo. La expectación que Dios tiene de nosotros es que demos
nuestras vidas los unos por los otros. Muchos cristianos que se saben Juan 316 no conocen 1
Juan 316:"Jesucristo dio su vida por nosotros. Y nosotros deberíamos de dar nuestras vidas por nuestros
hermanos." 18 Esta clase de amor que se sacrifica es el que Dios espera que usted demuestre a otros creyentes – estar dispuesto a amarlos de la misma manera que Jesús lo ama a usted.
Una familia eclesial le ayuda a desarrollar su músculo espiritual. Nunca llegará a la
madurez si solamente asiste a las reuniones de adoración y es un espectador pasivo. Sólo la
participación en la vida plena de una congregación local le hará desarrollar sus músculos espirituales.
La Biblia dice, "A medida que cada parte hace su propio trabajo especial, le ayuda a las
otras partes a crecer, de manera que el cuerpo es saludable y lleno de amor." 19
El Nuevo Testamento usa más de cincuenta veces la frase "unos a otros" o "uno a otro."
Se nos manda que nos amemos los unos a los otros, que oremos los unos por los otros, que nos
demos aliento los unos a los otros, que nos exhortemos los unos a los otros, que nos saludemos
los unos a los otros, que nos sirvamos los unos a los otros, que nos enseñemos los unos a los
otros, que nos aceptemos los unos a los otros, que nos honremos los unos a los otros, que nos
ayudemos a llevar las cargas los unos a los otros, que nos perdonemos los unos a los otros, que
nos sometamos los unos a los otros, que seamos devotos los unos a los otros y muchas otras actividades
mutuas. ¡Esto es lo que significa la membresía bíblica! Estas son sus "responsabilidades
de familia" que Dios espera que lleve a cabo por medio de una congregación local. ¿Con
quién está haciendo estas cosas?
Puede parecer más fácil ser santo cuando no hay nadie a su alrededor que pueda frustrar
sus preferencias, pero es una santidad falsa que no ha sido puesta a prueba. El aislamiento
produce el engaño; si no hay nadie que nos rete, es fácil engañarnos a nosotros mismos y
pensar que somos maduros. La verdadera madurez se manifiesta en las relaciones.
Necesitamos más que la Biblia para crecer; necesitamos a otros creyentes. Crecemos
más rápido y nos hacemos más fuertes al aprender de otros y al ser responsables a otros.
Cuando otros comparten lo que Dios les está enseñando, nosotros también aprendemos y
crecemos.
El Cuerpo de Cristo lo necesita a usted. Dios tiene un papel único para usted que
quiere que juegue en Su familia. Esto es llamado su "ministerio" y Dios le ha dado dones para
hacer esta tarea: "Un don espiritual es dado a cada uno de nosotros como un recurso para ayudar a la
iglesia entera." 20
Su congregación local es el lugar que Dios diseñó para que descubra, desarrolle y use
sus dones. También puede tener un ministerio más allá de los límites de su iglesia, pero eso
es en adición a su servicio en un cuerpo local. Jesús no ha prometido edificar su ministerio; él
ha prometido edificar Su iglesia.
Usted compartirá en la misión de Cristo en el mundo. Cuando Jesús caminó sobre la
tierra, Dios trabajó a través del cuerpo físico de Cristo; hoy, El usa su cuerpo espiritual. La
iglesia es el instrumento de Dios en la tierra. No sólo hemos de modelar el amor de Dios al
amarnos los unos a los otros; también hemos de llevar su amor juntos al resto del mundo. Este es un privilegio increíble que se nos ha dado juntos. Como miembros del cuerpo de Cristo,
nosotros somos sus manos, sus pies, sus ojos y su corazón. El trabaja por medio de nosotros en
el mundo. Cada uno de nosotros tiene una contribución que hacer. Pablo nos dice, "El crea a
cada uno de nosotros por medio de Cristo Jesús para que nos unamos al trabajo que él hace, la buena
obra que él nos ha preparado para que la hagamos, obra que más vale que estemos haciendo." 21
Una familia eclesial le ayudará a prevenir los relapsos. Ninguno de nosotros es inmune
a la tentación. Dada la situación opotuna, usted y yo somos capaces de cualquier pecado.
22 Dios sabe esto y El nos ha dado como individuos la responsabilidad de cuidarnos los
unos a los otros. La Biblia dice, "Exhórtense los unos a los otros diariamente... para que ninguno de
ustedes sea endurecido por el engaño del pecado." 23 "No te entrometas en mi vida" no es una frase
cristiana. Somos llamados y se nos ha mandado a que estemos involucrados en las vidas de
otros. Si conoce a alguien que está flaqueando espiritualmente en este momento, es su responsabilidad
buscar a esa persona y traerla de nuevo a la congregación. Santiago nos dice,
"Si conocen a personas que se han extraviado de la verdad de Dios, no las abandonen. Vayan tras ellas.
Tráiganlas para atrás." 24
Un beneficio adicional relacionado con la iglesia local es que también le provee la protección
espiritual de líderes piadosos. Dios da a líderes pastorales la responsabilidad de velar,
proteger, defender y cuidar del bienestar espiritual de su rebaño. 25 Se nos dice que "el trabajo
de ellos es velar por las almas de ustedes, y ellos saben que a Dios han de dar cuentas de esto." 26
A Satanás le gustan los creyentes que están separados, que están desconectados de la
vida del Cuerpo, que están aislados de la familia de Dios y que no son responsables a ningún
líder espiritual, porque él sabe que no tienen ni defensas ni poder contra sus tácticas.
Todo Está En La Iglesia
En mi libro Una Iglesia con Propósito, explico cómo ser parte de una iglesia saludable es
esencial para vivir una vida saludable. Espero que se lea también ese libro porque le ayudará
a entender cómo Dios diseñó Su iglesia específicamente para ayudarle a realizar los cinco
propósitos que El tiene para su vida. El creó la iglesia para satisfacer sus cinco necesidades
más profundas: un propósito para el cual vivir su vida, unas personas con quién vivir su vida,
unos principios para cómo vivir su vida, una profesión que vivir con su vida y el poder
para que pueda vivir su vida. No hay ninguna otra parte en la tierra donde pueda encontrar
estos cinco beneficios juntos en un solo lugar.
Los propósitos de Dios para Su iglesia son idénticos a los cinco propósitos que tiene
para usted. La adoración le ayuda a enfocarse en Dios; la comunión le ayuda a enfrentarse con
los problemas de la vida; el discipulado le ayuda a fortalecer su fe; el ministerio le ayuda a encontrar sus talentos; el evangelismo le ayuda a cumplir su misión. ¡No hay nada en la tierra como la
iglesia!
Su Decisión
Cuando nace un bebé, automáticamente se hace parte de la familia universal de los seres
humanos. Pero este bebé también necesita ser miembro de una familia específica para recibir
nutrición y cuidado, y así pueda crecer sano y fuerte. Lo mismo es verdad de usted espiritualmente.
Cuando nació de nuevo, automáticamente se hizo parte de la familia universal
de Dios, pero también necesita ser miembro de una expresión local de la familia de Dios.
La diferencia entre ser alguien que asiste a la iglesia y ser alguien que es miembro es el
compromiso. Los asistentes son como espectadores sentados en las graderías; los miembros
se envuelven en el ministerio. Los asistentes son consumidores; los miembros son contribuidores.
Los asistentes quieren los beneficios de una iglesia sin compartir las responsabilidades.
Son como las parejas que quieren vivir juntos sin el compromiso del matrimonio.
¿Por qué es importante unirse a una familia eclesial local? Porque prueba que está
comprometido con sus hermanos y hermanas espirituales en concreto no solo en teoría. Dios
quiere que ame a personas reales, no a personas ideales. Puede pasarse toda una vida buscando
la iglesia perfecta, pero nunca la encontrará. Usted es llamado a amar pecadores imperfectos,
así como Dios los ama.
En Hechos, los cristianos en Jerusalén fueron muy específicos en su compromiso de
unos con otros. Estaban dedicados a la comunión con otros. La Biblia dice, "Se comprometieron
a la enseñanza de los apóstoles, a compartir la vida, a las comidas comunitarias y a las oraciones." 27
Hoy Dios tiene la expectación de que usted también se comprometa a las mismas cosas.
La vida cristiana es más que un compromiso que hace sólo con Cristo. Incluye un
compromiso con otros cristianos. Los cristianos en Macedonia entendieron esto. Pablo dijo,
"Primero se entregaron al Señor, y después, por la voluntad de Dios, se entregaron a nosotros también."
28 Una vez que se ha convertido en un hijo de Dios, unirse a la membresía de una iglesia
local es el siguiente paso natural. Se hace cristiano cuando se compromete con Cristo, pero se
hace miembro de una iglesia cuando se compromete a un grupo específico de creyentes. La
primera decisión trae con ella la salvación; la segunda trae con ella la comunión.
Día Diecisiete
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Soy llamado a pertenecer, no sólo a creer.
Un Versículo Para Recordar: "En Cristo, nosotros que somos muchos, formamos un cuerpo y cada
miembro pertenece al resto de los otros." Romanos 125 (NIV)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Demuestra mi nivel de envolvimiento en mi iglesia local mi
amor y mi compromiso a la familia de Dios?
Notas
1. Génesis 2: 18.
2. 1 Corintios 12: 12; Efesios 2: 21, 22; 3: 6; 4: 16; Colosenses 2:
19; 1 Tesalonicenses 4: 17.
3. Romanos 12: 5 (NIV).
4. Romanos 12: 4-5; 1 Corintios 6: 15; 12: 12-27.
5. Romanos 12: 4-5 (Msg).
6. Efesios 4:16.
7. Mateo 16: 18 (NLT).
8. Efesios 5: 25 (GWT).
9. 2 Corintios 11: 2; Efesios 5:27; Apocalipsis 19: 7.
10. 1 Pedro 2:17b (Msg).
11. 1 Corintios 5: 1-13; Gálatas 6: 1-5.
12. Efesios 2: 19b (LB).
13. Juan 13: 35 (NLT).
14. Gálatas 3: 28 (Msg); ver también Juan 17: 21.
15. 1 Corintios 12: 27 (NCV).
16. 1 Corintios 12:26 (NCV).
17. Efesios 4: 16;Romanos 12: 4-5; Colosenses 2: 19, 1 Corintios
12: 25.
18. 1 Juan 3: 16 (NIV).
19. Efesios 4: 16b (NLT).
20. 1 Corintios 12: 7 (NLT).
21. Efesios 2: 10 (Msg).
22. 1 Corintios 10:12; Jeremías 17: 9; 1 Timoteo 1: 19.
23. Hebreos 3: 13 (NIV).
24. Santiago 5: 19 (Msg).
25. Hechos 20: 28-29; 1 Pedro 5: 1-4; Hebreos 13: 7, 17.
26. Hebreos 13: 17 (NLT).
27. Hechos 2: 42 (Msg).
28. 2 Corintios 8: 5 (TEV).
miércoles, 21 de julio de 2010
Semana 16: Lo Que Más Importa
No importa qué diga, qué crea o qué haga,
sin amor estoy en bancarrota.
1 Corintios 133b (Msg)
Amar significa vivir de la manera que Dios nos ordenó vivir.
Como lo han oído desde el principio,
su mandamiento es este: vivan una vida de amor.
2 Juan 16 (NCV)
La vida consiste en amar.
Porque Dios es amor, la lección más importante que quiere que aprendamos en la tierra
es cómo amar. Cuando amamos es que somos más semejantes a El, y por lo tanto, el amor
es el fundamento de cada mandamiento que nos ha dado: "La ley entera puede ser resumida en
este mandamiento: 'Ama a otros tal como te amas a ti mismo.'" 1
Aprender a amar desinteresadamente no es una tarea fácil. Es contrario a nuestra naturaleza
egocéntrica. Por eso es que se nos ha dado una vida entera para que lo aprendamos.
Por supuesto, Dios quiere que los amemos a todos, pero El está particularmente interesado en
que aprendamos a amar a los miembros de Su familia. Tal como hemos visto, este es el segundo
propósito de su vida. Pedro nos dice, "Muestren amor especial al pueblo de Dios." 2 Pablo
hace eco de este sentimiento: "Cuando tenemos la oportunidad de ayudar a alguien, lo deberíamos de
hacer. Pero le deberíamos de poner especial atención a aquellos que están en la familia de creyentes." 3
¿Por qué insiste Dios en que le demos amor especial y atención especial a otros creyentes?
¿Por qué hemos de darles la prioridad de nuestro amor? Porque Dios quiere que Su familia
sea conocida por su amor más que por cualquier otra cosa. Jesús dijo que el amor que nos
tenemos unos por otros – no nuestras creencias doctrinales – es nuestro mayor testimonio al mundo. El dijo, "El fuerte amor de ustedes de unos por otros probará al mundo que son mis discípulos."
4
En el cielo disfrutaremos de la familia de Dios para siempre, pero primero tenemos
que hacer un trabajo duro aquí en la tierra para prepararnos para una eternidad en la que pasaremos
amando. Dios nos está entrenando al darnos varias "responsabilidades de familia", y
la primera de estas es que practiquemos amarnos unos a otros.
Dios quiere que usted esté regularmente en comunión íntima con otros creyentes para
que pueda desarrollar su habilidad de amar. El amor no puede ser aprendido en el aislamiento.
Usted tiene que estar alrededor de personas – aunque sean personas irritantes, imperfectas
y frustrantes. Por medio de la comunión aprendemos tres verdades importantes.
El Mejor Uso De La Vida Es Amar
El amor debería de ser su prioridad número uno, su primer objetivo y su mayor ambición.
El amor no es una parte buena de su vida; es la parte más importante. La Biblia dice,
"Hagan del amor su mayor objetivo." 5
No es suficiente decir, "Una de las cosas que quiero ser en la vida es ser amoroso," como
si lo tuviera en una lista de las diez cosas que más quiere hacer. Las relaciones tienen que
ser la prioridad de su vida por encima de todo. ¿Por qué?
La vida sin amor es realmente vacía. Pablo hace este punto cuando dice: "No importa
qué diga, qué crea o qué haga, sin amor estoy en bancarrota." 6
A menudo actuamos como si las relaciones son algo que tenemos que hacer que quepan
en nuestras agendas. Hablamos de encontrar tiempo para nuestros hijos o de apartar
tiempo para las personas en nuestras vidas. Esto da la impresión que las relaciones son solamente
una parte de nuestras vidas así como lo son muchas otras actividades. Pero Dios dice
que la vida entera es acerca de las relaciones.
Cuatro de los Diez Mandamientos son acerca de nuestra relación con Dios, mientras
que los otros seis son acerca de nuestras relaciones con personas. ¡Pero todos los Diez Mandamientos
son acerca de las relaciones! Más adelante, Jesús resumió lo que más le importa a
Dios en dos declaraciones: amar a Dios y amar a las personas. El dijo, "'Tienes que amar al Señor
tu Dios con todo tu corazón...' Este es el primero y el mayor mandamiento. Un segundo igualmente
importante es: 'Ama a tu prójimo tal como te amas a ti mismo.' Los demás mandamientos y todas las
exigencias de los profetas están basados en esos dos mandamientos." 7 Después de aprender a amar
a Dios (adoración), aprender a amar a otros es el segundo propósito de su vida.
Las relaciones, no los logros o la adquisición de cosas, son lo que más importa en la
vida. Entonces, ¿por qué permitimos que las relaciones reciban lo que nos sobra? Cuando nuestras agendas se ponen muy llenas, comenzamos a relacionarnos superficialmente porque
recortamos nuestra contribución de tiempo, energía y atención que es lo que tanto necesitan
nuestras relaciones amorosas. Lo que es más importante para Dios es desplazado por lo que
es urgente.
La ocupación constante es un gran enemigo de las relaciones. Nos preocupamos por
ganarnos la vida, por hacer nuestro trabajo, por pagar nuestras cuentas y por lograr nuestras
metas como si estas actividades fuesen el porqué de la vida. No lo son. El porqué de la vida
es aprender a amar – a Dios y a otros. La vida menos el amor es igual a cero.
El amor continuará para siempre. Otra razón por la que Dios nos dice que hagamos
del amor nuestra prioridad número uno es porque es eterno: "Estas tres cosas continuarán para
siempre: la fe, la esperanza y el amor. Y el mayor de estos es el amor." 8
El amor deja un legado. Cómo trató a otra gente, no sus riquezas o sus logros, es el
impacto más duradero que puede dejar en la tierra. Como dijo Madre Teresa, "Lo que importa
no es lo que haces si no cuánto amor le pones a lo que haces." El amor es el secreto de una
herencia duradera.
He estado al lado de muchas personas en sus momentos finales, cuando están a punto
de entrar a la eternidad, y nunca les oí decir, "¡Tráiganme mis diplomas! Quiero verlos por última
vez. Enséñenme mis trofeos, mis medallas, el reloj de oro que me dieron cuando me jubilé."
Cuando la vida en la tierra se está acabando, nadie se rodea de objetos. Lo que queremos
a nuestro alrededor son personas – las personas que amamos y con las que tenemos una
relación.
En nuestros momentos finales, todos nos damos cuenta que la vida consiste en las relaciones.
Lo sabio es aprender esta verdad lo más pronto posible. No espere hasta que esté en
su lecho de muerte para darse cuenta que no hay nada más importante.
Seremos evaluados por nuestro amor. La tercera razón para que haga aprender a
amar la meta de su vida es porque en la eternidad será evaluado por su amor. Una de las
maneras que Dios usa para medir la madurez espiritual es por medio de la calidad de sus relaciones.
En el cielo, Dios no va a decir, "Platícame de tu profesión, de tu cuenta bancaria y de
tus pasatiempos." No, El examinará cómo trató a otras personas, particularmente a aquellos
en necesidad. 9 Jesús dijo que la manera de amarlo es amar a su familia y atender a sus necesidades
prácticas: "Verdaderamente les digo que lo que hicieron a uno de los más pequeños de estos
que son miembros de mi familia, me lo hicieron a mí." 10
Cuando pase a la eternidad, lo va a dejar todo. Lo único que se va a llevar es su carácter.
Por eso es que la Biblia dice, "Lo único que cuenta es la fe expresándose a través del amor." 11
Sabiendo esto, le sugiero que cuando se despierte cada mañana, se arrodille por su
cama, o se siente sobre ella y ore esto: "Dios, ya sea que logre o no mis objetivos de este día,
quiero asegurarme que pasaré tiempo amándote y amando a otros – porque de eso se trata la vida. No quiero desperdiciar este día." ¿Por qué debería Dios de darle otro día más si lo va a
desperdiciar?
La Mejor Expresión Del Amor Es El Tiempo
La importancia de las cosas puede ser medida por medio de cuánto tiempo estamos
dispuestos a invertir en ellas. Cuanto más tiempo le da a algo, más revela la importancia y el
valor que tiene para usted. Si quiere conocer las prioridades de una persona, sólo tiene que
ver cómo usa su tiempo.
El tiempo es su regalo más valioso porque sólo tiene una cantidad limitada. Puede
hacer más dinero, pero no puede hacer más tiempo. Cuando le da a alguien de su tiempo, le
está dando una porción de tiempo que nunca podrá recuperar. Su tiempo es su vida. Por eso
es que el mayor regalo que le puede dar a alguien es su tiempo.
No es suficiente sólo decir que las relaciones son importantes; tenemos que probarlo al
invertir tiempo en ellas. Las palabras solas son vacías. "Hijos míos, nuestro amor no debería de
ser sólo palabras y hablar; tiene que ser amor verdadero, el cual se demuestra con hechos." 12 Las relaciones
toman tiempo y esfuerzo, y la mejor manera de mostrar el amor es "T-I-E-M-P-O".
La esencia del amor no es lo que pensamos o hacemos o proveemos para otros sino
cuánto damos de nosotros mismos. Los hombres, en particular, a menudo no entienden esto.
Muchos me han dicho, "No entiendo a mi esposa ni a mis hijos. Les doy todo lo que necesitan.
¿Qué más pueden querer?" ¡Lo quieren a usted! Sus ojos, sus oídos, su tiempo, su atención,
su presencia, su concentración – su tiempo. Nada puede remplazar eso.
El regalo de amor más deseado no son diamantes o rosas o chocolate. Es la atención
concentrada. El amor se concentra tan intensamente en el otro que se olvida de sí mismo en
ese momento. Cuando presta atención a otro le está diciendo, "Eres tan valioso para mí que
quiero darte de mi más valiosa posesión: mi tiempo." Cuando da de su tiempo, está haciendo
un sacrificio y el sacrificio es la esencia del amor. Jesús modeló esto: "Sean llenos de amor los
unos por los otros, siguiendo el ejemplo de Cristo, que los amó y se entregó a sí mismo a Dios como un
sacrificio para quitar los pecados de ustedes." 13
Puede dar sin amar pero no puede amar sin dar. "Tanto amó Dios al mundo que dio..." 14
Amar significa entregarse – poner a un lado mis preferencias, mi comodidad, mis metas, mi
seguridad, mi dinero, mi energía o mi tiempo para el beneficio de otra persona.
El Mejor Tiempo De Amar Es Ahora
Algunas veces la postergación es una respuesta legítima a una actividad trivial. Pero
debido a que el amor es lo que más importa, este toma la primera prioridad. La Biblia enfatiza
esto repetidamente. Dice, "Cuando tengamos la oportunidad, deberíamos de hacer el bien a
otros." 15 "Usen cada oportunidad que tienen para hacer el bien." 16 "Cuando sea posible, haz el bien a
aquellos que lo necesitan. Nunca le digas a tu vecino que se espere hasta mañana si puedes ayudarle
ahora." 17
¿Por qué es ahora el mejor momento para expresar su amor? Porque no sabe por cuánto
tiempo tendrá la oportunidad. Las circunstancias cambian. Las personas mueren. Los hijos
crecen. No tiene ninguna garantía del mañana. Si quiere expresar su amor, tiene que hacerlo
hoy.
Sabiendo que un día estará frente a Dios, aquí tiene algunas preguntas que necesita
considerar: ¿cómo va a explicar esas veces que proyectos o cosas fueron más importantes para
usted que las personas? ¿Con quién necesita empezar a pasar más tiempo? ¿Qué necesita
recortar de su agenda para hacer esto posible? ¿Qué sacrificios necesita hacer?
El mejor uso de la vida es amar. La mejor expresión de amar es el tiempo. El mejor
tiempo de amar es ahora.
Día Dieciséis
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: La vida consiste en amar.
Un Versículo Para Recordar: "La ley entera puede ser resumida en este mandamiento, 'Ama a otros
tal como te amas a ti mismo.'" Gálatas 514 (NIV)
Una Pregunta Para Considerar: Francamente, ¿son las relaciones mi primera prioridad?
¿Cómo puedo asegurarme que así lo sean?
Notas
1. Gálatas 5: 14 (LB).
2. 1 Pedro 2: 17b (CEV).
3. Gálatas 6: 10 (NCV).
4. Juan 13: 35 (LB).
5. 1 Corintios 14: 1a (LB).
6. 1 Corintios 13: 3 (Msg).
7. Mateo 22: 37-40 (NLT).
8. 1 Corintios 13: 13 (NCV).
9. Mateo 25: 34-46.
10. Mateo 25: 40 (NRSV).
11. Gálatas 5: 6 (NIV).
12. 1 Juan 3: 18 (TEV).
13. Efesios 5: 2 (LB).
14. Juan 3: 16a.
15. Gálatas 6: 10 (NLT).
16. Efesios 5: 16 (NCV).
17. Proverbios 3: 27 (TEV).
sin amor estoy en bancarrota.
1 Corintios 133b (Msg)
Amar significa vivir de la manera que Dios nos ordenó vivir.
Como lo han oído desde el principio,
su mandamiento es este: vivan una vida de amor.
2 Juan 16 (NCV)
La vida consiste en amar.
Porque Dios es amor, la lección más importante que quiere que aprendamos en la tierra
es cómo amar. Cuando amamos es que somos más semejantes a El, y por lo tanto, el amor
es el fundamento de cada mandamiento que nos ha dado: "La ley entera puede ser resumida en
este mandamiento: 'Ama a otros tal como te amas a ti mismo.'" 1
Aprender a amar desinteresadamente no es una tarea fácil. Es contrario a nuestra naturaleza
egocéntrica. Por eso es que se nos ha dado una vida entera para que lo aprendamos.
Por supuesto, Dios quiere que los amemos a todos, pero El está particularmente interesado en
que aprendamos a amar a los miembros de Su familia. Tal como hemos visto, este es el segundo
propósito de su vida. Pedro nos dice, "Muestren amor especial al pueblo de Dios." 2 Pablo
hace eco de este sentimiento: "Cuando tenemos la oportunidad de ayudar a alguien, lo deberíamos de
hacer. Pero le deberíamos de poner especial atención a aquellos que están en la familia de creyentes." 3
¿Por qué insiste Dios en que le demos amor especial y atención especial a otros creyentes?
¿Por qué hemos de darles la prioridad de nuestro amor? Porque Dios quiere que Su familia
sea conocida por su amor más que por cualquier otra cosa. Jesús dijo que el amor que nos
tenemos unos por otros – no nuestras creencias doctrinales – es nuestro mayor testimonio al mundo. El dijo, "El fuerte amor de ustedes de unos por otros probará al mundo que son mis discípulos."
4
En el cielo disfrutaremos de la familia de Dios para siempre, pero primero tenemos
que hacer un trabajo duro aquí en la tierra para prepararnos para una eternidad en la que pasaremos
amando. Dios nos está entrenando al darnos varias "responsabilidades de familia", y
la primera de estas es que practiquemos amarnos unos a otros.
Dios quiere que usted esté regularmente en comunión íntima con otros creyentes para
que pueda desarrollar su habilidad de amar. El amor no puede ser aprendido en el aislamiento.
Usted tiene que estar alrededor de personas – aunque sean personas irritantes, imperfectas
y frustrantes. Por medio de la comunión aprendemos tres verdades importantes.
El Mejor Uso De La Vida Es Amar
El amor debería de ser su prioridad número uno, su primer objetivo y su mayor ambición.
El amor no es una parte buena de su vida; es la parte más importante. La Biblia dice,
"Hagan del amor su mayor objetivo." 5
No es suficiente decir, "Una de las cosas que quiero ser en la vida es ser amoroso," como
si lo tuviera en una lista de las diez cosas que más quiere hacer. Las relaciones tienen que
ser la prioridad de su vida por encima de todo. ¿Por qué?
La vida sin amor es realmente vacía. Pablo hace este punto cuando dice: "No importa
qué diga, qué crea o qué haga, sin amor estoy en bancarrota." 6
A menudo actuamos como si las relaciones son algo que tenemos que hacer que quepan
en nuestras agendas. Hablamos de encontrar tiempo para nuestros hijos o de apartar
tiempo para las personas en nuestras vidas. Esto da la impresión que las relaciones son solamente
una parte de nuestras vidas así como lo son muchas otras actividades. Pero Dios dice
que la vida entera es acerca de las relaciones.
Cuatro de los Diez Mandamientos son acerca de nuestra relación con Dios, mientras
que los otros seis son acerca de nuestras relaciones con personas. ¡Pero todos los Diez Mandamientos
son acerca de las relaciones! Más adelante, Jesús resumió lo que más le importa a
Dios en dos declaraciones: amar a Dios y amar a las personas. El dijo, "'Tienes que amar al Señor
tu Dios con todo tu corazón...' Este es el primero y el mayor mandamiento. Un segundo igualmente
importante es: 'Ama a tu prójimo tal como te amas a ti mismo.' Los demás mandamientos y todas las
exigencias de los profetas están basados en esos dos mandamientos." 7 Después de aprender a amar
a Dios (adoración), aprender a amar a otros es el segundo propósito de su vida.
Las relaciones, no los logros o la adquisición de cosas, son lo que más importa en la
vida. Entonces, ¿por qué permitimos que las relaciones reciban lo que nos sobra? Cuando nuestras agendas se ponen muy llenas, comenzamos a relacionarnos superficialmente porque
recortamos nuestra contribución de tiempo, energía y atención que es lo que tanto necesitan
nuestras relaciones amorosas. Lo que es más importante para Dios es desplazado por lo que
es urgente.
La ocupación constante es un gran enemigo de las relaciones. Nos preocupamos por
ganarnos la vida, por hacer nuestro trabajo, por pagar nuestras cuentas y por lograr nuestras
metas como si estas actividades fuesen el porqué de la vida. No lo son. El porqué de la vida
es aprender a amar – a Dios y a otros. La vida menos el amor es igual a cero.
El amor continuará para siempre. Otra razón por la que Dios nos dice que hagamos
del amor nuestra prioridad número uno es porque es eterno: "Estas tres cosas continuarán para
siempre: la fe, la esperanza y el amor. Y el mayor de estos es el amor." 8
El amor deja un legado. Cómo trató a otra gente, no sus riquezas o sus logros, es el
impacto más duradero que puede dejar en la tierra. Como dijo Madre Teresa, "Lo que importa
no es lo que haces si no cuánto amor le pones a lo que haces." El amor es el secreto de una
herencia duradera.
He estado al lado de muchas personas en sus momentos finales, cuando están a punto
de entrar a la eternidad, y nunca les oí decir, "¡Tráiganme mis diplomas! Quiero verlos por última
vez. Enséñenme mis trofeos, mis medallas, el reloj de oro que me dieron cuando me jubilé."
Cuando la vida en la tierra se está acabando, nadie se rodea de objetos. Lo que queremos
a nuestro alrededor son personas – las personas que amamos y con las que tenemos una
relación.
En nuestros momentos finales, todos nos damos cuenta que la vida consiste en las relaciones.
Lo sabio es aprender esta verdad lo más pronto posible. No espere hasta que esté en
su lecho de muerte para darse cuenta que no hay nada más importante.
Seremos evaluados por nuestro amor. La tercera razón para que haga aprender a
amar la meta de su vida es porque en la eternidad será evaluado por su amor. Una de las
maneras que Dios usa para medir la madurez espiritual es por medio de la calidad de sus relaciones.
En el cielo, Dios no va a decir, "Platícame de tu profesión, de tu cuenta bancaria y de
tus pasatiempos." No, El examinará cómo trató a otras personas, particularmente a aquellos
en necesidad. 9 Jesús dijo que la manera de amarlo es amar a su familia y atender a sus necesidades
prácticas: "Verdaderamente les digo que lo que hicieron a uno de los más pequeños de estos
que son miembros de mi familia, me lo hicieron a mí." 10
Cuando pase a la eternidad, lo va a dejar todo. Lo único que se va a llevar es su carácter.
Por eso es que la Biblia dice, "Lo único que cuenta es la fe expresándose a través del amor." 11
Sabiendo esto, le sugiero que cuando se despierte cada mañana, se arrodille por su
cama, o se siente sobre ella y ore esto: "Dios, ya sea que logre o no mis objetivos de este día,
quiero asegurarme que pasaré tiempo amándote y amando a otros – porque de eso se trata la vida. No quiero desperdiciar este día." ¿Por qué debería Dios de darle otro día más si lo va a
desperdiciar?
La Mejor Expresión Del Amor Es El Tiempo
La importancia de las cosas puede ser medida por medio de cuánto tiempo estamos
dispuestos a invertir en ellas. Cuanto más tiempo le da a algo, más revela la importancia y el
valor que tiene para usted. Si quiere conocer las prioridades de una persona, sólo tiene que
ver cómo usa su tiempo.
El tiempo es su regalo más valioso porque sólo tiene una cantidad limitada. Puede
hacer más dinero, pero no puede hacer más tiempo. Cuando le da a alguien de su tiempo, le
está dando una porción de tiempo que nunca podrá recuperar. Su tiempo es su vida. Por eso
es que el mayor regalo que le puede dar a alguien es su tiempo.
No es suficiente sólo decir que las relaciones son importantes; tenemos que probarlo al
invertir tiempo en ellas. Las palabras solas son vacías. "Hijos míos, nuestro amor no debería de
ser sólo palabras y hablar; tiene que ser amor verdadero, el cual se demuestra con hechos." 12 Las relaciones
toman tiempo y esfuerzo, y la mejor manera de mostrar el amor es "T-I-E-M-P-O".
La esencia del amor no es lo que pensamos o hacemos o proveemos para otros sino
cuánto damos de nosotros mismos. Los hombres, en particular, a menudo no entienden esto.
Muchos me han dicho, "No entiendo a mi esposa ni a mis hijos. Les doy todo lo que necesitan.
¿Qué más pueden querer?" ¡Lo quieren a usted! Sus ojos, sus oídos, su tiempo, su atención,
su presencia, su concentración – su tiempo. Nada puede remplazar eso.
El regalo de amor más deseado no son diamantes o rosas o chocolate. Es la atención
concentrada. El amor se concentra tan intensamente en el otro que se olvida de sí mismo en
ese momento. Cuando presta atención a otro le está diciendo, "Eres tan valioso para mí que
quiero darte de mi más valiosa posesión: mi tiempo." Cuando da de su tiempo, está haciendo
un sacrificio y el sacrificio es la esencia del amor. Jesús modeló esto: "Sean llenos de amor los
unos por los otros, siguiendo el ejemplo de Cristo, que los amó y se entregó a sí mismo a Dios como un
sacrificio para quitar los pecados de ustedes." 13
Puede dar sin amar pero no puede amar sin dar. "Tanto amó Dios al mundo que dio..." 14
Amar significa entregarse – poner a un lado mis preferencias, mi comodidad, mis metas, mi
seguridad, mi dinero, mi energía o mi tiempo para el beneficio de otra persona.
El Mejor Tiempo De Amar Es Ahora
Algunas veces la postergación es una respuesta legítima a una actividad trivial. Pero
debido a que el amor es lo que más importa, este toma la primera prioridad. La Biblia enfatiza
esto repetidamente. Dice, "Cuando tengamos la oportunidad, deberíamos de hacer el bien a
otros." 15 "Usen cada oportunidad que tienen para hacer el bien." 16 "Cuando sea posible, haz el bien a
aquellos que lo necesitan. Nunca le digas a tu vecino que se espere hasta mañana si puedes ayudarle
ahora." 17
¿Por qué es ahora el mejor momento para expresar su amor? Porque no sabe por cuánto
tiempo tendrá la oportunidad. Las circunstancias cambian. Las personas mueren. Los hijos
crecen. No tiene ninguna garantía del mañana. Si quiere expresar su amor, tiene que hacerlo
hoy.
Sabiendo que un día estará frente a Dios, aquí tiene algunas preguntas que necesita
considerar: ¿cómo va a explicar esas veces que proyectos o cosas fueron más importantes para
usted que las personas? ¿Con quién necesita empezar a pasar más tiempo? ¿Qué necesita
recortar de su agenda para hacer esto posible? ¿Qué sacrificios necesita hacer?
El mejor uso de la vida es amar. La mejor expresión de amar es el tiempo. El mejor
tiempo de amar es ahora.
Día Dieciséis
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: La vida consiste en amar.
Un Versículo Para Recordar: "La ley entera puede ser resumida en este mandamiento, 'Ama a otros
tal como te amas a ti mismo.'" Gálatas 514 (NIV)
Una Pregunta Para Considerar: Francamente, ¿son las relaciones mi primera prioridad?
¿Cómo puedo asegurarme que así lo sean?
Notas
1. Gálatas 5: 14 (LB).
2. 1 Pedro 2: 17b (CEV).
3. Gálatas 6: 10 (NCV).
4. Juan 13: 35 (LB).
5. 1 Corintios 14: 1a (LB).
6. 1 Corintios 13: 3 (Msg).
7. Mateo 22: 37-40 (NLT).
8. 1 Corintios 13: 13 (NCV).
9. Mateo 25: 34-46.
10. Mateo 25: 40 (NRSV).
11. Gálatas 5: 6 (NIV).
12. 1 Juan 3: 18 (TEV).
13. Efesios 5: 2 (LB).
14. Juan 3: 16a.
15. Gálatas 6: 10 (NLT).
16. Efesios 5: 16 (NCV).
17. Proverbios 3: 27 (TEV).
Semana 15: Formado Para La Familia De Dios
PROPOSITO # 2
USTED FUE FORMADO
PARA LA FAMILIA DE DIOS
Yo soy la vid, y ustedes las ramas..
Juan 155 (CEV)
Cristo nos hace un cuerpo ...
conectados unos a otros.
Romanos 125 (GWT)
Formado Para La Familia De Dios
Dios es el que hizo todas las cosas,
y todas las cosas son para su gloria. El quiso tener
muchos hijos que compartieran su gloria.
Hebreos 210a (NCV)
Miren cuánto nos ama nuestro Padre celestial,
porque él nos permite ser llamados sus hijos,
¡y eso es lo que realmente somos!
1 Juan 31 (NLT)
Fue formado para la familia de Dios.
Dios quiere una familia, y lo creó a usted para que fuera parte de ella. Este es el segundo
propósito de Dios para su vida, el cual El planeó antes que usted naciera. La Biblia entera
es la historia de Dios formándose una familia que lo ame, que lo honre y que reine con El
para siempre. La Biblia dice, "Su plan inmutable siempre ha sido el de adoptarnos a su propia familia,
al traernos a él por medio de Jesucristo. Y esto le dio gran placer." 1
Porque Dios es amor, El valora las relaciones. Su propia naturaleza es relacional y El se
identifica a sí mismo usando términos relacionados con la familia: Padre, Hijo y Espíritu. La
Trinidad es la relación que Dios tiene consigo mismo. Es el modelo perfecto de la relación
armoniosa y deberíamos de estudiar sus implicaciones.
Dios siempre ha existido en una relación amorosa consigo mismo y, por lo tanto, nunca
ha estado solo. El no necesitaba una familia – El quería una familia, y entonces diseñó un
plan para crearnos, traernos a su familia y compartir con nosotros todo lo que tiene. Esto le
da a Dios gran placer. La Biblia dice, "Fue un día feliz para él cuando nos dio nuestras nuevas vidas, a través de la verdad de su Palabra, y nos hicimos por así decirlo, los primeros hijos en su nueva
familia." 2
Cuando ponemos nuestra fe en Cristo, Dios se convierte en nuestro Padre, nos hacemos
sus hijos, otros creyentes se hacen nuestros hermanos y hermanas, y la iglesia se convierte
en nuestra familia espiritual. La familia de Dios incluye a todos los creyentes del pasado,
del presente y del futuro.
Cada ser humano fue creado por Dios, pero no todo ser humano es un hijo de Dios. La
única manera de entrar a la familia de Dios es que nazca de nuevo en ella. Usted se hizo parte
de la familia humana por su primer nacimiento, pero se hace un miembro de la familia de
Dios por su segundo nacimiento. Dios "nos ha dado el privilegio de haber sido nacidos de nuevo, de
manera que ahora somos miembros de la propia familia de Dios." 3
La invitación a ser parte de la familia de Dios es universal, 4 pero hay una condición: la
fe en Jesús. La Biblia dice, "Todos ustedes son hijos de Dios a través de la fe en Cristo Jesús." 5
Su familia espiritual es mucho más importante que su familia física por parentesco
porque la primera durará para siempre. Nuestras familias en la tierra son dones maravillosos
de Dios, pero son temporales y frágiles, a menudo divididas por el divorcio, la distancia, la
vejez e inevitablemente por la muerte. Por otro lado, nuestra familia espiritual – nuestras relaciones
con otros creyentes – continuará por toda la eternidad. Es una unión más fuerte y un
vínculo más permanente que las relaciones por parentesco. Cuando Pablo se detenía a considerar
el propósito eterno de Dios para todos nosotros juntos, espontáneamente expresaba su
alabanza: "Cuando pienso en la sabiduría y el alcance de su plan, caigo de rodillas y oro al Padre de
toda la gran familia de Dios – algunos de ellos ya en el cielo y algunos todavía aquí en la tierra." 6
Los Beneficios De Estar En La Familia De Dios
En el momento en que usted nació espiritualmente en la familia de Dios, se le dieron
unos asombrosos regalos de nacimiento: el nombre de la familia, la semejanza de la familia, el
privilegio de la familia, el acceso íntimo de la familia ¡y la herencia de la familia! 7 La Biblia
dice, "Como eres su hijo, todo lo que él tiene te pertenece." 8
El Nuevo Testamento le da un gran énfasis a nuestra rica "herencia". Nos dice, "Mi
Dios satisfacerá todas las necesidades de ustedes de acuerdo a sus gloriosas riquezas en Cristo Jesús." 9
Como hijos de Dios se nos da acceso a la fortuna de la familia. Aquí en la tierra se nos dan
"las riquezas... de su gracia... bondad... paciencia... gloria... sabiduría... poder... y misericordia." 10 Pero
en la eternidad heredaremos aún más.
Pablo dijo, "Quiero que sepan qué rica y gloriosa es la herencia que Dios ha dado a su pueblo." 11
Exactamente, ¿qué incluye esta herencia? Primero, estaremos con Dios para siempre. 12 Segundo,
seremos completamente cambiados para ser como Cristo. 13 Tercero, seremos libres de todo dolor, muerte y sufrimiento. 14 Cuarto, seremos recompensados y seremos asignados a
nuevas posiciones de servicio. 15 Quinto, compartiremos de la gloria de Cristo. 16 ¡Qué herencia!
Usted es mucho más rico de lo que piensa.
La Biblia dice, "Dios ha reservado una herencia inestimable para sus hijos. Está siendo guardada
en el cielo para ustedes, pura e inmaculada, fuera del alcance del cambio o del deterioro." 17 Esto
significa que su herencia eterna es preciada, pura, permanente y protegida. Nadie se la puede
quitar; no puede ser destruida por las guerras, la mala economía o los desastres naturales. Esta
herencia eterna, no la jubilación, es lo que debería de estar anhelando y por lo que debería
de estar trabajando. Pablo dice, "Y todo lo que hagan, háganlo con el corazón, como haciéndolo para
el Señor, no para los hombres, ya que saben que recibirán una herencia del Señor como recompensa." 18
La jubilación es una meta a corto plazo. Debería de estar viviendo a luz de la eternidad.
El Bautismo: Identificándose Con La Familia De Dios
Las familias saludables sienten orgullo de ser familia; sus miembros no se avergüenzan
de ser reconocidos como parte de la familia. Desdichadamente, he conocido a muchos
creyentes que nunca se han identificado públicamente con su familia espiritual de la manera
como Jesús lo ordenó – que fuesen bautizados.
El bautismo no es un rito opcional, que puede ser demorado o postergado. Significa su
inclusión en la familia de Dios. Al ser bautizado anuncia al mundo, "No me avergüenzo de
ser parte de la familia de Dios." ¿Ha sido bautizado? Jesús ordenó este hermoso acto para todos
los que están en Su familia. El nos dijo, "Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo." 19
Por años me pregunté por qué la Gran Comisión de Jesús le da la misma prominencia
al bautismo que a las grandes tareas del evangelismo y la edificación. ¿Por qué es el bautismo
tan importante? Entonces me di cuenta que es porque simboliza el segundo propósito de
Dios para su vida: su participación en la comunidad de la familia eterna de Dios.
El bautismo está lleno de significado. En su bautismo declara su fe, comparte la muerte
y resurrección de Cristo, simboliza su muerte a su vida vieja y anuncia su vida nueva en
Cristo. También es una celebración de su inclusión en la familia de Dios.
Su bautismo es una imagen física de una verdad espiritual. Representa lo que pasó
desde el momento en que Dios lo puso en Su familia: "Algunos de nosotros somos judíos, algunos
somos esclavos y algunos somos libres. Pero todos nosotros hemos sido bautizados en el cuerpo de
Cristo por un Espíritu, y todos nosotros hemos recibido el mismo Espíritu." 20
El bautismo no lo hace un miembro de la familia de Dios; sólo la fe en Cristo hace eso.
El bautismo demuestra que es parte de la familia de Dios. Como un anillo de boda, es un recordatorio
visible de un compromiso interno hecho en su corazón. Es un acto de iniciación, no es algo que demora hasta que sea espiritualmente maduro. La única condición bíblica es que
crea. 21
En el Nuevo Testamento, las personas eran bautizadas en cuanto creían. Cuando ocurrió
Pentecostés, 3000 personas fueron bautizadas el mismo día que aceptaron a Cristo. En otra
ocasión, un líder etíope fue bautizado en el mismo lugar donde se convirtió, y Pablo y Silas
bautizaron a un carcelero filipense y su familia a medianoche. No hay bautismos demorados en
el Nuevo Testamento. Si no ha sido bautizado como una expresión de su fe en Cristo, hágalo
lo más pronto posible, a como Jesús lo mandó.
El Mayor Privilegio De La Vida
La Biblia dice, "Jesús y las personas que él hace santas, todas pertenecen a la misma familia.
Por eso es que él no se avergüenza de llamarlas sus hermanos y hermanas." 22 Deje que esa maravillosa
verdad penetre su mente. Usted es parte de la familia de Dios, y porque Jesús lo hace
santo, ¡Dios está orgulloso de usted! Las palabras de Jesús son muy claras: "Jesús apuntó hacia
sus discípulos y dijo, 'Estos son mi madre y mis hermanos. Cualquiera que hace la voluntad de mi Padre
celestial ¡es mi hermano y mi hermana y mi madre!'" 23 Ser incluido en la familia de Dios es el
honor más alto y el mayor privilegio que jamás recibirá. No hay nada que le llegue ni por
cerca. Cuando se sienta que no es importante, que no lo aman, o se sienta inseguro, recuerde
a quién es que pertenece.
Día Quince
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Fui formado para la familia de Dios.
Un Versículo Para Recordar: "Su plan inmutable siempre ha sido el de adoptarnos a su propia familia,
al traernos a él por medio de Jesucristo." Efesios 15a (NLT)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Cómo puedo empezar a tratar a otros creyentes como
miembros de mi propia familia?
Notas
1. Efesios 1: 5 (NLT).
2. Santiago 1: 18 (LB).
3. 1 Pedro 1: 3b (LB); ver también Romanos 8: 15-16 (TEV).
4. Marcos 8: 34; Hechos 2: 21; Romanos 10: 13; 2 Pedro 3: 9
5. Gálatas 3: 26 (NLT).
6. Efesios 3: 14-15 (LB)
7. 1 Juan 3: 1; Romanos 8:29; Gálatas 4: 6-7; Romanos 5: 2; 1 Corintios
3: 23; Efesios 3: 12; 1 Pedro 1: 3-5; Romanos 8: 17.
8. Gálatas 4: 7b (NLT).
9. Filipenses 4: 19 (NIV)
10. Efesios 1: 7; Romanos 2: 4; 9: 23; 11: 33; Efesios 3: 16; 2: 4.
11. Efesios 1: 18b (NLT).
12. 1 Tesalonicenses 5: 10; 4: 17.
13. 1 Juan 3: 2; 2 Corintios 3: 18.
14. Apocalipsis 21: 4.
15. Marcos 9: 41; 10: 30; 1 Corintios 3: 8; Hebreos 10: 35; Mateo
25: 21, 23.
16. Romanos 8: 17; Colosenses 3: 4; 2 Tesalonicenses 2: 14; 2 Timoteo
2: 12; 1 Pedro 5: 1.
17. 1 Pedro 1: 4 (NLT).
18. Colosenses 3: 23-24a (NIV).
19. Mateo 28: 19 (NLT).
20. 1 Corintios 12: 13 (NLT).
21. Hechos 2: 41; 8: 12-13, 35-38.
22. Hebreos 2: 11 (CEV).
23. Mateo 12: 49-50 (NLT).
USTED FUE FORMADO
PARA LA FAMILIA DE DIOS
Yo soy la vid, y ustedes las ramas..
Juan 155 (CEV)
Cristo nos hace un cuerpo ...
conectados unos a otros.
Romanos 125 (GWT)
Formado Para La Familia De Dios
Dios es el que hizo todas las cosas,
y todas las cosas son para su gloria. El quiso tener
muchos hijos que compartieran su gloria.
Hebreos 210a (NCV)
Miren cuánto nos ama nuestro Padre celestial,
porque él nos permite ser llamados sus hijos,
¡y eso es lo que realmente somos!
1 Juan 31 (NLT)
Fue formado para la familia de Dios.
Dios quiere una familia, y lo creó a usted para que fuera parte de ella. Este es el segundo
propósito de Dios para su vida, el cual El planeó antes que usted naciera. La Biblia entera
es la historia de Dios formándose una familia que lo ame, que lo honre y que reine con El
para siempre. La Biblia dice, "Su plan inmutable siempre ha sido el de adoptarnos a su propia familia,
al traernos a él por medio de Jesucristo. Y esto le dio gran placer." 1
Porque Dios es amor, El valora las relaciones. Su propia naturaleza es relacional y El se
identifica a sí mismo usando términos relacionados con la familia: Padre, Hijo y Espíritu. La
Trinidad es la relación que Dios tiene consigo mismo. Es el modelo perfecto de la relación
armoniosa y deberíamos de estudiar sus implicaciones.
Dios siempre ha existido en una relación amorosa consigo mismo y, por lo tanto, nunca
ha estado solo. El no necesitaba una familia – El quería una familia, y entonces diseñó un
plan para crearnos, traernos a su familia y compartir con nosotros todo lo que tiene. Esto le
da a Dios gran placer. La Biblia dice, "Fue un día feliz para él cuando nos dio nuestras nuevas vidas, a través de la verdad de su Palabra, y nos hicimos por así decirlo, los primeros hijos en su nueva
familia." 2
Cuando ponemos nuestra fe en Cristo, Dios se convierte en nuestro Padre, nos hacemos
sus hijos, otros creyentes se hacen nuestros hermanos y hermanas, y la iglesia se convierte
en nuestra familia espiritual. La familia de Dios incluye a todos los creyentes del pasado,
del presente y del futuro.
Cada ser humano fue creado por Dios, pero no todo ser humano es un hijo de Dios. La
única manera de entrar a la familia de Dios es que nazca de nuevo en ella. Usted se hizo parte
de la familia humana por su primer nacimiento, pero se hace un miembro de la familia de
Dios por su segundo nacimiento. Dios "nos ha dado el privilegio de haber sido nacidos de nuevo, de
manera que ahora somos miembros de la propia familia de Dios." 3
La invitación a ser parte de la familia de Dios es universal, 4 pero hay una condición: la
fe en Jesús. La Biblia dice, "Todos ustedes son hijos de Dios a través de la fe en Cristo Jesús." 5
Su familia espiritual es mucho más importante que su familia física por parentesco
porque la primera durará para siempre. Nuestras familias en la tierra son dones maravillosos
de Dios, pero son temporales y frágiles, a menudo divididas por el divorcio, la distancia, la
vejez e inevitablemente por la muerte. Por otro lado, nuestra familia espiritual – nuestras relaciones
con otros creyentes – continuará por toda la eternidad. Es una unión más fuerte y un
vínculo más permanente que las relaciones por parentesco. Cuando Pablo se detenía a considerar
el propósito eterno de Dios para todos nosotros juntos, espontáneamente expresaba su
alabanza: "Cuando pienso en la sabiduría y el alcance de su plan, caigo de rodillas y oro al Padre de
toda la gran familia de Dios – algunos de ellos ya en el cielo y algunos todavía aquí en la tierra." 6
Los Beneficios De Estar En La Familia De Dios
En el momento en que usted nació espiritualmente en la familia de Dios, se le dieron
unos asombrosos regalos de nacimiento: el nombre de la familia, la semejanza de la familia, el
privilegio de la familia, el acceso íntimo de la familia ¡y la herencia de la familia! 7 La Biblia
dice, "Como eres su hijo, todo lo que él tiene te pertenece." 8
El Nuevo Testamento le da un gran énfasis a nuestra rica "herencia". Nos dice, "Mi
Dios satisfacerá todas las necesidades de ustedes de acuerdo a sus gloriosas riquezas en Cristo Jesús." 9
Como hijos de Dios se nos da acceso a la fortuna de la familia. Aquí en la tierra se nos dan
"las riquezas... de su gracia... bondad... paciencia... gloria... sabiduría... poder... y misericordia." 10 Pero
en la eternidad heredaremos aún más.
Pablo dijo, "Quiero que sepan qué rica y gloriosa es la herencia que Dios ha dado a su pueblo." 11
Exactamente, ¿qué incluye esta herencia? Primero, estaremos con Dios para siempre. 12 Segundo,
seremos completamente cambiados para ser como Cristo. 13 Tercero, seremos libres de todo dolor, muerte y sufrimiento. 14 Cuarto, seremos recompensados y seremos asignados a
nuevas posiciones de servicio. 15 Quinto, compartiremos de la gloria de Cristo. 16 ¡Qué herencia!
Usted es mucho más rico de lo que piensa.
La Biblia dice, "Dios ha reservado una herencia inestimable para sus hijos. Está siendo guardada
en el cielo para ustedes, pura e inmaculada, fuera del alcance del cambio o del deterioro." 17 Esto
significa que su herencia eterna es preciada, pura, permanente y protegida. Nadie se la puede
quitar; no puede ser destruida por las guerras, la mala economía o los desastres naturales. Esta
herencia eterna, no la jubilación, es lo que debería de estar anhelando y por lo que debería
de estar trabajando. Pablo dice, "Y todo lo que hagan, háganlo con el corazón, como haciéndolo para
el Señor, no para los hombres, ya que saben que recibirán una herencia del Señor como recompensa." 18
La jubilación es una meta a corto plazo. Debería de estar viviendo a luz de la eternidad.
El Bautismo: Identificándose Con La Familia De Dios
Las familias saludables sienten orgullo de ser familia; sus miembros no se avergüenzan
de ser reconocidos como parte de la familia. Desdichadamente, he conocido a muchos
creyentes que nunca se han identificado públicamente con su familia espiritual de la manera
como Jesús lo ordenó – que fuesen bautizados.
El bautismo no es un rito opcional, que puede ser demorado o postergado. Significa su
inclusión en la familia de Dios. Al ser bautizado anuncia al mundo, "No me avergüenzo de
ser parte de la familia de Dios." ¿Ha sido bautizado? Jesús ordenó este hermoso acto para todos
los que están en Su familia. El nos dijo, "Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo." 19
Por años me pregunté por qué la Gran Comisión de Jesús le da la misma prominencia
al bautismo que a las grandes tareas del evangelismo y la edificación. ¿Por qué es el bautismo
tan importante? Entonces me di cuenta que es porque simboliza el segundo propósito de
Dios para su vida: su participación en la comunidad de la familia eterna de Dios.
El bautismo está lleno de significado. En su bautismo declara su fe, comparte la muerte
y resurrección de Cristo, simboliza su muerte a su vida vieja y anuncia su vida nueva en
Cristo. También es una celebración de su inclusión en la familia de Dios.
Su bautismo es una imagen física de una verdad espiritual. Representa lo que pasó
desde el momento en que Dios lo puso en Su familia: "Algunos de nosotros somos judíos, algunos
somos esclavos y algunos somos libres. Pero todos nosotros hemos sido bautizados en el cuerpo de
Cristo por un Espíritu, y todos nosotros hemos recibido el mismo Espíritu." 20
El bautismo no lo hace un miembro de la familia de Dios; sólo la fe en Cristo hace eso.
El bautismo demuestra que es parte de la familia de Dios. Como un anillo de boda, es un recordatorio
visible de un compromiso interno hecho en su corazón. Es un acto de iniciación, no es algo que demora hasta que sea espiritualmente maduro. La única condición bíblica es que
crea. 21
En el Nuevo Testamento, las personas eran bautizadas en cuanto creían. Cuando ocurrió
Pentecostés, 3000 personas fueron bautizadas el mismo día que aceptaron a Cristo. En otra
ocasión, un líder etíope fue bautizado en el mismo lugar donde se convirtió, y Pablo y Silas
bautizaron a un carcelero filipense y su familia a medianoche. No hay bautismos demorados en
el Nuevo Testamento. Si no ha sido bautizado como una expresión de su fe en Cristo, hágalo
lo más pronto posible, a como Jesús lo mandó.
El Mayor Privilegio De La Vida
La Biblia dice, "Jesús y las personas que él hace santas, todas pertenecen a la misma familia.
Por eso es que él no se avergüenza de llamarlas sus hermanos y hermanas." 22 Deje que esa maravillosa
verdad penetre su mente. Usted es parte de la familia de Dios, y porque Jesús lo hace
santo, ¡Dios está orgulloso de usted! Las palabras de Jesús son muy claras: "Jesús apuntó hacia
sus discípulos y dijo, 'Estos son mi madre y mis hermanos. Cualquiera que hace la voluntad de mi Padre
celestial ¡es mi hermano y mi hermana y mi madre!'" 23 Ser incluido en la familia de Dios es el
honor más alto y el mayor privilegio que jamás recibirá. No hay nada que le llegue ni por
cerca. Cuando se sienta que no es importante, que no lo aman, o se sienta inseguro, recuerde
a quién es que pertenece.
Día Quince
Pensando En Mi Propósito
Un Punto Para Reflexionar: Fui formado para la familia de Dios.
Un Versículo Para Recordar: "Su plan inmutable siempre ha sido el de adoptarnos a su propia familia,
al traernos a él por medio de Jesucristo." Efesios 15a (NLT)
Una Pregunta Para Considerar: ¿Cómo puedo empezar a tratar a otros creyentes como
miembros de mi propia familia?
Notas
1. Efesios 1: 5 (NLT).
2. Santiago 1: 18 (LB).
3. 1 Pedro 1: 3b (LB); ver también Romanos 8: 15-16 (TEV).
4. Marcos 8: 34; Hechos 2: 21; Romanos 10: 13; 2 Pedro 3: 9
5. Gálatas 3: 26 (NLT).
6. Efesios 3: 14-15 (LB)
7. 1 Juan 3: 1; Romanos 8:29; Gálatas 4: 6-7; Romanos 5: 2; 1 Corintios
3: 23; Efesios 3: 12; 1 Pedro 1: 3-5; Romanos 8: 17.
8. Gálatas 4: 7b (NLT).
9. Filipenses 4: 19 (NIV)
10. Efesios 1: 7; Romanos 2: 4; 9: 23; 11: 33; Efesios 3: 16; 2: 4.
11. Efesios 1: 18b (NLT).
12. 1 Tesalonicenses 5: 10; 4: 17.
13. 1 Juan 3: 2; 2 Corintios 3: 18.
14. Apocalipsis 21: 4.
15. Marcos 9: 41; 10: 30; 1 Corintios 3: 8; Hebreos 10: 35; Mateo
25: 21, 23.
16. Romanos 8: 17; Colosenses 3: 4; 2 Tesalonicenses 2: 14; 2 Timoteo
2: 12; 1 Pedro 5: 1.
17. 1 Pedro 1: 4 (NLT).
18. Colosenses 3: 23-24a (NIV).
19. Mateo 28: 19 (NLT).
20. 1 Corintios 12: 13 (NLT).
21. Hechos 2: 41; 8: 12-13, 35-38.
22. Hebreos 2: 11 (CEV).
23. Mateo 12: 49-50 (NLT).
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