lunes, 6 de mayo de 2013

El alma, ¿Amigo o enemigo?



Texto bíblico: Romanos 7:18-20

Propósito: Entender qué es el alma o temperamento, la importancia  y  efecto de su influencia en el desarrollo de nuestras vidas, y cómo  reconocer qué tipo de temperamento tenemos y cómo sacar el obtener el mejor provecho para nuestro desarrollo integral.

Introducción:

1.- ¿Qué significa alma y temperamento?

2.- La teoría de los 4 temperamentos básicos

3.- ¿Cómo reconocer mi tipo de temperamento?

4.- ¿Cómo aprovechar mi temperamento para  mi crecimiento y desarrollo personal y espiritual?

Etimología:

Alma: Del Latín ÁNIMA, = Principio que da forma y organiza el dinamismo orgánico, sensitivo e intelectual de la vida.

Temperamento: Del latín TEMPEAMENTUM = Constitución particular de cada individuo, que resulta del predominio fisiológico de un sistema orgánico.

 Contexto histórico y bíblico:

 El libro de Romanos fue escrito por el apóstol Pablo  alrededor del 57 dC, desde la ciudad de Corinto donde se encontraba preparando su viaje a Roma y a Jerusalén.

Pablo finalizó su trabajo en el este y planeaba visitar Roma durante si viaje a España, después que hubiera entregada la primera ofrenda a los cristianos necesitados de Jerusalén.

La iglesia de Roma estaba compuesta por judíos, pero también por muchos gentiles que habían creído a la predicación del evangelio.  Ante esta situación de iglesia híbrida, era estrictamente necesario que Pablo escribiera y entregara una guía práctica y clara de que la vida cristiana no era  una teología abstracta desconectada del diario vivir y que tampoco era una vida legalista subyugada a la ley judía, sino que tenía y tendrá implicancias prácticas que afectarán nuestra conducta diaria.

No es suficiente conocer el evangelio, sino que debemos dejar que nos transforme y transforme nuestras vidas y permitir que Dios nos impacte completamente.

Pablo diferenció entre su ser mismo y aquella fuerza incontrolable en su interior que le llevaba a hacer lo malo, diciendo: Ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mi”  Esa palabra YO es la persona de Pablo, llamada también alma, mente voluntad y corazón. y es la naturaleza  humana que hemos heredado de nuestros padres, nuestra carga genética o genoma.

La biblia menciona al alma con diferentes nombres entre los cuales podemos destacar:

a.- El hombre natural (1ª Corintios 2:14)

b.- La carne (Romanos 8: 1,5)

c.- El viejo hombre (Efesios 4:22)

d.- La simiente corruptible (1ª Pedro 1:23)

Para comprender a cabalidad el control del alma sobre nosotros debemos distinguir cuidadosamente los siguientes términos asociados al alma:

 

1.- Descubriendo algunos conceptos  importantes:

1.1- ¿Qué es el temperamento? (Romanos 7:15-17,  Gálatas 5:17)

 Es la combinación de características con las que nacemos y que  afectan subconscientemente el comportamiento humano. Estas características están dispuestas genéticamente sobre la base de nuestra carga genética o genoma.

La manifestación de las características del temperamento es impredecible tal como el tamaño y color de los ojos, cabello, piel, etc.

1. 2.- ¿Qué  es el carácter? (2ª Crónicas 13:7 NVI)

El carácter denota el verdadero YO y es la forma en como nos comportamos y relacionamos con el resto de las personas a nuestro alrededor. La biblia se refiere al carácter como “el corazón “(Mateo 15:19).  Es el resultado de nuestro temperamento natural, modificado por la instrucción, educación, actitudes básicas, creencias, principios y motivaciones recibidas desde la infancia. La biblia también lo llama “el alma” del hombre, constituida por  la mente, las emociones  y la voluntad. (Deuteronomio 6:5)

1. 3.- ¿Qué  es la personalidad?

Es la expresión externa de la persona que puede ser o no lo mismo que el carácter dependiendo de lo genuinos que seamos.  En algunos casos la personalidad es una agradable fachada que esconde un carácter desagradable o débil (Muchas personas tratan de aparentar o dar una imagen de lo que les gustaría ser o lo que quieren mostrarle a los demás que crean que son). Esto no es nada más que una terrible fórmula para el caos mental y espiritual porque la persona tiene que luchar por mantener una imagen y apariencia que no son reales, pero que tarde o temprano se desmoronan, pues la biblia es clara al respecto.  “el hombre mira lo que está delante de sus ojos pero Jehová mira el corazón” (1ª Samuel 16:7) y “por sus frutos los conoceréis (Mateo 7:16)

En resumen: El temperamento es la combinación de características con las que nacemos, el carácter es nuestro temperamento civilizado o domado  y la personalidad  es el rostro que mostramos a la gente, que puedo o no coincidir con nuestro carácter.

 

2.-  Los 4 temperamentos básicos:

 

2.1.- El sanguíneo: (Mateo 26: 33,35) (Marcos 3:16) (Lucas 22:31-32) (Hechos 1:15-26, 2:14-42 5:17-42 8:14-24) etc.

El mejor ejemplo de un temperamento sanguíneo o almático es el de Pedro.  Cada vez que aparece en los evangelios está hablando de manera apresurada y sin pensar y más que todo el resto juntos.

Fortalezas: Expresivo, Atento, cálido, amistoso, hablador, entusiasta y compasivo

Debilidades: Indisciplinado, Emocionalmente inestable, improductivo, impetuoso, egocéntrico y exagerado.

Puede parecer más confiado de lo que realmente es y eso juega en su contra, su alma lo traiciona y le cuesta controlar su lengua. Por otro lado tiene energía y disposición y es afectuoso, pero los demás siempre dirán de él “así es el, es su forma de ser, es especial”

2.2.-  El colérico: (Lucas 19: 2-10)

Un ejemplo claro de un colérico es el caso de Zaqueo. Un hombre decidido de firmes opciones, hábil tomador de decisiones, extrovertido pero no tanto como el sanguíneo, prospera y termina lo que emprende, no necesita ser estimulado, de grandes metas y ambiciones, de mente práctica y aguda, buen planificador, no cede ante la presión externa ni social, no teme a la adversidad y generalmente triunfa donde otros fallan, pero no simpatiza fácilmente con los demás, no es muy compasivo, se turba y disgusta fácilmente, es insensible, no aprecia las artes ni la música,  no vacila en cumplir y alcanzar sus metas aunque eso implique usar a otros o pasar por encima de ellos.

Fortalezas: Voluntarioso, independiente, visionario, práctico, productivo, decidido, líder

Debilidades: Frío, autosuficiente, impetuoso, dominante, rencoroso, sarcástico, irascible, cruel

 

2.3.-  El Melancólico: (Filipenses 3:6, Hechos 9:1-19, 13, 14,15; 26:1-32; 28:17-31) etc.

Tal vez el mejor ejemplo o el más cercano a este tipo de temperamento es el apóstol Pablo.

Este temperamento es el más rico de todos, analítico, abnegado, perfeccionista, emocional y sensible introvertido y extrovertido a veces, , fiel amigo, pero tímido a veces y otras antagonista, no se atreve a conocer a otros sino que prefiere que le conozcan, no hace acepción de personas, no busca figurar, sino que prefiere que otros lo hagan, ama mucho a las personas, es debajo perfil, es muy sincero pero le cuesta expresar sus sentimientos, es muy confiado y tiene que aprender de las frustraciones y desilusiones de las personas más que de la experiencia de otros.,  puede reconocer a los lobos disfrazados de ovejas  analítico y sagaz,  es muy previsor, no le gusta crear conflictos, no le preocupa el sacrificio personal y está dispuesto, aunque a veces eso le juega en contra y puede deprimirle.

Fortalezas: Dotado de habilidades variadas, analítico, abnegado, detallista, trabajador, auto disciplinado.

Debilidades: Variable, auto centrado, propenso a persecución, susceptible, crítico, negativo, vengativo.

 

2.4.- El Flemático: (Éxodo, Números, etc.)

El mejor ejemplo que podemos encontrar de temperamento flemático es el caso de Moisés.

Este temperamento es tranquilo, calmo, no se descompone con facilidad, fácil de trata y agradable con las personas, disfruta de la vida pero evita involucrarse mucho con los demás,  las circunstancias no lo afectan ni lo descolocan, un tanto frío y tímido,  aprecia las artes y las cosas bellas de la vida, y evita la confrontación y la violencia.

Tiene muy buen sentido del humor y se rodea de amigos, es optimista y positivo, intenta no salir de su rutina establecida,  aprecia y responde   a las necesidades de otros, afronta la injusticia y lucha por hacer algo al respecto, no se presentará voluntariamente como líder de una causa, pero si le es impuesta sus talentos y cualidades aflorarán y demostrara que es capaz, tiene un efecto conciliador sobre los demás y es un planificador natural.

Fortalezas: Calmado, plácido, tranquilo, confiable, objetivo, diplomático, eficaz, organizado, práctico, humorista.

Debilidades: Ansioso, temeroso a veces, indeciso, auto-protector, se desmotiva fácilmente.

 

En realidad nadie puede encajar totalmente en uno de estos cuatro temperamentos básicos, pues todos somos una combinación de ellos, de al menos dos y a veces más.

Sin embargo nuestro temperamento predominante será el que más prevalezca y determine nuestra conducta, matizada por la mezcla de los otros. Por lo cual debería ser fácil para nosotros diagnosticar en qué tipo de temperamento podemos  coincidir.

 

Preguntas importantes:

1.- ¿Eres extrovertido?

Si la respuesta es si, eres predominante sanguíneo o colérico

2.- Si la respuesta a la pregunta 1 es SI,  pregúntese ¿Tiendo a ser el primero en hablar?

Si la respuesta es si, eres sanguíneo.

3.- Si la respuesta a la pregunta 1 es SI,  pregúntese ¿soy un buen vendedor?

Si la respuesta es SI,  eres predominantemente sanguíneo.

4.- Si la respuesta a la pregunta 1 es SI, pero NO a la 2 y 3, pregúntese ¿soy un líder natural?

Si la respuesta es SI, eres predominantemente  colérico.

5.- Si la respuesta a la pregunta 1 es No, pregúntese ¿Soy perfeccionista, analítico, algo critico?

Si la respuesta es SI, eres predominantemente melancólico

6.- Si la respuesta a la pregunta 1 es NO, pregúntese ¿otros me consideran muy callado?, ¿Me enojo rara vez pero experimento mucho temor y ansiedad fácilmente?

Si la respuesta es SI, eres predominantemente flemático
 
 
Por Lenin Balbiano  Nasiff
 

martes, 23 de abril de 2013

Restaurado por la Gracia



15 de marzo de 2013

La independencia es una cualidad muy valorada. La enseñamos a nuestros hijos, y la exigimos para nosotros mismos. Existen incluso estatuas y monumentos erigidos como homenajes a la autosuficiencia y a la libertad.

Pero la historia del hijo pródigo nos muestra un aspecto menos positivo de la independencia; un aspecto que, lamentablemente, es parte de la naturaleza humana. El hijo rebelde se hace cargo de su propia vida, rechazando el amor y la protección de su padre. Por suerte, la historia no termina con el pecado del joven; termina con la demostración de la gracia restauradora de Dios.

Pecar significa actuar independientemente de la voluntad de Dios. Comienza con un deseo y luego la decisión de ejecutarlo. Cuando lo hacemos, nos encontramos, como el hijo pródigo, en una “provincia apartada”, fuera y lejos de la voluntad de Dios. Mantenerse allí es vivir en el engaño. Nos engañamos al pensar que sabemos más que Dios, ignorando las consecuencias. Después viene la derrota. Por un tiempo, todo puede parecer estar bien, pero al igual que el hijo pródigo, descubrimos que nuestro camino lleva a la derrota. Hasta que finalmente, comenzamos a padecer de hambre espiritual, y de carencias emocionales. Lo que lleva a la desesperación, donde nuestras opciones son pocas y nada agradables.
Pero al igual que la desesperación no es el final de la historia del hijo pródigo, tampoco tiene que ser el nuestro cuando pecamos. Jesús contó esta historia del amor perdonador del Padre celestial, pues deseaba darnos a conocer la gracia restauradora de nuestro Dios.

miércoles, 6 de febrero de 2013

La clave para el servicio


Leer | JUAN 13.3-16

6 de febrero de 2013

Algunos cristianos aún no han entendido que el verdadero servicio es más que asistir a la iglesia; implica dedicar nuestras vidas al servicio de los demás. Jesús demostró esto cuando lavó los pies de los discípulos en el aposento alto durante la Última Cena.

El ejemplo del Señor nos enseña que la clave es la humildad. A menos que estemos dispuestos a inclinarnos y a ensuciarnos las manos para servir a los demás, no habremos entendido cuál es la clave del servicio. Además, un siervo verdadero…

  • No espera que le pidan ayuda. Nadie le pidió a Jesús que fuera y lavara los pies de los discípulos. Así como Él vio e hizo lo que era necesario, un siervo verdadero está alerta para identificar la necesidad y luego servir como voluntario para atenderla. Lo hará calladamente sin buscar ningún reconocimiento o recompensa. Está satisfecho y muy gozoso por el simple hecho de ayudar.
  • Debe aprender a recibir y también a dar. Esto es, por lo general, muy difícil para un siervo. Jesús dijo a sus discípulos que si no le permitían que les lavara los pies, no tendrían parte con Él. Pedro se había negado rotundamente porque era demasiado orgulloso para recibir tal atención (v. 8). No debemos estar tan atados a los convencionalismos o al orgullo, que digamos no a alguien que, por amor, desee “lavar nuestros pies”.
Como seguidores de Jesús, debemos verlo a Él como nuestro ejemplo de siervo. Si Dios mismo tomó “la naturaleza de siervo” (Fil 2.6, 7 NVI) para hacer una tarea tan humilde para sus discípulos, ¿qué excusa podemos presentar nosotros para no servir a los demás?

martes, 5 de febrero de 2013

Los requisitos del Servicio



5 de febrero de 2013

Con el tiempo, los creyentes debemos ser más como Cristo. Y para eso debemos entender las necesidades de los demás y al mismo tiempo...

  • Mantenernos conscientes. Jesús se detuvo debajo del sicómoro porque estaba consciente de que Zaqueo estaba en el árbol. ¿Cuántas personas necesitadas están “ocultas en los árboles” mientras nosotros pasamos al lado de ellas sin darnos cuenta?
  • Estar disponibles. Al notar al cobrador de impuestos, Jesús no hizo una cita para ir a verlo varias semanas después. Estar disponible era una prioridad tan grande, que fue en ese mismo momento a la casa de Zaqueo.
  • Aceptar a las personas. Jesús no esperó que Zaqueo estuviera limpio y hubiera enderezado su vida. El Señor lo aceptó tal y como era. Nunca debemos olvidar cómo nos aceptó Jesús, sucios y cubiertos de pecados.
  • Permanecer en Cristo. Cuando fuimos salvos, fuimos injertados en la vid de Jesucristo. Permanecer en Él es la única manera de encontrar los recursos que necesitamos para servir de la misma manera a las personas que necesitan ser ayudadas.
  • Abandonar el egoísmo. Dios nos llama a abandonar nuestros deseos egoístas. Solo cuando dejamos atrás nuestro egocentrismo somos libres para servir de verdad a los demás.
Jesús vino, no para ser servido, sino para dar su vida en rescate por muchos (Mt 20.18). Él nos dice que vayamos y hagamos lo mismo. Cuando lo recibimos como Salvador y nos entregamos a Él, nuestras vidas se convierten en una expresión viva de Aquel que vino para ser siervo de todos.

lunes, 4 de febrero de 2013

Vive el llamamiento de Dios



4 de febrero de 2013

¿Qué término describe mejor su vida como cristiano: creyente o seguidor de Cristo? Un creyente puede creer en ciertas cosas, sin necesidad de ponerlas en práctica. Pero decir: “Soy seguidor de Jesucristo” enrumba la vida en un solo camino.

¿Cómo podemos seguir el camino al que Dios nos llama? Primero, debemos creer en Él (Jn 14.1), porque no seguiremos a alguien si no creemos en esa persona. La fe crece a medida que permanecemos en Cristo y descubrimos la hermosura de su carácter, la profundidad de su amor y la perfección de su plan.

Segundo, seguir significa obedecer al Señor (Jn 14.15). Cuando se trata de obedecer a Dios, solo hay dos respuestas: lo haré o no lo haré. Un verdadero seguidor de Jesucristo combina la fe con la obediencia, y se esforzará en decir “Sí, lo haré”, aunque algo sea difícil. “Sí, lo haré”, cuando sea impopular, y “Sí, lo haré”, aunque eso pueda causarle dolor o sufrimiento.

Por último, seguir significa servir a Jesucristo. Como hijos de Dios, no debemos ser simplemente observadores; debemos participar activamente en la obra del Señor. Los espectadores se sientan para ver, pero hemos sido llamados a usar nuestros dones espirituales y a servir todo el tiempo. En el cuerpo de Cristo, cada miembro, hombre o mujer, está llamado a hacer su parte (1 Co 12.27, 18).
Jesucristo confió en su Padre por completo, lo obedeció sacrificialmente (Fil 2.8) y tuvo una vida de servicio (Mt 20.28). Estamos llamados a imitarlo. ¿En cuál de estos aspectos necesita usted seguir a Cristo más de cerca? Pídale al Espíritu Santo que le dé el corazón de un siervo obediente.

Su vida, nuestra vida

Caminar cerca de Dios es más maravilloso de lo que usted pudiera imaginar, pero eso no quiere decir que sea imposible. Aquí tiene un consejo: Tiene que buscar al Señor.
por Charles F. Stanley
¿Cómo describiría usted su relación con el Señor? ¿Está Él primero que todo en sus pensamientos y en sus afectos, o se pregunta cómo puede alguien alcanzar tanta devoción para un Dios invisible? ¿Lo conoce de manera personal, o es Él simplemente un concepto lejano, vago? El Señor no quiere que usted ignore quién es Él. De hecho, Dios desea tener una relación personal y significativa con usted, que trascienda a todas las demás en profundidad y riqueza.
Pero para iniciar esta clase de relación con Dios, debemos entender que Dios es una persona. Muchos creyentes enfocan la vida cristiana a un nivel conductual. Van a la iglesia, leen su Biblia, ayudan a los demás, dan generosamente y tratan de ser lo mejor posible, pensando que están haciendo lo que Dios quiere. Aunque todas estas prácticas son beneficiosas, no son suficientes. Él desea para nosotros más que conocimiento y buena conducta. Quiere que lo conozcamos a través de una experiencia personal.
Usted nunca conocerá a Dios de verdad escuchando solamente predicaciones. Incluso, la lectura de la Biblia por sí sola no logrará este objetivo. Aunque las Sagradas Escrituras son la verdad fundamental y la base para confirmar quién es Dios, relacionarse con Él no es posible a menos que Él mismo se revele a nosotros en las experiencias de la vida. Esto significa que debemos estar dispuestos a pasar por dolores y dificultades, porque algunos aspectos de su naturaleza solo pueden entenderse por medio del sufrimiento. Por ejemplo, ¿cómo podríamos saber que Él es nuestro Consolador (2 Cor 1.3, 4) sin llegar a experimentar tristeza ni dolor? Aquellos que están dispuestos a caminar fielmente con el Señor en medio del fuego de la aflicción, llegan a conocerlo de una manera más profunda, y son capaces de hablar con autoridad acerca del carácter de Él, pues han experimentado su fidelidad.
Lo más importante de la vida cristiana no es la búsqueda de nuestro bienestar. Es la búsqueda del Dios todopoderoso y soberano del universo, que nos ama tanto que está dispuesto a revelarse a sí mismo de una manera muy personal. Cada uno de nosotros tiene una alternativa: ¿Vamos a invertir nuestras vidas en la búsqueda del conocimiento del Señor, o desperdiciaremos la oportunidad viviendo para nosotros mismos?
Dios lleva a cabo su obra por medio de quienes lo conocen.
Las personas más fructíferas en el reino de Dios son las que tienen una relación personal con Él. Es así, porque el Señor puede cumplir su voluntad y sus propósitos por medio de ellas. Puesto que conocen al Señor íntimamente, entienden sus caminos y han experimentado su fidelidad, están dispuestas a obedecerlo incondicionalmente. Quienes no lo conocen muy bien, tienden a tener un menor nivel de compromiso, y prefieren hacer lo que a ellos les plazca.
Conocer a Dios estrechamente es un proceso.
Después de recibir a Cristo como Salvador, probablemente a todos nos gustaría disfrutar de inmediato de una relación estrecha con Él, pero esto no es algo que sucede rápidamente. Como ocurre con cualquier relación humana, la intimidad requiere de tiempo para desarrollarse. Jesús inicia este proceso con nosotros, como lo hizo con sus discípulos. Después de escoger los doce hombres, los llamó a seguirle. Luego, cada uno tuvo que responder a su invitación. A lo largo de tres años, Jesús se reveló a sí mismo y también les reveló a su Padre mientras lo acompañaron. De la misma manera, Dios nos invita a cada uno de nosotros a iniciar una relación cercana con Él. Cuando aceptamos su invitación, el Señor comienza de inmediato a revelarse a sí mismo y a manifestar sus caminos para establecer esa relación.
Inmediatamente después de ser salvo, sentía que Dios quería hacer algo en mi vida, aunque no tenía la más mínima idea de cómo sería. Cuando comencé a leer la Biblia no podía entenderla, pero Dios conocía mi corazón y estaba usando su Palabra para que dirigiera mi mente hacia Él. Con el paso de los años, he visto cómo Él ha obrado en mi vida por medio de problemas y situaciones difíciles de todo tipo. Durante esos tiempos de total impotencia y de absoluta dependencia del Señor, Él estaba profundizando mi relación con Él, a pesar de que todavía no me había dado cuenta de eso.
Hay todo un mundo de oportunidades para relacionarse con el Señor que está al alcance del creyente; pero, lamentablemente, muchos nunca lo han experimentado. A pesar de que asisten a la iglesia, leen la Biblia, y hacen sus peticiones a Dios, nunca sienten una conexión personal con Él. ¿Cómo es la relación que usted tiene con Dios? No importa dónde se encuentre usted en su vida espiritual, nunca es demasiado tarde para crecer más en Cristo.
¿Qué se necesita para relacionarse estrechamente con Dios?
Aunque el Señor es quien inicia y crea una relación con nosotros, Él nos pide que participemos en el proceso. La intimidad no es una actividad unilateral. El Señor puede bombardearnos con revelaciones de sí mismo, pero si somos indiferentes no le veremos ni le escucharemos. Para desarrollar una relación estrecha con Dios necesitamos lo siguiente:
  • Tiempo. Tenemos que estar dispuestos a apartar tiempo para encontrarnos con el Señor cada día. Además, necesitamos paciencia porque una relación estrecha tarda años en desarrollarse. Si estamos apenas empezando el proceso, no podemos esperar tener la misma clase de relación de alguien que ha caminado muy de cerca con el Señor durante cincuenta años.
  • Compartir. Puesto que el egoísmo puede perjudicar esta relación, debemos entregarnos al Señor, sin reservar para nosotros ningún aspecto de nuestra vida; y eso incluye nuestros sueños, metas, familia, amistades y finanzas.
  • Escuchar.La comunicación es esencial en cualquier relación. El Señor tiene mucho que decirnos, tanto en su Palabra como por medio de la convicción del Espíritu Santo. Es por eso que tenemos que escuchar su voz de manera diligente a lo largo del día.
  • Atención. Dios siempre está atento a nosotros, pero las responsabilidades, las preocupaciones y los placeres de la vida en este mundo nos distraen fácilmente. Relacionarnos con Dios requiere pasar tiempo a solas con Él, así como una toma de conciencia de su presencia en cada una de las situaciones que enfrentemos.
  • Sinceridad. La transparencia es indispensable en una relación. Se requiere poder ser sincero libre del temor a la condenación. Ocultarle al Señor nuestra debilidad o tratar de excluirlo de ciertas partes de nuestra vida nunca funcionará, porque Él ya lo sabe todo. La confesión es un privilegio que nunca debe ser evitado por causa del orgullo.
  • Confianza. Sin confianza, no puede haber intimidad. A veces, la desconfianza de Dios es el resultado de la falta de comprensión de sus caminos y propósitos. Es por eso que la lectura de la Biblia es tan importante. Necesitamos saber lo que Él dice acerca de sí mismo y de sus actos. Una vez que eso esté anclado firmemente en nuestras mentes, podremos ver cómo Él trabaja en nuestra vida y descubrir que Él es siempre fiel.
  • Amor. A medida que crezcamos en el conocimiento del Señor, y experimentemos el amoroso cuidado que tiene de nosotros, lo amaremos más. En vez de ser una deidad distante, Él se convertirá en el objetivo principal de nuestra devoción.
La persona a quien Dios se acerca.
El Señor desea relacionarse con todos nosotros, pero la condición de nuestro corazón determinará si ocurre o no. Si somos indiferentes en cuanto a nuestra relación con Dios, no tenemos un corazón para Él. Pero el Señor puede establecer una relación estrecha con quienes desean andar en sus caminos y hacer su voluntad. Esto no quiere decir que nunca tropezarán, sino más bien que el enfoque de ellos será siempre en el Señor, y el vivir de una manera agradable a Él.
Otro requisito para la clase de relación íntima que hemos estado considerando, es una vida rendida (Mr 8.34, 35). Quienes están dispuestos a ceder el control de sus vidas al Señor, demuestran con su sometimiento que, más que cualquier otra cosa, anhelan tener una relación más profunda con Él. Están dispuestos a pasar por todo lo que sea necesario, para conocer mejor a Dios y amarlo plenamente.
Si usted está dispuesto a entregarse por completo al Señor, Él se entregará fielmente a usted. La vida de Él se convertirá en su vida, una vida de paz, consuelo, gozo y amor. De eso se trata el tener una relación con Dios. Esta clase de relación permanente será costosa, pero le aseguro que una vez que haya probado su fruto, comprenderá que valió la pena cualquier sacrificio.

Cómo comprender el llamamiento de Dios



2 de febrero de 2013

Nuestro Padre celestial tiene planes específicos para cada uno de sus hijos. Con ese objetivo, ha hecho un triple llamamiento a la vida de cada creyente:

  1. Somos llamados a salvación en Jesús. Poner la fe en Cristo como nuestro Salvador da comienzo a una relación personal con Él por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros. El Señor quiere que dejemos a un lado la carga de tratar de ganar la salvación por nosotros mismos. Por el contrario, Él nos invita a poner nuestra fe en Él, para que haga su obra de transformación en nosotros (Mt 11.28, 29).
  2. Somos llamados a permanecer en Jesús. Es decir, a escucharle cuando nos habla por medio de la Biblia; vivir en una dependencia cada vez mayor de Él; aprender a conocerlo más íntimamente; y hacer uso de su poder para tener una vida recta. Jesús nos llama a hacer que nuestra relación con Él sea lo más importante en nuestra vida, y a permanecer en Él todos los días de nuestra vida.
  3. Somos llamados a seguir a Jesús. Seguir a alguien requiere conocer su carácter, sus planes, y cómo desea que los llevemos a cabo. La Biblia nos dice claramente todo lo que necesitamos saber para vivir bajo la dirección de Jesús. La evidencia de que lo estamos siguiendo se mostrará en la actitud, conducta, carácter, conversación y relaciones que tengamos.

viernes, 1 de febrero de 2013

Cuando nos sintamos inferiores


Leer | EFESIOS 2.10

1 de febrero de 2013

Muchos cristianos luchan con un paralizante sentimiento de inferioridad. Tal sentimiento es un obstáculo para mantener buenas relaciones y satisfacción verdadera. Pero afortunadamente hay esperanza para el creyente, pues los sentimientos de inferioridad pueden ser sanados.

Después de ser salvo, el primer paso para la sanidad es que tenga de sí el mismo concepto que tiene el Creador de usted. Efesios 2.10 dice claramente que usted es hechura de Él —Dios está trabajando en usted, y Él no hace nada que no sea de calidad. De hecho, la palabra hechura significa aquí “obra maestra”. ¿Permitiría Él que su obra maestra resultara siendo algo inferior? ¡Por supuesto que no! Su obra en usted es perfecta. Puede que usted constantemente se sienta que no está a la a la altura de las personas que le rodean. Y claro que no es así, pues Dios le ha creado para ser diferente a los demás. Usted es único; no hay nadie con quien pueda compararse. Dios le está formando para un propósito distinto al de cualquier otra persona.

Otro paso en el proceso de sanidad implica entender lo que Dios espera de usted. Muchos creyentes se fijan metas más altas que las que Dios ha escogido, pues creen que ya están listos para cumplirlas. Dios quiere, por supuesto, que crezcamos al máximo, pero no espera que eso suceda de la noche a la mañana.
Nuestro Creador conoce cada una de nuestras debilidades, y es supremamente paciente con nosotros. Cuando caemos, Él espera que vengamos a Él para ser limpiados y seguir adelante. Cada uno de nosotros es un “proyecto en desarrollo”, y a su debido tiempo el Señor perfeccionará su obra maestra.

jueves, 31 de enero de 2013

Apoyarse en el Señor



Dios nos está llamando —a sus hijos— a aceptar ciertos riegos. Quiere que dejemos de ir a lo seguro, y dar un paso de obediencia. Aunque hacerlo crea incertidumbre en la vida, hay algunas cosas de las que podemos estar seguros.

  • Seremos desafiados. Ya sea mediante unas relaciones complejas, un trabajo difícil o unas situaciones que requerirán tener más fe, Dios nos ensanchará espiritualmente. Al aceptar riesgos podemos sentir dudas, indecisión y temores. O, podemos pensar que somos ineptos o incompetentes. Pero no son razones para decir “no” a una tarea que Dios nos dé, sino oportunidades para confiar en el Señor.
  • Podemos contar con la presencia del Señor. Es imposible que los creyentes vivan siquiera un día sin la presencia de Dios (He 13.5). La relación que tenemos con Él por medio de Jesucristo es permanente. El amor que nos tiene nuestro Padre celestial es firme y profundo, y sus promesas son seguras. Cuando Él nos pide que nos aventuremos a salir de nuestra agradable rutina, podemos obedecer porque Él está a nuestro lado.
  • El poder del Espíritu Santo está con nosotros. El Espíritu de Dios vive dentro de cada creyente, y nos da el poder para tener la victoria. Cuando desmayamos, Él nos fortalece. Cuando tropezamos, Él nos sostiene. Y cuando caemos, Él nos levanta.
¿Qué le está pidiendo Dios que haga, que representa un desafío para usted? Recuerde que cuando Él nos invita a que demos un paso de fe en medio de la incertidumbre y aceptamos los riesgos, podemos confiar en su presencia y en su poder para prepararnos.

Aceptar riesgos



A muchos cristianos no les gusta arriesgarse, y por eso reúnen la mayor cantidad de datos posibles y analizan las opciones antes de tomar cualquier decisión. Tenemos la tendencia a calificar los riesgos de “indeseables”, porque pueden terminar causándonos pérdidas y angustias; tememos los resultados no deseados, o a no alcanzar nuestros sueños. Tememos parecer tontos o incompetentes, incurrir en problemas financieros o enfrentar algún peligro físico. Desde el punto de vista humano, eliminar la incertidumbre tiene sentido.

Pero ¿qué piensa Dios? ¿Hay ocasiones en las que los cristianos deben aceptar riesgos? La respuesta es un “sí” rotundo, cuando es Él quien nos pide que dejemos nuestra agradable rutina. Desde el punto de vista del Señor, no hay ninguna incertidumbre, porque Él tiene el control de todas las cosas, y nunca dejará de llevar a cabo su buen propósito (Ef 1.11).

La Biblia nos cuenta de personas que aceptaron riesgos para obedecer al Señor. Una fue Ananías, a quien el Señor envió para ministrar al recién convertido Saulo. Ananías arriesgó su vida para obedecer. Otra fue Pablo, a quien se le dijo que predicara a los judíos el mismo evangelio al que él se había opuesto con tanta violencia. Al concentrarse en Dios, en su carácter y en sus promesas, ambos hombres obedecieron, pese a la incertidumbre, la duda y el temor.
La madurez espiritual es obstaculizada cuando el cristiano rehúsa obedecer a Dios. A veces, eso implica dejar lo que es seguro o habitual. ¿Qué riesgo le está llamando el Señor que acepte? Él jamás le fallará. Dé un paso de obediencia, y observe lo que Él hace para que su fe crezca más.

martes, 29 de enero de 2013

Para mantener el gozo


Leer | SALMO 40.16

29 de enero de 2013

Aunque algunas personas usan las palabras felicidad y gozo como sinónimos, hay una inmensa diferencia en su significado. La primera depende totalmente de las circunstancias. En cambio, el gozo es un regalo de Dios que hace posible que los creyentes encuentren paz y esperanza, incluso cuando la vida se les esté viniendo abajo.

Sin embargo, hay tiempos en que los cristianos viven sin gozo. Por supuesto, la conducta pecaminosa es una razón. Pero también puede haber otras razones, entre ellas el remordimiento por los errores del pasado, el temor a futuras calamidades, o un patrón de descontento arraigado en nuestra personalidad.

Si usted sigue a Jesús, pero carece de gozo, dedique un momento para recordar quién es Cristo, y quién es usted en Él. Para comenzar, tiene la salvación eterna, y su nombre está escrito en el libro de la vida del Cordero. El amor del todopoderoso es incondicional, y el Espíritu que mora en usted nunca le abandonará. Él sabe todo lo que usted enfrenta, y promete proveer para sus necesidades.

Si usted se detiene a pensar en las maravillosas bendiciones que tiene en Cristo, lo más probable es que la gratitud le abrumará. Es posible que todavía sienta tristeza por sus circunstancias, pero el gozo del Señor le sostendrá aun en medio del dolor más profundo.
¿Le sostiene el gozo del Señor, tanto en los buenos como en los malos tiempos? ¿O las pruebas le dejan sentimientos de desánimo y descontento? Nuestro Padre celestial nos ofrece la fortaleza para soportar. Recuerde siempre el inmenso tesoro que tiene en Él y en sus promesas.

lunes, 28 de enero de 2013

Destruir el temor con la verdad


Leer | JOSUÉ 1.6-8

28 de enero de 2013

El temor esclaviza. La ansiedad puede distorsionar toda nuestra perspectiva, hasta hacernos vivir con una sensación constante de desasosiego. Pero el temor no corresponde con los hijos del Dios vivo, quien ha prometido cuidar de nosotros y hacer que todas las cosas obren para nuestro bien. Si elegimos vivir con temor, entonces al final de la vida desearemos haber confiado más en Dios. En vez de vivir de una manera que nos lleve a lamentarnos después, podemos ser libres de nuestros temores ahora mismo.

  • Identifique sus temores específicos, y dispóngase a enfrentarlos. Se nos hará difícil entender nuestras ansiedades, si no reconocemos la raíz esencial de todo temor. Es cierto que existen muchas razones para sentir temor, pero en última instancia, la raíz de toda nuestra preocupación es la duda en cuanto a la soberanía de Dios. Él tiene el control de todas las cosas, y nosotros estamos bajo su poder, su auxilio y su protección cada momento de nuestra vida. Por tanto, el temor queda destruido ante la verdad del control omnipotente del Señor.
  • Enfóquese en el Señor, en vez del temor. Cuando entendemos que estamos en la mano de nuestro todopoderoso, omnisciente y amoroso Padre celestial, la decisión de reenfocarnos en Él se vuelve más fácil. Pero tenemos que tomar esta valiente decisión cada vez que enfrentemos sentimientos de ansiedad.
La forma más efectiva de vencer el temor es meditar en la Palabra de Dios. En tiempos de dificultades, debemos aferrarnos a las verdades de la Biblia. Cuando los pensamientos de Dios se vuelven parte de nuestra manera de pensar, el temor desaparece y la fe crece.

Martin Smith - Back To The Start (subtitulado español)


jueves, 13 de septiembre de 2012

Carta de Pedro de Valdivia al Rey de España

Asi describió al Rey de España lo que vió Pedro de Valdivia cuando llegó a Chile


 
 
 
 
“…y para que haga saber a los mercaderes y gentes que se quisieren venir a avecindar, que vengan, porque esta tierra es tal, que para poder vivir en ella y perpetuarse no la hay mejor en el mundo; dígolo porque es muy llana, sanísima, de mucho contento; tiene cuatro meses de invierno, no más, que en ellos, si no es cuando hace cuarto la luna, que llueve un día o dos, todos los demás hacen tan lindos soles, que no hay para qué llegarse al fuego. El verano es tan templado y corren tan deleitosos aires, que todo el día se puede el hombre andar al sol, que no le es importuno. Es la más abundante de pastos y sementeras, y para darse todo género de ganado y plantas que se puede pintar; mucha y muy linda madera para hacer casas, infinidad otra de leña para el servicio dellas, y las minas riquísimas de oro, y toda la tierra está llena dello, y donde quiera que quisieren sacarlo allí hallarán en qué sembrar y con qué edificar y agua, leña y yerba para sus ganados, que parece la crió Dios a posta para poderlo tener todo a la mano”
 
 

martes, 4 de septiembre de 2012

ARREPENTIMIENTO PARA VIDA




"¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida! Hechos 11: 18.

 

Uno de los mayores obstáculos que haya tenido que superar jamás la religión cristiana, fue la idea de que la salvación (y Jesús) es solo para la gente buena que va a la iglesia.  En el comienzo esta idea provenía del mismo pueblo judío. Ellos creían que la salvación era exclusiva de ellos. Hoy en día son los habitantes del mundo quienes creen que para llegar al cielo se debe asistir a la iglesia. Pero la verdad es que el Señor no vino a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

Muchas personas se sienten lo suficiente buenas personas porque no han matado, ni robado, y a la vez no sienten que necesitan la salvación ni el arrepentimiento. Viven un estilo de vida que les acomoda. Creen que la vida cristiana es un sin numero de privaciones sin sentido impuesta más por los hombres que por Dios mismo. Si a eso le sumamos la hipocresía que ven en muchos “religiosos”, no sienten ninguna motivación a  atender el llamado al arrepentimiento que hace Jesus.

Bendigamos a Dios porque nosotros estamos libres de las ataduras que le impiden al mundo escuchar la voz del Señor y ver la verdadera condición de pecado en que vive. Bendigamos a Jesús porque el dio vista a nuestros ojos y nos ha permitido oír su voz.

Nuestro tema de hoy es “El Arrepentimiento Para Vida”.
 
Antes de comenzar, primero, consideraremos ciertos FALSOS ARREPENTIMIENTOS. Voy a comenzar haciendo esta observación: que espantarse bajo el sonido del Evangelio no es "arrepentimiento." Hay muchas personas que cuando oyen un fiel sermón evangélico, permanecen agitadas y conmovidas. Mediante un cierto poder que acompaña a la Palabra, Dios da testimonio de que se trata de Su propia Palabra, y provoca en aquellos que la oyen un cierto temblor involuntario, en otras oportunidades lágrimas o profundas depresiones espirituales. Muy similar a lo que sucedió con los muros de Jericó cuando cayeron al sonido de las bocinas. El espantarse ante la palabra de Dios es más prueba de su fuerza que del genuino arrepentimiento de quien la escucha.

Un ejemplo de esto, es la respuesta de Agripa ante la presentación de la conversión de Pablo. Agripa dijo: “Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano”. Cuantas personas (tal vez ahora piensas en algún amigo o familiar) les has predicado el evangelio y por poco son persuadidas de convertirse de sus caminos. No están del todo convencidos. Por poco están vivos, pero aun siguen muertos.

Con todo es posible que algunos se arrepientan de corazón, se humillen ante Dios, confiesen sus pecados, renuncien a sus pecados, cambien su estilo de vida, pero pasado un tiempo o quitada la tribulación que los hizo acercarse a Dios, vuelven a lo mismo, como el perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el chiquero. Como una dieta de noviembre que en marzo se olvida.

No se engañen, hermanos míos, en este punto; examínense para comprobar si andan en fe; pregúntense si tienen el "arrepentimiento para vida"; pues podrían andar humillados por un tiempo, y, sin embargo, no arrepentirse nunca delante de Dios. Si hasta Judas se arrepintió de haber traicionado a Jesús, pero eso no lo hizo salvo. Pueden ver lo que este hombre hizo. Él pecó, confesó su error, y devolvió el oro; sin embargo, después de eso, fue un réprobo. ¿Acaso no nos pone a temblar esto? Pueden ver cuán posible es ser una buena imitación de un autentico cristiano, que casi podríamos engañar a todo el mundo, menos a Dios.

Ahora hagamos algunas observaciones sobre EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO, y los signos mediante los cuales podremos discernir si contamos con ese "arrepentimiento" que es "para vida".

Antes que nada, permítanme corregir uno o dos errores que aquellos que están viniendo a Jesucristo cometen con frecuencia. Uno es que creen a menudo que deberían experimentar profundas, horribles y pavorosas manifestaciones de terror ante la ley y la idea del infierno antes de que se pueda decir que se arrepintieron. Algo así como desear haber venido a los pies de Jesús de lo más bajo para que su arrepentimiento tenga más fuerza y autenticidad.

El "arrepentimiento" es un odio al pecado; consiste en apartarse del pecado con la firme  determinación, en la fuerza de Dios, de abandonarlo. Es posible que un hombre se arrepienta sin que tenga necesariamente que sufrir un gran terremoto en su vida  sumado a truenos, relámpagos y llamaradas del infierno a su alrededor.

Un hombre puede arrepentirse enteramente por medio de la voz de la misericordia de Jesús. A otros acomete con el martillo grueso de la ira venidera; a algunos abre con la ganzúa de la gracia, y a otros con la palanca de hierro de la ley.  

Puede haber muchas formas de llegar allí, pero la pregunta es: ¿has llegado allí? ¿Te encuentras allí? Sucede con frecuencia que el Señor no está en la tempestad ni en el terremoto, sino la "brisa apacible y delicada."

Amados, permítanme decirles que no hay ningún grado ideal de "arrepentimiento" que sea necesario para la salvación. Ustedes saben que hay grados de fe, y sin embargo la mínima fe salva; también hay grados de arrepentimiento, y el mínimo arrepentimiento, si es sincero, salvará al alma.

La Biblia dice: "El que creyere será salvo"; y cuando dice eso, incluye el grado más pequeño de fe. También cuando dice: "Arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados," incluye al hombre que tiene el grado más bajo de arrepentimiento real. El arrepentimiento, además, no es nunca perfecto en ningún hombre en este estado mortal.

Nunca alcanzaremos la fe perfecta que esté enteramente libre de dudas; y nunca alcanzaremos el arrepentimiento que sea libre de alguna dureza de corazón. El más sincero arrepentido que conozcan se sentirá parcialmente no arrepentido del todo. Y es que el arrepentimiento es también un acto continuo durante toda la vida. Crecerá continuamente. Yo creo que un cristiano en su lecho de muerte se arrepentirá más amargamente de lo que jamás lo hizo. Arrepentirse es algo que ha de hacerse durante toda la vida. Pecar y arrepentirse, pecar y arrepentirse, resume la vida de un cristiano. Arrepentirse y creer en Jesús, arrepentirse y creer en Jesús, conforma la consumación de su felicidad.

Si, entonces, Dios te ha dado el mínimo arrepentimiento, y es un arrepentimiento sincero, alábalo por ello, y espera que ese arrepentimiento crezca más y más profundamente conforme sigas adelante.

Les he dado estas consideraciones, entonces, como inicio del tema. Y ahora ustedes preguntarán: ¿cuáles son los signos del verdadero "arrepentimiento" a los ojos de Dios?

1.       El arrepentimiento verdadero  viene acompañado de pena. Nadie se arrepiente jamás del pecado sin sentir algún tipo de tristeza a la vez. Puede ser más o menos intensa, de acuerdo a la manera en que Dios les llama, y a su previa manera de vida; pero debe haber alguna tristeza. No nos importa cuándo llega, pero en algún momento o en otro debe llegar, o no sería el arrepentimiento de un cristiano. ¿Que cristiano al recordar su pecado en contra del Señor no ha llorado amargamente?

2.       El arrepentimiento verdadero debe ser consistente y duradero. No podemos arrepentirnos a las 10:00 de la mañana y a las 12:00 estar peleando con el vecino. El verdadero arrepentimiento cambia las conductas pecaminosas y no tiene fecha de vencimiento.

3.       El arrepentimiento verdadero nos hace odiar el pecado y amar la voluntad de Dios. ¿Acaso podrías decir que estas arrepentido de tus pecados y aceptar el aborto? “Apartaos de mi todos los hacedores de iniquidad” podría ser podría ser lo que mejor refleje tu nueva mirada hacia el pecado, y “tu ley es mi delicia” lo que sientas en tu corazón por la Biblia.

4.       El arrepentimiento verdadero nos hace querer enmendar nuestro error. Como Zaqueo dijo: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” Cuando el arrepentimiento es verdadero, no basta con decir “perdóname” con tono de limosna, sino que hay un mover a enmendar el daño producido y aun un poco más. El buen árbol se conoce por los buenos frutos.

5.       El arrepentimiento verdadero no es apropósito del castigo. ¿Ustedes creen que se arrepentirían de sus pecados si no hubiese un castigo delante ustedes? ¿O se arrepienten porque saben que serán castigados para siempre si permanecieran en sus pecados? Supongan que les dijera que no existe el infierno; que, si quisieran, podrían blasfemar; y, si quisieran, podrían vivir sin Dios. Supongan que no hubiere recompensa para la virtud, y no hubiere castigo para el pecado, ¿cuál elegirían? No apartes tu rostro Señor.

6.       El arrepentimiento verdadero nos hace ver la cruz como el lugar donde “yo” debí haber estado. La Cruz nos hace ser profundamente agradecidos del sacrificio de Jesús y nos hace apreciar aun más el don de la salvación. Isaías 53:5 dice “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” y en Lucas 23:41 vemos “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo” Nunca sabremos de verdad cual debió haber sido el castigo de nuestros pecados, nunca viviremos la humillación, la soledad y dolor que eso significaría para nosotros.

7.       El arrepentimiento verdadero nos hace ver nuestro pecado con vergüenza: Porque aun nos resulta vergonzoso hablar de los hechos del pasado de nuestra vida, cuando caminábamos en tinieblas, antes de la luz admirable. Es como si quisiéramos arrancar ciertas paginas de nuestro álbum fotográfico que nos recuerdan otra vida, hoy tan lejana y perdida.

 

Bien, ahora, ¿qué dicen ustedes?

Si aun no has alcanzado el arrepentimiento que asegura tu salvación, debes saber que el arrepentimiento no es un acto mecánico, producto de tu fuerza de voluntad, es, por la gracia de Dios, creyendo, creyendo y pensando en Jesús. Si vieras el costado sangrante, la corona de espinas, las lágrimas de angustia; si tuvieras una visión de todo lo que Cristo sufrió, no tengo dudas que te volverías a Él en arrepentimiento.

Entonces, amado amigo, si quisieras tener "arrepentimiento", este es mi mejor consejo para ti: mira a Jesús. Y que el bendito Dador de todo "arrepentimiento para salvación" te guarde de los falsos arrepentimientos que he descrito, y te dé ese "arrepentimiento" que existe para vida.