martes, 4 de septiembre de 2012

ARREPENTIMIENTO PARA VIDA




"¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida! Hechos 11: 18.

 

Uno de los mayores obstáculos que haya tenido que superar jamás la religión cristiana, fue la idea de que la salvación (y Jesús) es solo para la gente buena que va a la iglesia.  En el comienzo esta idea provenía del mismo pueblo judío. Ellos creían que la salvación era exclusiva de ellos. Hoy en día son los habitantes del mundo quienes creen que para llegar al cielo se debe asistir a la iglesia. Pero la verdad es que el Señor no vino a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

Muchas personas se sienten lo suficiente buenas personas porque no han matado, ni robado, y a la vez no sienten que necesitan la salvación ni el arrepentimiento. Viven un estilo de vida que les acomoda. Creen que la vida cristiana es un sin numero de privaciones sin sentido impuesta más por los hombres que por Dios mismo. Si a eso le sumamos la hipocresía que ven en muchos “religiosos”, no sienten ninguna motivación a  atender el llamado al arrepentimiento que hace Jesus.

Bendigamos a Dios porque nosotros estamos libres de las ataduras que le impiden al mundo escuchar la voz del Señor y ver la verdadera condición de pecado en que vive. Bendigamos a Jesús porque el dio vista a nuestros ojos y nos ha permitido oír su voz.

Nuestro tema de hoy es “El Arrepentimiento Para Vida”.
 
Antes de comenzar, primero, consideraremos ciertos FALSOS ARREPENTIMIENTOS. Voy a comenzar haciendo esta observación: que espantarse bajo el sonido del Evangelio no es "arrepentimiento." Hay muchas personas que cuando oyen un fiel sermón evangélico, permanecen agitadas y conmovidas. Mediante un cierto poder que acompaña a la Palabra, Dios da testimonio de que se trata de Su propia Palabra, y provoca en aquellos que la oyen un cierto temblor involuntario, en otras oportunidades lágrimas o profundas depresiones espirituales. Muy similar a lo que sucedió con los muros de Jericó cuando cayeron al sonido de las bocinas. El espantarse ante la palabra de Dios es más prueba de su fuerza que del genuino arrepentimiento de quien la escucha.

Un ejemplo de esto, es la respuesta de Agripa ante la presentación de la conversión de Pablo. Agripa dijo: “Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano”. Cuantas personas (tal vez ahora piensas en algún amigo o familiar) les has predicado el evangelio y por poco son persuadidas de convertirse de sus caminos. No están del todo convencidos. Por poco están vivos, pero aun siguen muertos.

Con todo es posible que algunos se arrepientan de corazón, se humillen ante Dios, confiesen sus pecados, renuncien a sus pecados, cambien su estilo de vida, pero pasado un tiempo o quitada la tribulación que los hizo acercarse a Dios, vuelven a lo mismo, como el perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el chiquero. Como una dieta de noviembre que en marzo se olvida.

No se engañen, hermanos míos, en este punto; examínense para comprobar si andan en fe; pregúntense si tienen el "arrepentimiento para vida"; pues podrían andar humillados por un tiempo, y, sin embargo, no arrepentirse nunca delante de Dios. Si hasta Judas se arrepintió de haber traicionado a Jesús, pero eso no lo hizo salvo. Pueden ver lo que este hombre hizo. Él pecó, confesó su error, y devolvió el oro; sin embargo, después de eso, fue un réprobo. ¿Acaso no nos pone a temblar esto? Pueden ver cuán posible es ser una buena imitación de un autentico cristiano, que casi podríamos engañar a todo el mundo, menos a Dios.

Ahora hagamos algunas observaciones sobre EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO, y los signos mediante los cuales podremos discernir si contamos con ese "arrepentimiento" que es "para vida".

Antes que nada, permítanme corregir uno o dos errores que aquellos que están viniendo a Jesucristo cometen con frecuencia. Uno es que creen a menudo que deberían experimentar profundas, horribles y pavorosas manifestaciones de terror ante la ley y la idea del infierno antes de que se pueda decir que se arrepintieron. Algo así como desear haber venido a los pies de Jesús de lo más bajo para que su arrepentimiento tenga más fuerza y autenticidad.

El "arrepentimiento" es un odio al pecado; consiste en apartarse del pecado con la firme  determinación, en la fuerza de Dios, de abandonarlo. Es posible que un hombre se arrepienta sin que tenga necesariamente que sufrir un gran terremoto en su vida  sumado a truenos, relámpagos y llamaradas del infierno a su alrededor.

Un hombre puede arrepentirse enteramente por medio de la voz de la misericordia de Jesús. A otros acomete con el martillo grueso de la ira venidera; a algunos abre con la ganzúa de la gracia, y a otros con la palanca de hierro de la ley.  

Puede haber muchas formas de llegar allí, pero la pregunta es: ¿has llegado allí? ¿Te encuentras allí? Sucede con frecuencia que el Señor no está en la tempestad ni en el terremoto, sino la "brisa apacible y delicada."

Amados, permítanme decirles que no hay ningún grado ideal de "arrepentimiento" que sea necesario para la salvación. Ustedes saben que hay grados de fe, y sin embargo la mínima fe salva; también hay grados de arrepentimiento, y el mínimo arrepentimiento, si es sincero, salvará al alma.

La Biblia dice: "El que creyere será salvo"; y cuando dice eso, incluye el grado más pequeño de fe. También cuando dice: "Arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados," incluye al hombre que tiene el grado más bajo de arrepentimiento real. El arrepentimiento, además, no es nunca perfecto en ningún hombre en este estado mortal.

Nunca alcanzaremos la fe perfecta que esté enteramente libre de dudas; y nunca alcanzaremos el arrepentimiento que sea libre de alguna dureza de corazón. El más sincero arrepentido que conozcan se sentirá parcialmente no arrepentido del todo. Y es que el arrepentimiento es también un acto continuo durante toda la vida. Crecerá continuamente. Yo creo que un cristiano en su lecho de muerte se arrepentirá más amargamente de lo que jamás lo hizo. Arrepentirse es algo que ha de hacerse durante toda la vida. Pecar y arrepentirse, pecar y arrepentirse, resume la vida de un cristiano. Arrepentirse y creer en Jesús, arrepentirse y creer en Jesús, conforma la consumación de su felicidad.

Si, entonces, Dios te ha dado el mínimo arrepentimiento, y es un arrepentimiento sincero, alábalo por ello, y espera que ese arrepentimiento crezca más y más profundamente conforme sigas adelante.

Les he dado estas consideraciones, entonces, como inicio del tema. Y ahora ustedes preguntarán: ¿cuáles son los signos del verdadero "arrepentimiento" a los ojos de Dios?

1.       El arrepentimiento verdadero  viene acompañado de pena. Nadie se arrepiente jamás del pecado sin sentir algún tipo de tristeza a la vez. Puede ser más o menos intensa, de acuerdo a la manera en que Dios les llama, y a su previa manera de vida; pero debe haber alguna tristeza. No nos importa cuándo llega, pero en algún momento o en otro debe llegar, o no sería el arrepentimiento de un cristiano. ¿Que cristiano al recordar su pecado en contra del Señor no ha llorado amargamente?

2.       El arrepentimiento verdadero debe ser consistente y duradero. No podemos arrepentirnos a las 10:00 de la mañana y a las 12:00 estar peleando con el vecino. El verdadero arrepentimiento cambia las conductas pecaminosas y no tiene fecha de vencimiento.

3.       El arrepentimiento verdadero nos hace odiar el pecado y amar la voluntad de Dios. ¿Acaso podrías decir que estas arrepentido de tus pecados y aceptar el aborto? “Apartaos de mi todos los hacedores de iniquidad” podría ser podría ser lo que mejor refleje tu nueva mirada hacia el pecado, y “tu ley es mi delicia” lo que sientas en tu corazón por la Biblia.

4.       El arrepentimiento verdadero nos hace querer enmendar nuestro error. Como Zaqueo dijo: “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” Cuando el arrepentimiento es verdadero, no basta con decir “perdóname” con tono de limosna, sino que hay un mover a enmendar el daño producido y aun un poco más. El buen árbol se conoce por los buenos frutos.

5.       El arrepentimiento verdadero no es apropósito del castigo. ¿Ustedes creen que se arrepentirían de sus pecados si no hubiese un castigo delante ustedes? ¿O se arrepienten porque saben que serán castigados para siempre si permanecieran en sus pecados? Supongan que les dijera que no existe el infierno; que, si quisieran, podrían blasfemar; y, si quisieran, podrían vivir sin Dios. Supongan que no hubiere recompensa para la virtud, y no hubiere castigo para el pecado, ¿cuál elegirían? No apartes tu rostro Señor.

6.       El arrepentimiento verdadero nos hace ver la cruz como el lugar donde “yo” debí haber estado. La Cruz nos hace ser profundamente agradecidos del sacrificio de Jesús y nos hace apreciar aun más el don de la salvación. Isaías 53:5 dice “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” y en Lucas 23:41 vemos “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo” Nunca sabremos de verdad cual debió haber sido el castigo de nuestros pecados, nunca viviremos la humillación, la soledad y dolor que eso significaría para nosotros.

7.       El arrepentimiento verdadero nos hace ver nuestro pecado con vergüenza: Porque aun nos resulta vergonzoso hablar de los hechos del pasado de nuestra vida, cuando caminábamos en tinieblas, antes de la luz admirable. Es como si quisiéramos arrancar ciertas paginas de nuestro álbum fotográfico que nos recuerdan otra vida, hoy tan lejana y perdida.

 

Bien, ahora, ¿qué dicen ustedes?

Si aun no has alcanzado el arrepentimiento que asegura tu salvación, debes saber que el arrepentimiento no es un acto mecánico, producto de tu fuerza de voluntad, es, por la gracia de Dios, creyendo, creyendo y pensando en Jesús. Si vieras el costado sangrante, la corona de espinas, las lágrimas de angustia; si tuvieras una visión de todo lo que Cristo sufrió, no tengo dudas que te volverías a Él en arrepentimiento.

Entonces, amado amigo, si quisieras tener "arrepentimiento", este es mi mejor consejo para ti: mira a Jesús. Y que el bendito Dador de todo "arrepentimiento para salvación" te guarde de los falsos arrepentimientos que he descrito, y te dé ese "arrepentimiento" que existe para vida.

sábado, 25 de agosto de 2012

Conociendo la Voluntad de Dios


"Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes." --- Lucas 12:47 (RVA)

Recuerdo que en una oportunidad postulé a dos trabajos en forma simultanea y pasados los procesos de selección respectivos tuve que decidir entre aceptar uno u otro ya que para ambos había quedado seleccionado. Uno era para trabajar en un importante banco internacional con muchos beneficios (los grandes bancos tienen muchos beneficios para sus trabajadores), el otro era para trabajar en una pequeña compañía de entretención casi sin ningún beneficio.

Este versículo me trae a memoria este recuerdo porque en esa oportunidad mi decisión de optar por una u otra oferta de trabajo estuvo muy influenciada por las personas que me entrevistaron. Esto debido a que durante el proceso de entrevistas, el dueño de la pequeña compañía se hizo un tiempo para platicar conmigo y contarme personalmente su visión de la empresa. Eso marcó muchísimo mi visión del trabajo que he desarrollado en esa compañía hasta el día de hoy.

En la actualidad, son tantas las personas que no tienen la oportunidad de conocer para quien trabajan y menos la oportunidad de hablar con ellos acerca de su visión de la empresa y si los llegan a conocer, los dueños pocas veces comparten estos temas con sus empleados, más bien se enfocan en el aspecto económico del trabajo. Hoy en día (y probablemente en todas las áreas) las compañías de mueven principalmente por intereses económicos, dejando a un lado cualquier otro objetivo. Es como quitarle el alma a una persona.

Con ese ejemplo es entendible que muchos llamados cristianos no se comprometan de corazón con la obra del señor, no se preocupen en conocer su voluntad y no se estén preparando para hacerla. Muchos nunca han sido voluntarios en forma permanente en ninguna institución sin fines de lucro, no saben lo que es trabajar solo por la satisfacción de ayudar a otros. El llamado del Señor no es para entablar una relación económica. Pero sabemos que no podemos servir a Dios y las riquezas, por ello es que este estudio viene a ser de mucha ayuda para conocer que espera nuestro Señor de nosotros. Para ello nos haremos tres preguntas para entender mejor este versículo:

1.       ¿Conoces la voluntad del Señor?

2.       ¿Te estas preparando para cumplir su voluntad?

3.       ¿Estas haciendo su voluntad?

Antes de comenzar, debemos primeramente preguntarnos ¿cual es mi condición ante el Señor? ¿Soy verdaderamente su siervo? ¿Él es realmente mi Señor? Según el texto elegido leemos que dice: “aquel siervo”.

¿Cuantos de nosotros hemos trabajado para un señor que no conocemos? Ciertamente muchos peregrinos han preguntado a la luz resplandeciente ¿quién eres señor? No podemos comenzar ninguna obra para el Señor sino somos sus siervos y no conocemos su voluntad. Muy bien dijo Pablo cuando fue llamado, ¿Señor, que quieres que yo haga?

 

Volviendo a nuestras preguntas;

1.       La primera pregunta es ¿conoces la voluntad del Señor?: Esta pregunta nos lleva a otra ¿cuál es la voluntad del Señor? Me gusta lo que aparece en Romanos 12:2 “… para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” Esto no suena para nada algo gravoso, por el contrario suena a una voluntad grata, buena, aceptable. Recuerdo cuando en mi tiempo de novios con mi esposa viajaba grandes distancias para estar solo unas horas con mi amada, ambos vivíamos en dos extremos opuestos de Santiago. Mi corazón contaba con pasión los minutos para el encuentro. Creo que esos tiempos fueron muy importantes para establecer firmemente nuestra relación. Eso me lleva a pensar que la voluntad de Dios es algo que se descubre paulatinamente, en la medida que vamos siendo preparados para cumplirla. En la medida que vamos creciendo espiritualmente, vamos conociendo más y más su voluntad, nuestra vida de oración crece y lectura de la palabra nos va revelando poco a poco su voluntad. Comenzamos a ver las cosas como las ve él, comenzamos a amar lo que él ama y a aborrecer lo que él aborrece, comenzamos a conocerlo íntimamente. Desde el comienzo Dios nos ha revelado su voluntad y si lo pensamos bien, todos sabíamos gran parte de los diez mandamientos mucho antes de siquiera saber leer. Podríamos decir entonces, que todos conocemos suficiente de la voluntad de Dios para cumplirla.

 

2.       La segunda pregunta es ¿te estas preparando para cumplir su voluntad?: Según nuestro texto, los siervos del señor tenemos la obligación de prepararnos para cumplir su voluntad, pero al parecer no todos los cristianos han escuchado este llamado. Hablamos de llamado porque si vemos las escrituras encontraremos que muchos son los llamados y pocos los escogidos. Entendemos entonces que son pocos los cristianos que están haciendo la voluntad del Señor. Este llamado a cumplir la voluntad del Señor es para todo aquel que declara a Cristo como su Señor. Deberíamos sentirnos privilegiados de poder testificar a otros de nuestra fe a través de nuestras obras y forma de vida y a la vez profundamente temerosos de no estar a la altura del llamado. ¿Como seria si en este grupo de jóvenes cada uno de sus miembros se propusiera en su corazón prepararse para cumplir la voluntad de Dios? Al hablar de “prepararse” debemos considerar que la palabra se refiere a: apartarnos para ese fin y considerar lo que necesitaremos para cumplir la voluntad del Señor. Entonces la pregunta original se amplia a estas: ¿estas apartado para cumplir la voluntad de Dios? y ¿has considerado lo que se requiere para cumplir la voluntad de Dios?

 

3.       La tercera pregunta es ¿estas haciendo su voluntad?: Pablo en su segunda carta a los corintios les dice: “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (2 Cor. 13:5) Pablo le pide a la congregación  que investigue con diligencia y cuidado su forma de vivir y que pongan a prueba su fe. No hablamos de vivir una vida sin pecado, todos nosotros pecamos diariamente, hablamos de vivir una vida  de santidad, apartados del pecado. Probablemente el hacer la voluntad del Señor sea una de las mayores evidencias de la verdadera conversión de un pecador. El apóstol Santiago dice que seamos hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores. Esta pregunta debe movernos a todos nosotros a examinarnos detenidamente en nuestra forma de vivir, debemos observar nuestros frutos, ya que ellos serán el testimonio de nuestra conversión y de que verdaderamente hemos aceptado a Jesús como nuestro Señor. Así nuestra obediencia sea a todos notoria y seamos obreros aprobados, dignos de nuestro salario y comprobemos cuan buena y agradable es hacer la voluntad de Dios.

Al ver la vida del apóstol Pedro vemos un hermoso ejemplo del cambio que sufrió su carácter luego de conocer al Señor. No hablamos de los poco más de tres años que caminaron juntos en la tierra, hablamos de lo que sucedió en él luego de la resurrección de Jesús. En el evangelio de Juan, capitulo 21 leemos que el Señor le preguntó tres veces: Pedro ¿me amas? La respuesta de Pedro fue: Señor, tú lo sabes todo.

Hacer la voluntad de Dios no es a fuerza o bajo amenazas, por el contrario, esta se debe hacer por amor, en entrega,  sabiendo que ya no nos pertenecemos a nosotros, sino le pertenecemos al único que ha pagado el precio por nuestros pecados.

“De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras” Juan 21:18
 
Por Andrés Contardo

jueves, 16 de agosto de 2012

¿Qué es predicar el Evangelio?


"Porque si anuncio el evangelio, no tengo de qué jactarme, porque me es impuesta necesidad; pues ¡ay de mí si no anuncio el evangelio!" --- 1 Corintios 9:16 (RVA)

Pablo tenia un profundo e ineludible llamado a predicar el Evangelio. Si examinamos su vida vemos como este apóstol respondió a este llamado de una manera notable. Desde el mismo instante que supo que debía ir lejos a los gentiles y anunciar esta verdad (Hechos 22:21), puso todo su corazón, fuerza y voluntad en esta tarea.

En la primera carta a los Corintios, Pablo nos muestra la naturaleza de su llamado: "Porque si anuncio el evangelio, no tengo de qué jactarme, porque me es impuesta necesidad; pues ¡ay de mí si no anuncio el evangelio!" --- 1 Corintios 9:16 (RVA)

Creo profundamente que estas palabras son aplicables a muchos cristianos en nuestros días; a todos aquellos que tienen un llamado especial, que son guiados por el Espíritu Santo a ocupar la función de ministros del Evangelio. Tal vez en tu interior has tenido esa necesidad de predicar el evangelio en algún momento y no has sabido como hacerlo. Entonces, este estudio te puede servir de gran ayuda.

Primeramente respondamos la siguiente pregunta; ¿Qué es predicar el Evangelio?

Probablemente a esta pregunta pueden haber muchas respuestas, y de seguro no encontraremos una respuesta lo suficientemente amplia que nos deje conforme a todos, por lo que en este estudio y con la ayuda de Dios propondremos tres respuestas.

1.         ¿Qué es predicar el Evangelio?  La primera respuesta que daremos a la pregunta es ésta: Predicar el Evangelio es exponer cada doctrina (cada enseñanza)  contenida en la Palabra de Dios, y dar a cada verdad su propia importancia. La palabra de Dios no es una sola doctrina (una sola creencia), si solo decimos “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”, estaremos diciendo una verdad, pero la Palabra de Dios también dice “Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará”. No puede afirmarse que un hombre predica el Evangelio completo de Dios, si hace a un lado, a sabiendas e intencionalmente, una sola verdad de nuestro bendito Dios. ¿Podemos hablar de la condenación y hacer a un lado la salvación? Ciertamente no podemos. Sabemos que toda, toda, toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Cada uno de nosotros, que tenemos el llamado de ir por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, debe buscar predicar toda la verdad. Sé que puede resultar imposible tratar de decir toda la verdad ya que necesitaríamos toda la eternidad para conocerla, pero podemos alcanzar una estrella del firmamento a la vez sin evitar alguna enseñanza que pueda resultar incomoda. El verdadero Evangelio no es libre de calorías. Entonces, sobre cualquier cosa que deba predicarse -llámenla con el nombre que quieran-, la norma del verdadero cristiano es la Biblia, toda la Biblia y nada más que la Biblia.





2.         ¿Qué es predicar el Evangelio?: La segunda respuesta que daremos a esta pregunta es exaltar a Jesucristo. Tal vez ésta sea la mejor respuesta que podamos ofrecer. Muchos cristianos enfrentados a dar consuelo a algún pecador convencido le dicen cosas como: “debes leer la Biblia” o “debes orar” o “debes ir a la iglesia” y que son todas estas cosas sino obras, obras, obras. En vez de decirles “por gracia sois salvos por medio de la fe en Jesucristo”. No estamos hablando de menospreciar la oración o leer la Biblia y menos aun de ir a la iglesia, pero la Palabra de Dios no dice en ninguna parte “ora y serás salvo” o “lee la Biblia y serás salvo” y menos aun “ve al templo y serás salvo”, en cambio dice que el que cree en Jesús, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado. Predicar que solo la fe en Cristo salvará al hombre de la ira de Dios es predicar la verdad del Evangelio. Ahora bien, esta puede ser la parte más difícil de predicar el Evangelio de Dios. Tenemos tan profundo en nuestro cerebro el concepto de la recompensa por nuestro trabajo que nos resulta casi imposible creer que tenemos completa justificación de nuestros pecados por medio de la fe, y si llegamos a creerlo, luego nos cuesta muchísimo explicarlo a otras personas. Sin embargo debemos entender que nuestra labor es exaltar a Jesucristo y su muerte expiatoria en el Calvario por los pecados de la humanidad y como ello nos libró a nosotros de la condenación eterna. Debemos en pocas palabras ser capaces de anunciar ¡Miradlo a él, y sed salvos, todos los pueblos de la tierra!, lo demás es trabajo del Espíritu Santo.



3.       ¿Qué es predicar el Evangelio?: La tercera respuesta que daremos a esta pregunta es predicar a la gente. Predicar el Evangelio no consiste en hablar sobre lo que el Evangelio es, sino en predicarlo al corazón, no por medio de tu propio poder, sino bajo la influencia del Espíritu Santo. No es predicar como si nosotros viviéramos en las nubes tocando un arpa, sino hablar de hombre a hombre y derramar nuestro corazón en el corazón del compañero. Esto creemos es predicar el Evangelio. Predicar el Evangelio es proclamar con sonidos de trompeta y un corazón ardiente las inescrutables riquezas de Cristo Jesús, para que los hombres puedan oír, y entendiendo, puedan volverse a Dios con todo su corazón. Esto es predicar el Evangelio.

Otros puntos interesantes de analizar es lo que Pablo dice respecto de que no le es permitido jactarse de predicar el evangelio y la obligación que sentía de hacerlo.

En lo referente a jactarse de anunciar el evangelio. Hay una maleza que puede crecer en cualquier parte, y esa maleza se llama ORGULLO. El orgullo puede crecer tanto en una roca como en la tierra y puede haber orgullo en el corazón de un lustrabotas como en el del gerente de una compañía. Y ciertamente puede crecer orgullo en el corazón de un ministro de la Palabra. La tentación al orgullo puede ser una de las más sutiles que debe enfrentar permanentemente el hombre de Dios, pero Pablo sabia muy bien de este peligro y también sabia que todo don perfecto viene de Dios por cuanto dice “no tengo de que jactarme”. Una cosa que nunca debemos olvidar son nuestras propias imperfecciones y debilidades y un verdadero cristiano debe ser aun mas consientes de ellas. Sabemos que en nuestra debilidad el poder de Dios se perfecciona, por lo que (aunque estemos firmes) nunca debemos dejar de orar en todo momento para cuidarnos de no caer. De gracias al Señor y bendiga su nombre por todo lo que él en su infinita sabiduría le ha dado.

En lo referente a la obligación que Pablo sentía de anunciar el evangelio. En el caso de Pablo sabemos la forma en que personalmente fue llamado por el Señor Jesucristo a predicar el evangelio. Con ese llamado ¿alguien podría negarse?, ¿existe en la tierra poder que pueda cerrar la boca de un hombre llamado por Dios a predicar su evangelio? No lo creemos. Un hombre que tiene en su corazón el fuego del Espíritu Santo y ha sido llamado a predicar, no puede dejar de hacerlo. Será como un fuego que llene su corazón y necesite sacar hacia afuera desesperadamente.

El hombre que ha sido guiado por el cielo no puede ser detenido por nadie. Ha sido tocado por Dios y nadie le impedirá predicar. Volará como las águilas y nadie podrá encadenarlo a la tierra. Hablará con la voz de un serafín y nadie podrá cerrar su boca. Dirá ¿No es su palabra como un fuego dentro de mí? ¿Debo de callar cuando Dios ha colocado su Palabra en mí? Y cuando un hombre habla de conformidad con lo que el Espíritu le da a hablar, siente un gozo tan grande; y cuando termina desea volver a su trabajo de nuevo y ansía estar predicando nuevamente.

Creemos que los jóvenes cristianos que predican la Palabra de Dios una vez a la semana (y probablemente el domingo en la iglesia), no han escuchado cuando el Señor dijo “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”, si fuera así, probablemente seria impulsado permanentemente a predicar y sentiría en lo más profundo de su corazón este llamado.

En mi caso ¡hay de mí si no lo hago!

lunes, 13 de agosto de 2012

Jesús nunca Menospreció a otros


Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles.” (1 Corintios 1:26)

Jesús nunca menospreció a otros, y eso le dio la habilidad de verlos como personas. No fueron usuarios, consumidores o clientes. Eran personas con necesidad de relacionarse con Él, no con una religión de haz esto y no hagas aquello.

Una vez que entendemos nuestra identidad en Cristo, vamos a comenzar a ver a las personas de la misma manera. Veremos que son seres eternos, creados a la imagen de Dios. Ya no utilizaremos sus circunstancias o sus pecados para definir quienes son; veremos quienes son a través de los ojos de Jesús.

Esta perspectiva, tan diferente de nuestras tendencias naturales, hizo surgir lo mejor en las personas que se encontraron con Jesús. El vio su verdadero valor, y como resultado, ellos conocieron su verdadero valor.

Considera:

  • Jesús vio a una mujer que no pecaría más cuando otros vieron a una mujer atrapada en adulterio.
  • Jesús vio a un hombre capaz de ver cuando los otros vieron a un hombre ciego.
  • Jesús vio a un hombre que levantaba su cama y caminaba cuando otros vieron a un lisiado.
  • Jesús vio un corazón dolido cuando otros vieron a un pequeño hombre llamado Zaqueo.
  • Jesús vio a un discípulo cuando otros vieron a un cobrador de impuestos llamado Mateo.
  • Jesús vio a una mujer con voluntad de sacrificio cuando otros vieron perfume desperdiciado.
  • Jesús vio una roca estable para edificar la Iglesia cuando otros vieron a un discípulo impetuoso e impulsivo llamado Pedro.
  • Jesús vio hombres que no sabían lo que hacían cuando otros vieron hombres malos clavando clavos en la cruz.

Nuestro objetivo es dejar a ver a otros desde nuestro limitado punto de vista y comenzar a verlos de la manera que Dios los ve, alentando lo mejor en los otros, llevándolos a aquel que desea más que nada en el mundo lo que es mejor para ellos – Cristo el Señor (Lucas 2:8-10)

jueves, 2 de agosto de 2012

Las Grandezas de La Biblia


“Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña” Oseas 8:12 RV
No es menor prueba de su amor y misericordia que El Creador del Universo escribiera su voluntad en un libro llamado La Biblia. Perfectamente podría haber mirado a otro lado y seguir su vida sin ocuparse del hombre y su permanente desobediencia, pero en vez de ello, escribió con generosidad y bondad este libro.
¿Y que es La Biblia? No es acaso la voluntad de Dios. 
Pero parece que Efraín, absorto en si mismo, considera que la voluntad de Dios es poca cosa. Algo indigno de llamar su atención. Y si todos subiéramos al monte más alto de la tierra, ¿hallaríamos algo más grandioso que este libro? ciertamente que NO. Pero aun así  dice Dios “mis palabras les fueron cosa ajena”.
Cuantos “cristianos” tienen por poco La Biblia, que no le dedican tiempo a su lectura. Como si quisieran con ese acto escapar de la soberanía de Dios, y la verdad es que no existe una sola persona sobre la cual no se posen los ojos de Dios. Nuestros actos más secretos les son conocidos. Cualquier cosa que hagamos (y que no hagamos también), que soportemos o suframos, todo, todo es conocido por Dios. Y en este mismo momento sus ojos están sobre ti y casi mi corazón alcanza a ver una sonrisa en su rostro. ¿Por qué? Porque estas  haciendo su bendita voluntad, estudiando su palabra.
Cuan grande es la misericordia de Dios, que mil veces (solo el día de hoy) tendría todo el derecho de hacer juicio y justicia ahora mismo y terminar con la maldad de una vez. Pero Dios no es hombre para no cumplir su palabra ¿verdad?, y no puede negarse a si mismo.  Él se mantiene fiel a sus promesas,  y que hace la mayoría de los “cristianos” con estas promesas, son “tenidas por cosa extraña”.
Y a pesar de todo, Dios sigue interesado en el hombre, por cuanto dice “Les escribí las grandezas de mi ley”, y prueba de ello es: ¿no fue acaso Dios mismo quien se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres?, pero para muchos, eso también es “una cosa extraña”.
Sobre este bendito libro es que trata este estudio, pero ciertamente no alcanzaremos a dimensionar su grandeza en este tiempo. Necesitaríamos toda la eternidad para ello.
Tres cosas interesantes vamos a revisar y las tres se encuentran en el pasaje que hemos escogido: Su autor “Le Escribí”. Sus temas “Las grandezas de la Ley de Dios”. Nuestro tratamiento “fueron tenidas por la mayoría de los hombres por cosa extraña”:
1.       Su autor, “Le Escribí”: El texto dice que fue Dios mismo quien lo hizo. Al leerla vemos todos esos libros compilados, del Genesis al Apocalipsis, escritos por personas que no todas se conocieron entre si, personas de diferentes clases sociales, nacionalidades, en un periodo de mas de mil años. Todos hablando de un solo tema: El plan de Dios para el hombre. ¿Podemos adjudicarle a alguno de los autores la paternidad de La Biblia? Ciertamente no podemos. ¿Hay algún otro libro que se le compare en belleza, sabiduría, diversidad, unidad y poder? no, no lo hay, ¿hay algún libro que haya cambiado el corazón de más personas en la historia del hombre? tampoco lo hay, ¿hay algún libro más atacado que y produzca más divisiones? ninguno. Ni todos los poetas del mundo juntos podrían igualar la belleza de los Salmos ¿verdad?. ¿Es posible que el intelecto humano fuera capaz de inventar tan nobles conceptos como: el amor, el perdón, la redención, la vida eterna, la creación del universo, Dios, Jesús, Espíritu Santo? Si alguien dice ser cristiano, entiende que La Biblia no necesita ser defendida con argumentos de sabiduría humana. Muchos han tratado de destruir este libro y solo se han tropezado con sus pobres argumentos. Pero tal vez el mayor peligro que enfrentan las escrituras no sean sus enemigos, sino los  mismos “cristianos” que no la leen y que predican “el evangelio según YO”.
2.       Sus temas, “Las grandezas de la Ley de Dios”: La Biblia solo habla de grandes cosas y cosas grandiosas. No hay nada en La Biblia que no sea importante, cada versículo contiene una riqueza reservada solo para algunos. Algunas personas creen que no importa la doctrina que uno crea, mientras ame a Dios, es suficiente para ser “buen cristiano”, eso no es lo que enseña La Biblia. Otras personas creen que todos los “caminos” llevan al cielo, eso tampoco lo enseña La Biblia. Nunca menosprecie el valor de La Palabra de Dios y las cosas grandiosas que en ella puede encontrar. Nunca diga “ese versículo no están importante”. Si está escrito ¡es importante¡
3.       Nuestro tratamiento, “fueron tenidas por la mayoría de los hombres por cosa extraña”: ¿Qué es una cosa extraña?, algo ajeno. Para muchas personas, La Palabra de Dios es “algo ajeno” a sus vidas. Cuanta gente sabe más de futbol o farándula que de La Biblia, ¿por qué?, porque es algo ajeno a su mundo. Pero, ¿podríamos culpar al “mundo” por su falta de interés en La Palabra de Dios?, ciertamente no podemos, pero ¿que podemos decir de los llamados “cristianos” que no la leen? Cuanta gente vive una triste vida sin nunca haber probado de verdad este sustancioso alimento. Acaso ¿no está escrito que: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios? Ciertamente es mejor considerarse un completo ignorante en La Palabra de Dios que auto convencerse que ya sabemos suficiente.

¿Amas de verdad La Biblia? o no encuentras nada interesante en ella para ti. ¿Sabes por qué pasa eso?, porqué los ciegos no pueden ver. Pero, si por el contrario, al leer La Biblia logras ver su belleza y poder, es porque tus ojos han sido abiertos.
Hermanos, no menosprecien este tesoro, léanla, escudríñenla, venga a ella.
Tal vez este estudio ha dejado al descubierto un gran pecado. Y si producto de ello ha venido arrepentimiento a tu corazón, ¡Gloria a Dios por ello!

viernes, 27 de julio de 2012

Jesús: Nuestra Salvación


"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte." Romanos 8:1-2

No importa lo que hayas hecho, en Cristo no hay condenación. Él se sienta a la diestra del Padre, no como un acusador, sino como un defensor dispuesto a dar su vida por ti, pero debes ser su discípulo.

Dios comenzó el trabajo para traerte de vuelta a su presencia mucho antes de que tú nacieras. Dios sabe que no tienes la fuerza para hacer el viaje a casa por tu propia cuenta, así que mientras "éramos débiles" Cristo murió por ti. (Romanos 5:6)

Jesús nos pide que "aprendamos misericordia y no sacrificios" (Mateo 9:13). Su objetivo es traerte de vuelta a la intimidad con el Padre, pero debes esforzarte en aprender de él por medio de La Palabra de Dios, así que no te esfuerces en "saltar por aros de fuego" para demostrar que eres digno o para ganar la gracia de Dios. Solo a través de Jesus puedes hacerlo. "Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6)

Imagínate a Jesús diciendo: "Estas cosas que ofreces hacer y las promesas que deseas hacer a cambio de tu perdón, son sólo ofrendas que te ayudarán a deshacerte de tu culpabilidad, pero seguirás esclavo del pecado. Prefiero darte el perdón y la gracia como un regalo !acepta a mi hijo como ese regalo!; Misericordia quiero y no estos sacrificios que te hacen poner tu esperanza de perdón en un lugar equivocado creyendo que así te amaría más. ¡Nunca he dejado de amarte!"

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" Juan 3:16

"Además, no puedes lavar todas las manchas. Así pues, deja que lo haga por ti. Mi sangre será el blanqueador para lavarte blanco como la nieve, y mi Espíritu empezará a vivir directamente en tu corazón."

Ahora envueltos en Cristo, no encontramos ninguna condena y somos capaces de acercarnos "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro." Hebreos 4:16.

Cuando sientes condenación que viene hacia ti como un torrente furioso, párate (y permanece) sobre la Roca, quien dijo: "Ni yo te condeno; vete, y no peques más “Juan 8:11b.

jueves, 26 de julio de 2012

Jesús Adrian Romero-Vuelve a Llamar -Tiene tu Color

Redescubriendo la identidad de Jesús






“Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo.” Marcos 8:29 RV

Jesús no es lo que tú piensas.
Hasta esta declaración de Pedro, los discípulos no habían captado la verdadera identidad de quien era este Jesus de Nazaret, tampoco habían entendido bien cual era su misión en la tierra.
En los días en que Jesus caminó en la tierra, muchos judíos tenían un concepto equivocado acerca del Mesías. Ellos esperaban un Mesías guerrero que liberaría a su pueblo del yugo romano. Entonces aparece este Jesus de Nazaret que no calza en ese perfil. El señor lo sabía, por eso les pregunto: ¿quién decís que soy?
Él sabia que tener una idea distorsionada de su identidad y propósito traería consigo una idea errónea del ser discípulo.
En el primer relato de el capitulo 8 de Marcos, vemos como el Señor alimenta a 5 mil hombres en el desierto con unos cuantos panes y peces, luego el Señor advierte a sus discípulos  de “cuidarse de la levadura de los fariseos” (Marco 8:15), mas estos entendieron mal y comenzaron a discutir de pan.
“Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Qué discutís, porque no tenéis pan? ¿No entendéis ni comprendéis? ¿Aún tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no recordáis?” Marco 8:17-18 RV
Aquí parece ser, que el Señor comienza a confrontarlos con su forma poco espiritual de ver las cosas. Luego el relato continúa con la sanación en dos etapas de un hombre ciego.
Primero el hombre ciego dice ver: “hombres como arboles” (Marco 8:24), luego el señor vuelve a tocar los ojos del hombre ciego  y la biblia dice que “fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos” (Marco 8:25). En otras versiones de la Biblia dice: “y el hombre miró con atención y quedó sano. Y a todo lo veía claramente” Marco 8:25b DHH
En un sentido, vemos en Marco 8:29 que los discípulos por primera vez en su discipulado ven a Jesús como El Mesías. Es muy probable que hasta antes de eso, solo lo consideraran como un maestro, un rabí o un profeta. Pero, en sus mentes, algo no calzaba con su idea de Mesías y eso les traía conflictos internos.
“¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino disensión” Lucas 12:51
Cuando responden: “Tú eres el Cristo”, los discípulos declaran lo que había en su corazón, pero esto aun no era suficiente para entender todo el propósito de Dios.
Siguiendo el relato en el versículo 31 vemos un giro en lo que Jesus comenzó a predicar:
“Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer mucho, y ser desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días” Marcos 8:31
Hasta antes de este momento, Jesús principalmente habló del Reino de los Dios, pero en este punto comenzó a declarar claramente quien era en realidad y cual era el propósito de su venida.
Con este giro, Jesús quería dejar dos cosas en claro:

1.       Él era diferente de lo que los judíos esperaban.

2.       Él venia con una misión diferente de la que ellos pensaban.

Aun en el día de hoy, muchas personas tienen ideas erróneas de Jesus y el propósito de su muerte. Muchos se acercan a la iglesia buscando un salvador (pero de las deudas), otros lo ven como maestro (de la prosperidad), otros lo ven como príncipe (de la caridad) o salvador (de los pobres). Son pocos los que los buscan para que los libere de las cadenas del pecado
Hay montones de religiones (e iglesias cristianas también) que predican a estos cristos y no a Jesús crucificado.
Probablemente lo más impactante para los discípulos fue escuchar “que le era necesario morir”. Nada en todo el tiempo junto a Jesus los preparó para escuchar esas palabras. Podemos ver el golpe que esa declaración provocó en Pedro:
“Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reconvenirle (reprenderle). Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres” Marcos 8: 31-32.
Al parecer nadie escucho que juntamente con morir, Jesus iba a resucitar al tercer día. Era entendible que costara creer que “El Cristo” pudiera morir y mas aun de la forma en que Jesus lo describió.
¿Has logrado entender de verdad cual es el costo de seguir a Jesús?

La Palabra de Dios dice claramente que la salvación no es por obra, sino por gracia, pero ¿que dice acerca de seguir a Jesus?
“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará” Marcos 8:34-35

Alguna vez te has preguntado, porqué el Señor Jesús dijo: “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” Mateo 7:14.
A la luz de lo aprendido en este estudio vemos a que se refería.

Y vosotros, ¿quién decís que es Jesús?

Por Andres Contardo N.

miércoles, 25 de julio de 2012

La base del discernimiento

" Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta"
Hebreos 4:12-13

Puesto que el discernimiento espiritual es la capacidad de ver la vida desde la perspectiva de Dios, es necesario que sepamos cómo piensa y actúa. La Biblia es la revelación inmutable e infalible de sí mismo. Sin embargo, Dios no nos da simplemente una lista de verdades acerca de su carácter y de sus caminos. En cada página de la Biblia, Dios revela quién es Él y cómo trabaja.

Aunque la Biblia es antigua, no es anticuada. Es un libro vivo y renovador que le habla directamente a usted. Sus historias pueden haber tenido lugar hace siglos, pero sus principios y aplicaciones tienen vigencia y relevancia. Es nuestro manual de aprendizaje de cómo vivir, en el cual se encuentra la guía para tomar decisiones.

La Sagrada Escritura es activa y penetrante; sus palabras no son letra muerta en un papel. Ellas penetran nuestros corazones y juzgan nuestros pensamientos y motivaciones. Esta cualidad condenatoria es la razón por la que a algunas personas no les gusta leer la Biblia. Pero el discernimiento es esencial si no queremos seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez. Algunos cristianos viven a un nivel superficial, sin comprender nunca por qué reaccionan a situaciones de la manera que lo hacen. Pero si abordamos la Palabra de Dios con un espíritu abierto, ella arrojará luz sobre nuestros motivos ocultos, y revelará pecados ignorados.
El discernimiento espiritual implica ver no solo nuestras circunstancias, sino también vernos a nosotros mismos desde la perspectiva de Dios. ¿Ha aprendido usted a aceptar la espada penetrante de la Biblia? Recuerde que la Palabra de Dios corta solamente para poder curar.

martes, 24 de julio de 2012

El discernimiento espiritual

"Hijo mío, si recibieres mis palabras,
Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinares tu corazón a la prudencia,
Si clamares a la inteligencia,
Y a la prudencia dieres tu voz;
Si como a la plata la buscares,
Y la escudriñares como a tesoros,
Entonces entenderás el temor de Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios.
  Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia"
Proverbios 2:1-6
En algún momento, todos nos hemos sentido confundidos, indecisos o desorientados. Podemos vivir victoriosa y confiadamente solo cuando tenemos la capacidad de ver la vida desde la perspectiva de Dios. Necesitamos su ayuda para poder distinguir entre el bien y el mal, lo bueno y lo mejor, y la verdad y el error.

Cada día tomamos muchas decisiones, algunas triviales y otras importantes. El Señor no quiere que nos formemos juicios basándonos en simples apariencias o en el limitado razonamiento humano. Dios desea que veamos la realidad de cada situación tal como Él la ve. También podemos confiarle al Señor nuestras relaciones. Puesto que Él conoce el corazón de cada persona, la única manera que tenemos de relacionarnos sabiamente con otros es siendo sensibles a la dirección del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Aunque Dios da a cada uno de sus hijos la capacidad de tener discernimiento espiritual, muchos cristianos ignoran esto. Se mueven a ciegas por la vida haciendo lo mejor que pueden, pero no utilizan esta maravillosa ayuda. Otros no creen que la necesitan. Toman decisiones de acuerdo con su propio saber y entender, sin pensar para nada en el Señor. A menos que cooperemos con Dios en cuanto al desarrollo de su maravilloso regalo del discernimiento, éste se mantendrá inactivo en nosotros.
El discernimiento comienza con una actitud dócil y humilde. Si usted ha estado manejando sus decisiones, situaciones y relaciones usando su propio razonamiento, arrepiéntase de esto ante Dios; pídale su perspectiva, y busque dirección en su Palabra.

lunes, 23 de julio de 2012

La amistad: Ayuda para la santidad



"Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer"
Juan 15: 12-15
 

Cuando Dios creó todo, solo una cosa no tuvo su aprobación. Miró a Adán, quien era el único ser en su clase, y dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). El Señor creó a las personas para que tuvieran compañerismo emocional, mental y físico, de modo que pudieran compartir su ser más íntimo unas con otras.

Jesús explicó esto a sus discípulos, diciéndoles que debían amarse unos a otros tal como Él los había amado. En una amistad que honra a Dios, dos personas se edifican mutuamente y se animan una a otra a tener un carácter como el de Cristo. Sin embargo, muchas no logran entablar y mantener relaciones que estimulen su fe (Pr 27.17). Lo que hacen es hablar trivialidades propias de simples conocidos: el clima y los asuntos mundiales. Lamentablemente, también los creyentes rehúyen la conversación profunda en cuanto al pecado, la conducta transparente y la vida de acuerdo con los parámetros bíblicos, que servirían para enriquecer su fe.

Las relaciones sólidas comienzan cuando deciden arriesgar su orgullo y su comodidad para amar de la manera que lo hace el Señor Jesús. Reconocen que los amigos deben motivarse unos a otros para tener más santidad. En la amistad que hay confianza y humildad, dos personas se confiesan sus faltas, se amonestan gentilmente y comparten sus cargas.
Las murallas que levantamos para mantener alejadas a las personas, también las usamos para apartar a Dios de nuestros asuntos. En la medida que aprendemos a compartir con franqueza nuestros asuntos con un hermano en Cristo, desarrollamos la capacidad de ser más sinceros con Dios.

domingo, 22 de julio de 2012

La necesidad de los amigos

"Procura venir pronto a verme, porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia.
Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio" 2 Timoteo 4:9-11

La independencia es una cualidad muy apreciada en nuestra cultura, pero bíblicamente no es una buena meta. En ninguna parte de la Biblia encontrará usted la cita errónea: “Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos”. El mismo hecho de que el Señor constituyó a la iglesia —una comunidad de creyentes— debe decirnos que Él no creó a las personas para que vivan aisladas.

Cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo, el Espíritu Santo mora en nosotros para que podamos tener una relación gozosa con el Señor y compañerismo unos con otros. En el plan de Dios, una amistad bíblica, estrecha y fiel entre dos creyentes sirve para edificarlos mutuamente a semejanza de Cristo. Miremos a cualquiera de los santos de las Sagrada Escrituras, y encontraremos evidencias de la dependencia de un buen amigo que le sirvió de apoyo. Pablo, en particular, hablaba con toda confianza y a menudo de sus queridos amigos, y animaba a otros a tener también buenas amistades (2 Ti 2.22).

Es interesante el hecho de que nuestra cultura parece dirigirse en la dirección contraria. Cuando más se aleja nuestra nación de Dios, más generalizada se vuelve nuestra actitud de autosuficiencia. Los vecinos se tratan entre sí con desconfianza, y esa actitud también ha invadido a la iglesia. Nos hemos vuelto renuentes en dar a otros, lo que, a su vez, nos hace renuentes a recibir.
La Biblia nos dice que nos amenos unos a otros, que compartamos las cargas de nuestros hermanos, y que nos confesemos nuestras ofensas mutuamente (Jn 13.34; Gá 6.2; Stg 5.16). Así es como los miembros de la iglesia pueden estimularse unos a otros para ser más semejantes a Cristo.

jueves, 19 de julio de 2012

Redescubriendo el poder de las Escrituras

“y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” 2 Timoteo 3:15 RV
Solamente a través de las Escrituras podemos ser salvos, nadie más tiene ese poder.

En la actualidad los cristianos hemos reducido el evangelio a unas cuantas leyes espirituales. Le preguntamos a alguien si quiere ser salvo, le hacemos la confesión de fe y creemos que eso es suficiente.
Claramente, predicamos un evangelio que no conocemos y a un dios que no es el de la Biblia. Creemos que tenemos la verdad y nos enorgullecemos de ello.

“Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová” Jeremías 9:24 RV

Hemos aprendido muy bien como parecer cristianos; decimos hermano, amen y aleluya, conocemos las canciones, asistimos a la iglesia. Tenemos apariencia de piedad (fe) Conocemos de memoria un sinfín de versículos y citas bíblicas, pero muchos de los jóvenes que asisten a esta iglesia NO conocen al Dios que adoran.
Yo mismo aun no me jacto de ello.

Muchos creen en la inspiración divina de la Biblia, pero no creen en su poder y suficiencia. No creen, porque NUNCA han visto ese poder obrar en sus vidas. Conocen historias de su poder, pero nunca lo han experimentado realmente. Para muchos de ellos es un cuento, una fabula. Hoy se estudia en forma liviana la Palabra de Dios, NO hay temor.

Creemos en un dios domesticado, sin poder, un dios para el hombre.

¿Para quién fue creado el hombre?

Debido a que no se estudia correctamente la Biblia, la vida de los cristianos carece de: Poder, Autoridad, Dominio, Potestad, Supremacía, Señorío, Fuerza, Vigor y Energía.
Necesitamos volver al PODEROSO Evangelio de Jesucristo.

“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” Romanos 1:16 RV

El evangelio de la cruz es poder de Dios (1 Corintios 1:18) para los que creen, para los que tienen fe, para los que se salvan.

Poder: Facultad que alguien da a otra persona para que en lugar suyo y representándole pueda ejecutar una cosa.

Claramente este no parece ser el evangelio que la mayoría de los cristianos vive y predica ¿verdad? ¿Por qué?
Porque no hay conocimiento de la Verdad.
La gente estudia sin fe la palabra, y no cree porque no ha visto su poder. No conocen a Dios. Se han creado un dios personal, un Jesús conforme a sus semejanzas.

“Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí” Éxodo 20: 2-3

Y si no hay conocimiento del poder de Dios, tampoco hay temor de Dios. Muchos viven una vida cristiana sin temor, sin creer en la Palabra.

“Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” 1 Corintios 2 3-5 RV

Debemos volver a estudiar la palabra con mucho temor y temblor, sabiendo que daremos cuentas delante de Dios de lo que hicimos con su palabra porque esa es su voluntad.

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” 2 Timoteo 4: 1-2 RV

Sabemos que angosto es el camino que lleva a la vida y son pocos los que lo hallan.

miércoles, 18 de julio de 2012

Cómo volver al buen camino

"Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén" 2 Pedro 3 17-18
No importa qué tan apartado haya estado usted de Dios, siempre será recibido con los brazos abiertos por Él. Esa es la enseñanza de la parábola del Señor Jesús sobre el hijo pródigo —el joven insensato que siguió el camino del placer que lo llevó a la ruina, y que luego volvió a su padre y encontró redención (Lc 5.11-32). Es posible que a usted no le haya llegado la ruina todavía, pero sabe que su corazón se ha enfriado a las cosas de Dios. Cualquiera que sea la historia de su alejamiento, que hoy sea el día en que decida volver al Señor. Como sucede con cualquier pecado, lo primero que tiene que hacer para volver al buen camino es reconocer que se ha alejado del Señor. Luego, confiéselo y arrepiéntase, que es como dirigir el bote en la dirección contraria, y remar con todas las fuerzas hacia Dios. Si se está preguntando cómo hacerlo, le sugiero una estrategia que yo utilizo cada mañana. Antes de salir de la cama, le digo a Dios mentalmente: Te entrego todo este día de mi vida. Cuando surge algo contrario al plan de Dios, y pienso en seguirlo, el Espíritu Santo me recuerda que no me pertenezco a mí mismo. Solo sigo la voluntad de Dios. Cada día elegimos si remaremos o si seremos arrastrados por la corriente. En cuanto a mí, elijo buscar a Dios. Pedro nos advierte que estemos en guardia contra actitudes e ideologías que puedan alejarnos de la verdad (2 P 3.17). Decida remar hacia el Señor meditando en la Palabra, orando y viviendo en obediencia. Practicar las disciplinas espirituales hace que nuestro corazón se mantenga ferviente hacia Dios.

martes, 19 de junio de 2012

El llamado a servir

"Ustedes, hermanos, han sido llamados a la libertad. Pero no usen esta libertad para dar rienda suelta a sus instintos. Más bien sírvanse los unos a los otros por amor" Gálatas 5:13 DHH El Señor Jesús mandó que nos sirvamos unos a otros, pero obedecer esta orden con humildad no resulta fácil. Sí, hay momentos en que nos gusta ayudar a los demás. Pero el servicio que implica sacrificio, especialmente a alguien que consideramos indigno, es mucho más difícil de realizar. ¿Qué significa servir? Medite en el ejemplo de Cristo. Él renunció a todo para vivir entre nosotros, sometiéndose a la deshonra y a la fragilidad humana. Y amó incluso a quienes lo rechazaron. Piense en cómo se humilló a sí mismo al lavar los pies de los discípulos en la Pascua. Esta era una tarea baja y desagradable, y por eso se le asignaba a un esclavo, muy distante de lo que un rey debe hacer. Sabía incluso que estos hombres lo abandonarían pronto, pero Él les sirvió de todos modos. Finalmente, Cristo dio su vida por nosotros (Ro 5.8). Servir a los demás era su estilo de vida, así que como seguidores suyos, debemos esforzarnos por ser como Él. Por tanto, servir implica primero morir a nuestras actitudes y motivos egoístas. Solamente entonces podremos vivir para glorificar a Cristo. Jesús dijo que los mandamientos más grandes son amar a Dios con todo el corazón, y amar a los demás (Mt 22.37-39). Irónicamente, es solo cuando servimos humildemente a los demás, que experimentamos la plenitud de Dios en nuestras vidas. Muchos tratan de alcanzar la felicidad esforzándose por ver realizados sus deseos. ¿Cuál es el resultado? Personas cansadas e insatisfechas. El verdadero contentamiento se tiene solo cuando caminamos muy cerca de Jesús y Él nos enseña dónde podemos humillarnos para ocuparnos de los demás.

domingo, 17 de junio de 2012

Como convertirse en un padre exitoso

"Hijos, obedezcan a sus padres como agrada al Señor, porque esto es justo. El primer mandamiento que contiene una promesa es este: "Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra." y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino más bien eduquen los con la disciplina y la instrucción que quiere el Señor" Efesios 6:1-4 DHH Ningún padre es perfecto. Pero con la guía del Espíritu Santo, la Biblia y mentores consagrados, un hombre puede convertirse en un padre exitoso si decide guiar a sus hijos en las siguientes áreas: • Espiritualidad. Ayude a sus hijos a poner su fe en Jesucristo lo más pronto posible, y crecerán sabiendo que Él debe estar en el centro de todo lo que hacen. • Moralidad. En los hogares donde se practica la honestidad, la pureza y la fidelidad, los hijos aprenden a valorar la integridad y a escuchar su conciencia. • Relaciones. Enseñar acerca del amor, respeto y estímulo mutuo, es una buena preparación para las amistades y el matrimonio. • Vocación. Sea un ejemplo de cooperación y de un trabajo hecho "de todo corazón, como para el Señor y no para los hombres" (Col 3.23), y sus hijos adquirirán una sana ética del trabajo. • Finanzas. Enseñe a sus hijos a manejar el dinero: ganarlo con honestidad, dar generosamente, ahorrar inteligentemente y disfrutarlo con alegría (1 Ti 6.17). • Autoridad. A menos que los niños aprendan a actuar correctamente bajo la autoridad--de sus padres, la escuela, la iglesia y el gobierno--pueden volverse fácilmente unos rebeldes. Los niños notan cuando hay una desconexión entre la conducta y las palabras, y por eso es esencial darles un buen ejemplo. La manera de edificar principios en la vida de un niño, es por medio del precepto (la enseñanza) y la práctica (el ejemplo). Los niños observan si nuestras acciones se compaginan con nuestras palabras. Por eso, cada día es una oportunidad para enseñarles lecciones sobre la vida.

miércoles, 6 de junio de 2012

Venza el sentimiento de incompetencia

Leer | 2 CORINTIOS 2.14-17 Aninguna persona le agrada experimentar sentimientos de incompetencia, pero debemos aprender a manejarlos, ya que nadie puede evitarlos de forma permanente. Pero, lamentablemente, hay quienes piensan que son incapaces de dar la talla. Para algunos, esto puede deberse a experiencias de la infancia que afectaron negativamente su autoestima. Para otros, el problema radica en fracasos en el trabajo, relaciones interpersonales, matrimonio, crianza de los hijos, etc. El aspecto que Pablo trata en el pasaje de hoy es nuestra vida cristiana. Hace una pregunta que apunta a una inseguridad común: "Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?" (v. 16). ¿Alguna vez ha evitado usted servir al Señor en maneras que desafían su agradable rutina? Si es así, probablemente ha desaprovechado una gran oportunidad para vencer los sentimientos de insuficiencia. Él ha prometido llevarnos "en triunfo en Cristo Jesús" (v. 14), pero a menos que le creamos a Él y demos un paso de fe, jamás experimentaremos la vida que Él ha pensado para nosotros. Sentirse incompetente no es pecado, pero utilizarlo como excusa sí lo es. Cuando el Señor le desafíe a hacer algo que usted sienta que está más allá de sus capacidades, tiene dos opciones: poner su mirada en Cristo y seguir adelante en victoria, o centrarse en sí mismo y retirarse en derrota. Es, en realidad, una cuestión de fe. Dios nunca le pediría que hiciera algo sin capacitarle. Esto no significa necesariamente que usted lo hará de manera perfecta, pero cada paso de obediencia es una victoria. La alternativa es jugar a lo seguro, pero entonces se perderá de lo mejor que tiene Dios para su vida.

jueves, 12 de abril de 2012

Dios quiere romper tus moldes


“Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido que heredaron de sus antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata” 1 Pedro 1:18 DHH

Todos nosotros heredamos mucho más que el apellido o el color de ojos de nuestros padres; no hablamos de bienes materiales (o deudas en algunos casos), sino hablamos de formas de ver y pensar acerca de la vida.
Es muy probable que lo que somos hoy sea el resultados de un sin numero de experiencias, enseñanzas y HERENCIAS.
Tal ves nunca has considerado que la forma que tienes de ver la vida es el resultado de tus experiencias más lo que viste de tus padres. Muchas estadísticas muestran que un alto porcentaje de hijos de delincuentes siguen los pasos de sus padres, pero lo realmente interesante es que hay un pequeño porcentaje de hijos que no sigue sus pasos ¿Por qué?
Al buscar el significado de la palabra herencia, aparece uno particularmente interesante: “Conjunto de rasgos, ideas, circunstancias sociales, etc., que se transmiten a los herederos o continuadores”.

¿Cuál es el legado o tradición que heredaste de tus padres respecto de la forma de vivir?
¿Eres un “continuador” de la forma de vivir de tus padres?

En el Antiguo Testamento se pueden encontrar muchísimos ejemplos de hijos que hicieron lo malo delante de Jehová andando en el mal camino de sus padres.

“Pero Nadab hizo lo que ofende al Señor, pues siguió el mal ejemplo de su padre, persistiendo en el mismo pecado con que éste hizo pecar a Israel” 1 Reyes 15:26 NVI

En este versículo vemos el peligro de no estar conscientes de los malos ejemplos que adoptamos “persistiendo en el mismo pecado con que éste hizo pecar a Israel” Cuando pecamos delante de Dios, arrastramos a más personas, generalmente nuestra familia o seres queridos. Es curioso que siempre es un “amigo” quien nos invita a hacer algo indebido.

No estamos hablando de buscar culpables de nuestros errores, se trata de identificar esos “moldes heredados” con que vivimos y actuamos diariamente. La Palabra de Dios nos dice: “Pues Dios los ha rescatado a ustedes de la vida sin sentido que heredaron de sus antepasados; y ustedes saben muy bien que el costo de este rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro o la plata” 1 Pedro 1:18 DHH

Dios sabe que sin su ayuda, no podríamos romper esos moldes. La única forma que teníamos para librarnos de las herencias negativas de nuestros antepasados, era siendo adoptados por un nuevo y perfecto Padre Celestial a través de la muerte de Cristo en la cruz.

“No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto” Romanos 12:2 DHH

La forma de vivir actual, está determinada por tradiciones o modas pasajeras que “alguien” decide. Ese “alguien” está decidiendo la ropa que vestimos, lo que comemos, lo que vemos, lo que compramos, lo que aprendemos, etc. Esa persona o grupo de personas a su vez nos están “moldeando” con sus “ideas” de como debemos vivir nuestra vida; lo que es bueno y lo que es malo, sin considerar para nada la voluntad de Dios.

La Biblia dice: “Así que, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres.” Juan 8:36 BLA

Libres de las ataduras del pecado, libres de la forma de vivir del mundo, libres de la forma de pensar de nuestros padres.

En la Biblia podemos encontrar numerosos ejemplos de padres que hicieron lo recto antes los ojos de Dios e hijos que siguieron su buen ejemplo.

“Hizo lo recto ante los ojos de Jehová y anduvo en todo el camino de David, su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda” 2 Reyes 22:2 DHH

Ya no tienes que ser un “continuador” de la antigua forma de vivir, al aceptar a Cristo, estas aceptando toda su naturaleza, todo lo bueno de Dios es para ti.


Hable con su pastor de este tema.

¿Qué ejemplo es el que estas siguiendo de tus padres?
¿Según que parámetros estas viviendo tu vida?

Por Andres Contardo N.